Paloma del Río durante los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996.

Paloma del Río durante los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996. Cedida

Reportajes

Ni corre ni salta ni nada pero ha estado en nueve Juegos Olímpicos: el récord de Paloma del Río

La periodista de RTVE ha estado presente en un total de 15 citas olímpicas. Ha dado voz a deportes como la gimnasia y el patinaje, a los que siempre apoyó.

17 julio, 2021 02:29

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Su nombre está pegado a la historia del periodismo, sobre todo del deportivo. Ha roto moldes y barreras con la fuerza de arrancada de una gimnasta que no sabe que está ante su ejercicio más difícil sobre el tapete, el potro o los aros. A su vez, ha trazado una carrera prácticamente inigualable, dejando huella en el corazón de todos, pero con la elegancia de dejar la mínima marca en el hielo, como hizo Johannie Rochette en Vancouver en los JJ.OO. de invierno de 2010 para llevarse el bronce y dejar a todo el pabellón llorando. Ese nombre, claro está, es el de Paloma del Río (4 de abril de 1960, Madrid). 

Definir a la periodista de TVE es harto complicado. Se le podría llenar de halagos una y otra vez, contaríamos los premios que ha recibido o diríamos que es una de las adalides del periodismo deportivo, concretamente del Olímpico, español. Sin embargo, es mayoritariamente conocida por una característica fundamental: su voz.

Acompañando a disciplinas 'minoritarias', sobre todo al patinaje y a las gimnasias artística y rítmica, se ha colado en su salón en más de una ocasión. Seguro que usted, como yo, ha vivido junto a ella momentos históricos del deporte. Para que haga memoria mejor, le dejamos un vídeo para que escuche su voz y la recuerde.

El próximo viernes 23 de julio arrancan los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, aplazados por la crisis sanitaria de la Covid-19 el pasado año. Ella pensaba que los de Río de Janeiro en 2016 serían los últimos, pero la vida no quería que este libro se cerrase sin su epílogo particular.

"Estoy muy contenta con esta prórroga que se nos ha concedido a los amantes del Olimpismo y por poder cubrir los Juegos de Tokio, porque en la ceremonia de clausura de los Juegos  Olímpicos de Río yo ya me despedí hasta siempre. Y las casualidades de la vida han hecho que tengamos esta oportunidad de cubrir estos Juegos. Por mí fenomenal. Los viviré como si fueran los primeros", esgrime Paloma cuando le pregunta EL ESPAÑOL.  

Serán los novenos de verano que narrará la periodista. Los número 15 si son sumados a los de invierno. Quién se lo iba a decir, cuando irrumpió en Seúl 88', que sería la española con más Juegos Olímpicos en su haber: todo lo que ha contado, lo que ha peleado por las mujeres, el colectivo LGTBI y lo que ha cambiado el mundo del deporte.

"Si alguien me hubiera dicho en 1986, cuando llegué a TVE, que iba a hacer la cobertura de tantos Juegos Olímpicos no me lo hubiera creído. Los más impactantes fueron los de Seúl, pero de todos tengo grandísimos recuerdos", cuenta Del Río.

Queda poco para que arranque su última singladura. "Estoy ya metida en el estudio de lleno y la organización para la gimnasia, las ceremonias, que es lo que haré y con la ilusión de una recién llegada. Y, por supuesto, me emocionaré cuando suene el himno olímpico", cuenta a este periódico.

Paloma del Río durante sus primeros Juegos Olímpicos en Seúl 1988.

Paloma del Río durante sus primeros Juegos Olímpicos en Seúl 1988. Cedida

Toda una referente

Paloma del Río trabajaba de auxiliar de enfermería en la Clínica Ruber de Madrid. Lo hacía para pagarse la carrera de periodismo: por las mañanas trabajaba y por las noches estudiaba periodismo. Tenía un objetivo claro: ser periodista deportiva.

Los primeros Juegos en los que participó Paloma del Río fueron en 1988. Se cumplen 33 años desde aquella disputa en Seúl, donde una jovencísima periodista tomaba el relevo de Olga Viza y María Escario en las disciplinas de gimnasia rítmica y artística. "Aquellos primeros Juegos fueron los que más me impactaron", reconoce ahora la protagonista de estas líneas.

Su predecesora María Escario piensa que algo ha diferencia a Paloma del resto. "Le ha dado un estilo muy personal, porque se ha preocupado mucho de conocer los deportes cuando los retransmite. Ese conocimiento que ella tiene, cómo te lo que cuenta le da un valor añadido".

"Ella tiene su opinión, no se suele equivocar y lo hace de forma muy elegante. Algunos comentaristas son ingratos o crueles. Ella lo hace de forma determinante, pero porque tiene una preparación para hacerlo. En todos los eventos deportivos están el narrador y el experto, que es quien realmente entiende del deporte. Paloma a veces está a la altura del técnico con el que comparte la retransmisión", dice Escario.

