Ana, la pasajera protagonista, junto a su mascota, Boro, y a la derecha, una imagen del Iryo accidentado.
Ana estaba en la última fila del vagón 7 del Iryo que descarriló: "Tuve que pisar a personas para poder salir porque iba a volcar"
Esta pasajera viajaba con su perro, su cuñado y su hermana. Sufrió múltiples contusiones pero se encuentra en buen estado, lanzando un llamamiento para que la ayuden a buscar a su mascota: "La cogí al salir del tren, pero se asustó y escapó"
Más información: En la zona cero del choque de trenes de Adamuz: "Para poder sacar a los vivos hemos tenido que empujar a los muertos".
Ana García Aranda sintió que se le iba la vida cuando el séptimo vagón del Iryo Málaga-Madrid en el que viajaba se levantaba por los aires.
Se dirigía a la capital acompañada de su hermana, su cuñado y su perrito, Boro. Por suerte, ella puede contar a EL ESPAÑOL que se encuentra bien, a pesar de sus múltiples contusiones.
Sin embargo, no puede decir lo mismo de su hermana Raquel, que se encuentra hospitalizada en la UCI del Reina Sofía de Córdoba, inconsciente. Además, está embarazada: "Se encuentra en estado crítico... El tiempo dirá. Estoy segura de que está tan grave porque hizo todo lo posible para proteger a Boro".
Un bombero y miembros de la Guardia Civil junto al tren Alvia de Renfe siniestrado.
Este es uno de los relatos más estremecedores que surgen de entre los escombros del vagón séptimo del Iryo en el que viajaba esta familia, en su última fila.
El cuñado de Ana también está en buen estado, por lo que ahora solo tienen dos grandes preocupaciones.
La primera es velar por la recuperación de su hermana. La segunda, encontrar a su perro perdido: Boro.
Ana sabe que está bien, porque al salir del vagón lo encontró con vida: "Lo cogí en brazos, pero estaba tan asustado que se escapó y no lo he vuelto a encontrar", explica, entre lágrimas.
PREGUNTA.– ¿Qué sintió cuando el tren empezó a descarrilar?
RESPUESTA.– En un momento dado, el tren empezó a ir demasiado rápido, a chirriar, y se empezó a deslizar cada vez más sobre un lado, hasta que volcó. En ese momento lo sabes... Que se te va la vida.
P.– ¿Cómo logró salir?
R.– Como al volcar yo estaba utilizando el PC, la pantalla seguía encendida, aunque estuviera destrozado. Gracias a eso podía ver un poco, porque todas las luces estaban apagadas.
Entonces empecé a escuchar a mi cuñado gritarle a mi hermana: '¡Despierta, despierta!' Intenté ir con ellos, aunque me costaba porque me hice mucho daño, pero tenía que hacerlo, porque era mi hermana.
Lo que ocurre es que empecé a pisar personas, la gente me gritaba: '¡Cuidado, estás pisando!', y justo después, alguien dijo que había que bajarse cuanto antes, que iba a volcar el vagón.
Un hombre me sacó por la ventana y me quedé junto al tren, viendo desde fuera a mi hermana inconsciente, esperando a que la sacaran. Cuando estábamos fuera llegó la policía y nos fuimos al hospital.
Boro, el perro de Ana García perdido después del accidente de Adamuz.
No es fácil relatar una experiencia tan traumática. Menos aún cuando, como Ana, se está en una sala de espera de la UCI de un hospital, con una hermana ingresada.
No en vano, la magnitud del desastre al momento del cierre de esta noticia asciende a 39 personas fallecidas.
Pero esta mujer accede a relatar su tragedia a este diario para hacer un llamamiento a los residentes de Adamuz y las poblaciones colindantes para que la ayuden a localizar a Boro: "Si tan solo una persona me ayuda, todo esto habrá valido la pena".
En caso de que alguien localize a la mascota de Ana García, puede ponerse en contacto con este diario a través del siguiente correo: jismael.martinez@elespanol.com