Una foto del arquitecto Manuel Clavel Rojo.

Una foto del arquitecto Manuel Clavel Rojo. Cedida

Reportajes

Manuel Clavel, el murciano al que Epstein encargó reformar sus dos islas: "Era una educado, atento; no parecía un monstruo"

Este español se entrevistó con el magnate en julio de 2018, un año antes de que fuese arrestado por sus escándalos sexuales: "Era una persona absolutamente encantadora, no te daba la menor pista de que en el fondo era un monstruo".

Otras historias: Daniel Siad, el francoargelino que captaba víctimas para Epstein en España: "La chica tiene 20, pero parece menor".

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En julio de 2018, cuando el nombre de Jeffrey Epstein aún no estaba asociado en el imaginario colectivo a uno de los mayores escándalos de Estados Unidos, el arquitecto Manuel Clavel Rojo recibió un correo electrónico que –en apariencia– no tenía nada de extraordinario.

La remitente era Lesley Groff, secretaria del magnate estadounidense, y se dirigía a este diseñador por recomendación de un tal "Jean Huguen", quien le había hablado de sus "talentos arquitectónicos a su amigo Jeffrey Epstein".

El motivo de este email desclasificado por el Departamento de Justicia estadounidense (DOJ) era "pedirle [a Clavel] una reunión para debatir sobre proyectos relacionados con sus islas en el Caribe".

Una captura del archivo desclasificado por el Departamento de Justicia de EE.UU con el mensaje que envió Lesley Groff, asistenta de Epstein, a la empresa del Manuel Clavel, Clavel Arquitectos.

Una captura del archivo desclasificado por el Departamento de Justicia de EE.UU con el mensaje que envió Lesley Groff, asistenta de Epstein, a la empresa del Manuel Clavel, Clavel Arquitectos. Departamento de Justica EEUU

Sin embargo, en estas conversaciones que el DOJ que tuvieron lugar en julio de 2018, no queda claro si finalmente este prestigioso arquitecto de origen murciano finalmente se reunió con el magnate y firmaron el inicio de algún proyecto.

El propio Manuel Clavel, en conversación con EL ESPAÑOL, afirma que no fue así.

"Antes de hablar con él, estuve buscando quién era en Google, y no vi nada que me llamase la atención. El caso estalló mediáticamente unos meses después. De manera que acepté reunirme con él por Skype".

Cuarenta y cinco minutos es el tiempo que duró la conversación entre este arquitecto murciano con gran proyección mundial y el pederasta norteamericano que, justo un año más tarde, sería detenido por las autoridades tras las revelaciones de sus escándalos de pederastia destapados por el diario Miami Herald.

PREGUNTA.– ¿Cómo fue su conversación con Jeffrey Epstein?

RESPUESTA.– Todo el mundo me pregunta cómo era. Se trataba de una persona absolutamente encantadora, tenía muy buen aspecto y era muy educado, muy atento, respetuoso, valoraba mucho el trabajo, me decía: 'Tenemos muy buenas referencias tuyas'...

Y él me hablaba de que tenía dos islas en el Caribe que quería arreglar, quería saber qué podía hacer con ellas.

Tuvimos una conversación súper agradable, me llamó la atención que tenía unas gafitas magnéticas, de esas que se parten por la mitad, y estaba todo el rato quitándoselas y poniéndoselas, pero siempre con una sonrisa. No te daba la menor pista de que en el fondo era un monstruo.

Una foto de archivo de Jeffrey Epstein

Una foto de archivo de Jeffrey Epstein New York Post

Durante la conversación, Epstein le habló de forma genérica del proyecto. No había un programa definido ni una idea cerrada.

Esto, según Clavel, es algo habitual en este tipo de encargos: propiedades espectaculares pero envejecidas, cuyos dueños no saben si renovar, ampliar o demoler y empezar de cero. Para eso, precisamente, se recurre a un arquitecto.

P.– ¿Concretó elaborar algún proyecto arquitectónico en las Islas Vírgenes para el magnate?

R.– Al final de esta conversación, me dijo: 'Manuel, lo interesante sería que pudieras visitar las islas, vamos en mi avión privado'. Yo acepté, pero le planteé hacer el viaje unos meses después, porque acababa de regresar a España y el tiempo en julio y agosto en el Caribe es bastante malo.

