Juan Francisco, empleado en una biblioteca municipal, junto a su casa de Sueca donde mató supuestamente a Álex.
Con un bate y de 10 puñaladas, así mató Juan Francisco a Álex, el amigo de 13 años de su hijo en Sueca: "¿Qué has hecho, papá?"
El autor confeso, bibliotecario de 48 años, mantenía cuatro años de batalla legal con su exmujer por una denuncia de violencia de género y la custodia de sus dos hijos: "Mi psicólogo particular dijo que yo tenía una depresión".
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El bibliotecario Juanfran lloró durante su declaración ante el juez, como ya lo hizo la tarde del sábado, tras entregarse a la Guardia Civil, confesando haber acribillado a puñaladas al pobre Álex: un amigo de su hijo de solo 13 años. Pero esas lágrimas de Juanfran son una mísera gota en el océano de dolor que le ha causado a Álex y Visi, los padres del difunto Álex.
"Pobre niño", "pobrecito", "madre mía"... Estas fueron algunas de las expresiones que Juan Francisco M. F., de 48 años, balbuceó en el cuartel de la Guardia Civil en Sueca, según detallan fuentes próximas a la instrucción judicial, sobre la confesión de este crimen atroz y cobarde que verbalizó este bibliotecario -con su camiseta teñida con la sangre de Álex-.
Eso ocurrió el sábado, pero este martes ofreció más detalles ante el Tribunal de Instancia de Sueca. Juanfran compareció tras negarse a entrevistarse con su abogado defensor, un derecho de los investigados para ofrecer en privado su relato de los hechos al letrado, para que les aconseje qué decir, qué datos obviar y prevenirles de las preguntas que les harán.
Este bibliotecario rechazó reunirse con su abogado, algo inusual, y declinó responder a sus preguntas en el juzgado. Lo mismo hizo con el Fiscal. Solo quiso contestar al juez en un interrogatorio marcado por preguntas que llevaban implícita la respuesta, para que Juanfran contestara 'sí' o 'no', ya que su llanto le impedía narrar lo sucedido.
El interrogatorio de Juanfran en sede judicial, se producía tras haber sido explorado por la Guardia Civil el único testigo del caso: su hijo, de 13 años, compañero de clase de Álex en segundo de la ESO, en el Colegio Nuestra Señora de Fátima en Sueca, y al que había invitado este sábado, a su casa del Carrer Trinquet Vell, para instalar un programa informático y jugar al famoso videojuego Fortnite.
"El menor hizo un croquis con la distribución de las personas en la casa para la Policía Judicial. Explicó que estaba jugando al Fortnite en la habitación, con unos auriculares puestos, cuando su amigo, Álex, salió del cuarto para ir al aseo", tal y como detallan fuentes próximas de la instrucción judicial.
La casa de Juan Francisco, en el Carrer Trinquet Vell de Sueca, donde acabó con la vida del pobre Álex.
Ese croquis sitúa al adulto en el salón de esta casa de dos plantas, viendo el partido del Valencia CF con el RCD Espanyol, mientras se bebe un litro de cerveza. En esa misma tarde de sábado, los menores juegan al Fortnite en una habitación próxima a la entrada, pero Álex se va al aseo y el hijo de Juan Francisco asegura que solo deja el videojuego, tras escuchar unos "gritos" de su compañero de clase.
"El niño oyó unos gritos de su amigo porque le estaba pidiendo ayuda y salió de la habitación a ver qué estaba ocurriendo". "Vio al padre golpeando algo en el aseo y creía que estaba matando a un ratón". "Cuando vio que el amigo estaba en el suelo, se puso en medio para frenar al padre". "Parece que ahí es donde el adulto tomó conciencia de todo".
De la información detallada por estas fuentes conocedoras de la entrevista que mantuvo la Policía Judicial con este menor, de 13 años, y único testigo del asesinato, se desprende que la conversación pudo ser así:
- Hijo: ¿Qué has hecho, papá?
- Juan Francisco: Al final, tu madre lo ha conseguido, se ha salido con la suya, me ha vuelto loco.
- Hijo: Por favor, no me hagas nada.
- Juan Francisco: No te voy a hacer nada.
El padre abraza al menor, se lo lleva del aseo hasta la cocina, para beber un vaso de agua, y allí retoman el diálogo.
- Hijo: Quiero ver a mi amigo.
- Juan Francisco: No, no. No vayas [al aseo] que no quiero que lo veas así. No quiero que lo recuerdes así. Vámonos, súbete al coche que te voy a llevar a casa del abuelo.
Durante el trayecto, el menor le pide a su padre que después de llevarlo con los abuelos no se quite la vida.
- Hijo: Papá, por favor, no te suicides. No hagas ninguna tontería.
- Juan Francisco: No te preocupes, no voy a hacer ninguna tontería te voy a dejar en casa del abuelo y voy a ir [al cuartel] a contar lo sucedido.
Unos agentes de la Guardia Civil, el pasado domingo, en la casa donde se cometió el asesinato de Álex.
La declaración acompañada de un croquis dibujado por este menor, desmiente que huyera de la casa del Carrer Trinquet Vell, un dato que al inicio de la investigación le situó en la diana, como posible autor del brutal apuñalamiento de su amigo, en el marco de una discusión por el Fortnite, pese a ser inimputable por su DNI: 13 años.
De hecho, la "reconstrucción" que hace el menor de este 24 de enero que ya engrosa uno de los episodios más duros de la crónica negra valenciana, cuadra en líneas generales con la versión de Juan Francisco, empleado en una biblioteca pública, y que desde hace cuatro años mantenía varios frente legales con su exmujer: uno por violencia de género, saldado con su absolución, y otro, por la custodia de sus hijos, de 13 años y 7 años.