Además, concluye, "yo creo que es muy honesta. No dice nada que no dirías tú en casa tal y como lo sientes. Esos: ¡vaya!, ¡qué faena!". 

La definición de Escario es perfecta. No hay que añadirle una palabra más para dibujar el estilo de Paloma en la narración. De hecho, quizás sean ese estilo y su conocimiento sobre el deporte narrado lo que más le ha llevado a pelear con las jueces que otorgaban las puntuaciones. Sobre todo con las rusas, con las que no solía compartir opinión.

Al final, ella es historia viva del deporte español. Ha narrado los acontecimientos más importantes en disciplinas como la gimnasia artística –el Oro de Gervasio Deffer en Atenas 2004–, la rítmica –con las cuatro ocasiones en las que Almudena Cid estuvo en las finales Olímpicas–, el patinaje –contando el bronce de Javier Fernández en Pyeonchang 2018– o la natación –viendo en lo más alto del cajón a Mireia Belmonte en Río de Janeiro 2016–.

Con una de las protagonistas de estas narraciones entabló una bonita amistad. Se trata de Almudena Cid, referente absoluto de la gimnasia rítmica en España, cuyos ejercicios narró Paloma en los Juegos de Atlanta 1996, Sídney 2000, Atenas 2004 y Pekín 2008

"Ella me vio debutar en mi primer campeonato de Europa y narró mi carrera deportiva hasta el final. Nunca la olvidaré en el puesto de comentarista aplaudiendo el pase a mi cuarta final olímpica", cuenta Cid.

Sin embargo, la gimnasta tiene otro recuerdo guardado como oro en paño en su memoria con la periodista. "El mejor regalo que me ha hecho Paloma curiosamente no son sus retransmisiones sino un reportaje que me hizo unos meses antes de viajar a Pekín donde pondría punto final a mi carrera deportiva. Me permitió desnudarme emocionalmente antes de los Juegos para que el público entendiera lo que había sido para mí una vida en la rítmica".

Por toda esta carrera, Olalla le da a Paloma un 9.5 sobre 10 en el global de sus ejercicios. "Sus '¡uy!, ¡casi!...' es lo que hace su retransmisión amena. Explica deportes supertécnicos y controvertidos, que al final depende de una nota subjetiva, para el gran público", recalca la que fuera compañera de Paloma del Río en TVE.

Nadie olvidará seguro su grito de ánimo a Gervasio Deffer en su último salto en Atenas, cuando optaba por una plata que se convirtió en oro en el último instante: "¡Clávalo! ¡Ahí está! Clávalo, y lo ha clavado".

Una mujer en un mundo de hombres

Del Río no era la primera, aunque a todos le extrañó cuando la nueva becaria de TVE eligió Deportes. Corría 1986, España acababa de despertar de la dictadura y la televisión estaba comandada por hombres casi de forma exclusiva. TVE tenía el monopolio, no había más canales de televisión.

Eran otros tiempos. Sólo existía la televisión pública y el abanico aún no se había abierto del todo para reconocer que las mujeres también podían dar voz a las noticias deportivas, un mundo completamente masculinizado. Los pasos comenzaron a darse con el nacimiento de las televisiones privadas y autonómicas.

"El embrión –de la inclusión de mujeres en las redacciones de Deportes– fue en esta casa –TVE–. El mundo del periodismo escrito puede que fuese anterior, pero hablo de difusión mayoritaria, no me refiero a radios o periódicos. Con la aparición de estas periodistas, la gente empezó a darse cuenta de que las noticias deportivas también las puede presentar una mujer", expuso Del Río en el Epílogo del libro 'Nosotras: historias del olvidado deporte femenino', escrito por el periodista Rubén Guerrero.

Ella lo ha repetido en mil y una ocasiones, cuando llegó no estaba sola; tenía otros espejos en los que mirarse: María Escario, Olga Viza –a la que ha señalado en alguna ocasión como referencia–, Mercedes Milá, Mari Carmen Izquierdo, Elena Sánchez, María Antonia Martínez o Mari Cruz Esteban.

María Escario habla de la lucha de Paloma y del resto. "Ella cogió el testigo de algo que ya estábamos haciendo un grupo de mujeres pioneras, que es visibilizar a la mujer en el deporte. No el deporte femenino, porque el deporte no tiene sexo. Ella cogió ese testigo y lo continuó de una forma impecable. Representa esa permanente lucha".

Ahora el camino se está haciendo, aunque es lento y aún queda, pero es mucho más común ver a mujeres en contacto con el periodismo deportivo. Olalla Cernuda, directora de comunicación de la Federación Internacional de Triatlón, es uno de los tantos ejemplos que hay. Ella vivió en primera persona la pelea de Paloma del Río por visibiliazar a la mujer en el deporte.