Y la cosa quedó ahí, yo pensé que si estaba interesado me llamaría más adelante.

La conversación terminó en ese punto. Epstein no volvió a insistir. Clavel, por su parte, no le dio más vueltas. "Lo mismo que me había buscado cuando me necesitaba, pensé que ya me llamaría si quería seguir adelante", explica. El nombre de Jeffrey Epstein se le borró de la cabeza.

Meses después, la situación del pedófilo empezó a complicarse a raíz de las investigaciones contra él. Pero el arquitecto asegura no fue consciente de la magnitud de la historia hasta años más tarde, cuando el caso estalló definitivamente y llegaron los documentales, reportajes y las filtraciones de correos desclasificados por el Departamento de Justicia.

Clavel buscó en su archivo de correos –asegura que los guarda todos desde hace años– y allí estaba el mensaje de Leslie Groff. También apareció el intercambio posterior, en el que él enviaba un documento titulado Housing Brochure: un dossier profesional con proyectos similares a los que Epstein podría querer desarrollar.

"Es una especie de currículum, una selección de trabajos realizados previamente pero que encajan con lo que un cliente en concreto busca".

Al recordar la llamada, expresa que le sobreviene una sensación de inquietud: "Era un tipo que te hacía creer que era fantástico, alguien de quien te fiabas".

P.– En el correo que le envía la asistente de Epstein interesándose por sus servicios arquitectónicos, le indica que usted les fue recomendado por un tal 'Jean Huguen'. ¿Conoce a este hombre?

R.– No lo conozco. Debe ser que alguien, a su vez, me recomendó a este señor. Yo llevo bastante tiempo trabajando en Estados Unidos, y hemos hecho proyectos muy singulares en Miami.

Más tarde le busqué por Google y tampoco pude identificarlo. No es alguien con quien yo haya trabajado.

El último intercambio de correos entre Clavel Arquitectos –el nombre de la empresa de Manuel– y Epstein tuvo lugar el 31 de julio de 2018.

El último mensaje entre una miembro de la empresa Clavel Arquitectos y Lesley Groff, asistenta de Epstein.

El último mensaje entre una miembro de la empresa Clavel Arquitectos y Lesley Groff, asistenta de Epstein. Departamento de Justica EEUU

En este, la empresa contactaba con Lesley Groff, asistente del magnate, para pedirles que les hicieran saber "si necesitaban algo más" de su parte.

Groff respondió que se lo haría saber a Jeffrey Epstein.

Las islas privadas

Este arquitecto trabaja en proyectos de alto nivel en todo el mundo. Por eso, asegura que el hecho de que un cliente como Epstein le ofreciera viajar en un avión particular no era una novedad para él: "Mis clientes suelen ser de ese nivel".

No en vano, Clavel ha elaborado proyectos en todo el mundo, especialmente en Estados Unidos, donde vive la mitad del año: lo que facilitó que el magnate accediese a él.

Con el paso del tiempo, al ver imágenes de las propiedades de Epstein, la intuición arquitectónica de Clavel encuentra sentido al encargo. Valora el aspecto de construcciones de la isla que se han conocido por las fotos desclasificadas como "un lugar mal iluminado, una construcción como de baja calidad para un enclave tan excepcional".

"Tenía una pinta tétrica, fea, necesitaban claramente una renovación", explica. Desde un punto de vista profesional, el proyecto tenía todo el sentido.

Una foto desclasificada del interior de la vivienda de Jeffrey Epstein en las Islas Vírgenes.

Una foto desclasificada del interior de la vivienda de Jeffrey Epstein en las Islas Vírgenes.

Hoy, aquella historia se ha convertido en una anécdota que el arquitecto cuenta con una mezcla de alivio y escalofrío. Alivio por haber esquivado, sin saberlo, una bala.

Escalofrío por lo cerca que estuvo de verse envuelto –aunque fuera de manera estrictamente profesional– en una de las historias más oscuras y perturbadoras de las últimas décadas. "He tenido muchísima suerte".

"Si llego a haber viajado a las islas habría tenido que dar muchas explicaciones, incluso aunque nunca he tenido ningún tipo de relación ni conocimiento con los crímenes de este hombre".

Nunca pisó los islotes de los horrores. Jamás volvió a hablar con Epstein. Todo quedó en un tanteo profesional que hoy se hace público al salir su nombre en los archivos desclasificados del Departamento de Justicia.