El hijo mayor de Juanfran corrobora que su padre le pidió aquel sábado que no llevara a nadie al domicilio familiar. "Le dije que hoy no venga nadie a casa, no estoy bien", tal y como afirma el cabeza de familia ante el magistrado. Incluso le detalla que tentó con dinero a su primogénito para que se fuera a la calle, en cuanto le informó de que había quedado con dos amigos a jugar con los videojuegos. "Le ofrecí 10 euros para que se marchara a comprar chucherías con los amigos".
Finalmente, uno de los menores no acudió. El único que secundó el plan fue Álex: jugador del equipo infantil del CF Promeses de Sueca, con el que jugó su último partido ante el CF Simat, esa misma tarde del sábado, y a continuación, sobre las 16.30 horas, se fue a casa de su amigo a quemar el Fortnite. En ese momento, Juanfran ya estaba en el salón, viendo el partido de Liga del Valencia con el Español.
La semana había sido dura porque el bibliotecario volvió a verse las caras con su exmujer en un juzgado, tras ser absuelto por los insultos que ella le atribuía como maltratador. Esta vez, la vista oral celebrada el martes era para regular la custodia de su hijo pequeño.
Ella quería que él asumiera su cuidado sin alternancia, pero Juanfran se oponía y quería que se mantuviera el régimen compartido para no separar a los dos hermanos. De forma que pide que pasen una semana con su madre y otra con su padre porque el primogénito de 13 años es un ancla para el de 7 años. Pero su 'ex' le gana la batalla. Y Juanfran asegura en su declaración ante el juez que este sábado estuvo "bebiendo vino en la comida" y "cerveza" con el fútbol.
En la vieja casa del Carrer Trinquet Vell donde se refugiaba este cuarentón tras su separación, no está el pequeño de sus hijos. Solo el mayor de 13 años, con su amigo Álex, y Juan Francisco admite al juez que apuñaló a un chiquillo sin ningún detonante previo: "No hubo discusión ni enfado". "No tenía ningún problema con el niño".
Una de las imágenes que circulan por redes para rendir un sentido homenaje a Álex, como jugador del CF Promeses Sueca.
Esas afirmaciones apuntan en la dirección de que este bibliotecario "cortocircuita", por un cúmulo de situaciones personales adversas, arrastradas durante los últimos cuatro años por un proceso de divorcio complejo, según sostiene su abogado defensor.
"Mi cliente no alega un ataque de locura". "Asume la autoría de los hechos". "No ha intentado defenderse porque ni siquiera se quiso reunir conmigo para explicarme su versión de los hechos", subraya este letrado, pidiendo anonimato a este diario porque es consciente de la indignación social que despierta la injusta muerte de Álex.
Prueba de ello son las personas que acudieron a los jugados de Sueca a insultar a Juanfran y donde se vivieron momentos muy duros porque la Guardia Civil tuvo que sujetar a Álex Ortells: padre del menor asesinado y entrenador personal que es un portento del culturismo. El padre del niño asesinado sufrió una explosión de ira al ver pasar la patrulla con el bibliotecario.
"Me tocó por el turno de oficio, yo no le escogí como cliente", concluye este abogado, declinando ofrecer detalles del extenso interrogatorio al que fue sometido Juan Francisco en los juzgados, para responder por las más de diez puñaladas que recibió en el pecho el pobre Álex y la presencia de un bate de béisbol roto en el aseso: la escena del crimen.
Una mujer trata de darle una patada al coche patrulla que trasladaba a Juan Francisco, este martes, a los juzgados de Sueca.
Durante más de una hora fue interrogado el bibliotecario, sin arrojar luz sobre qué sucedió cuando entró al aseo de su casa empuñando un cuchillo y se encontró cara a cara con Álex: un niño 35 años más joven que él, menos corpulento y desarmado. "Todo fue muy rápido", repite Juanfran al juez, según fuentes conocedoras de su declaración.
Álex y su amigo intentaron canjear sin éxito, en varias ocasiones, un vale de 25 euros para comprar cosas en Fortnite para potenciar sus avatares. De modo que optaron por jugar al videojuego hasta que en un momento dado, Álex sale de la habitación que está próxima a la puerta de entrada a la casa, sube las escaleras, atraviesa un pasillo, y pasa por delante del salón donde Juanfran está viendo el fútbol cerveza en mano.
"Vi que el niño pasó hacia el baño, me levanté, cogí un cuchillo de cocina y fui detrás suya". Pero Juanfran no es capaz de recordar si cruza palabra con Álex, cuando se lo encuentra en el aseo, ni tampoco es capaz de aclarar porqué comienza a apuñalarle reiteradamente, ni precisa si le agrede con el bate de béisbol ni siquiera es capaz de explicar de dónde saca ese objeto contundente de madera.
"No recuerdo las cosas porque todo ocurrió muy rápido", insiste.
Después aparece en la escena su hijo, enganchado al Fortnite hasta que escucha los alaridos de su amigo Álex. El testigo principal del caso es el primogénito del asesino confeso, tiene 13 años y podría ser un niño con Asperger, con un trastorno del espectro autista sin diagnosticar, según se apunta en un informe de la Policía Judicial.
Tal dato inquietante se suma a una afirmación que Juan Francisco lanzó al juez, puede que para justificar sus lagunas mentales o su estado de ánimo aquel maldito sábado: "Mi psicólogo particular dijo que yo tenía una depresión".