Paloma del Río, en los Juegos de Londres 2012.

Paloma del Río, en los Juegos de Londres 2012. Cedida

Habla de la sororidad de la veterana con sus compañeras jóvenes. Olalla coincidió con Paloma del Río durante muchos años en los Juegos Olímpicos. Primero lo hizo como redactora de El Mundo y, posteriormente, como compañera en TVE.

Recuerda cómo antes de compartir medio de comunicación, Del Río le presentaba a todo el mundo en los Juegos Olímpicos y la incluía en los círculos de veteranos. Esto, en el mundo del periodismo, suele ser complicado. Paloma no tuvo ningún problema.

"Ella me adoptó. Acoge mucho a los compañeros. A mí me adoptó como periodista de patinaje. Es una tía muy cariñosa con su gente, muy leal, muy meticulosa. Hace rutinas, pero luego muy extrovertida. Como somos pocas mujeres, pues ha hecho comunidad. Ha adoptado a unas cuantas. A Amaia, que hace gimnasia en El País, Carmen Juncal, prensa del COE. Nos ha ayudado muchísimo. En mis primeros Juegos me abrió un millón de puertas", apunta Olalla en conversación con EL ESPAÑOL.

De hecho, ha defendido la equidad en puestos de relevancia en TVE recientemente. Se presentó para entrar en el Consejo de Administración de la televisión pública e hizo varias exposiciones ante los parlamentarios. "Se preparó las comparecencias que tenía que hacer en el congreso como si fuera una final olímpica de patinaje. Nos visionamos todo, vimos a los rivales, los analizamos y salimos a ganar", recuerda Olalla.

El anecdotario

Durante el tiempo en el que compartieron medio de comunicación, Olalla y Paloma vivieron también uno de los momentos más emotivos que se han visto en los Juegos Olímpicos. Johannie Rochette saltaba al hielo en la final de Vancouver 2010 un par de días después del fallecimiento de su madre. La patinadora canadiense consiguió el bronce en una actuación espectacular y rompió a llorar. Pero no sólo lo hizo ella: también lo hizo el pabellón entero, periodistas incluidas.

"Estábamos llorando tanto que se nos oye a las dos llorar con hipo en antena, y ella lo dice", recuerda Olalla de sus múltiples anécdotas.

Paloma del Río es una persona muy meticulosa y profesional. Cuida hasta el más mínimo detalle. Se toma un polvorón de Estepa para aclarar la voz antes de las competiciones de patinaje. Es lógico, siendo su herramienta de trabajo. Pero, además, la periodista guarda unos cuadernos hechos a mano donde ha escrito todas las normas de los deportes que narra.

Almudena Cid destaca una capacidad de Paloma del Río que no se puede ver a través de la pantalla. Lo bueno de que la cámara no te enfoque a ti es que, mientras hablas, puedes hacer otra cosa. Almudena Cid destaca "su capacidad de comer mientras hace las retransmisiones. Incluso su maestría para ir al baño volver y que el espectador ni se entere". Perdón, Paloma, por contar estos secretos.

No obstante, Del Río reconoce que hay Juegos Olímpicos de los que tiene algunos malos recuerdos. Menciona dos concretamente: los de Atlanta 96 y Río de Janeiro 2016, con 20 años de diferencia. "Pero en general es la pasión por el mundo del deporte y el olimpismo lo que mantiene viva mi llama profesional fundamentalmente, aunque luego hago otras cosas, está claro", expone Paloma.

Más allá de su voz

"Paloma es una gran abanderada de los deportes minoritarios y del deporte femenino. Con el paso del tiempo es cuando nos daremos cuenta de lo importante que es tener una voz como la suya combatiendo durante décadas por la visibilidad de la mujer en el deporte. Ha aportado criterio, conocimiento, valores y sensibilidad al periodismo deportivo". Estas palabras se las dedica Rubén Guerrero, autor de 'Nosotras: Historias del olvidado deporte femenino' (2018). Paloma escribió el epílogo de este libro, en el que deja claro que el deporte debe seguir avanzando en aras de conseguir la tan ansiada igualdad.

Y es que Paloma es mucho más que su voz. Fue, entre otras cosas, la directora de contenidos deportivos de RTVE. Desde esa posición apoyó como nadie a los deportes minoritarios. Ahora es la coordinadora de Patrocinios y Federaciones TVE.

Además, ha recibido multitud de premios y galardones por su trayectoria profesional: Real Orden del Mérito Deportivo –plata y oro–, Premio Ondas o el reciente Premio Iris de la Crítica, por el que también ha vuelto a ser actualidad, entre otros.

Tiene en su haber dos libros. El más reciente se llama 'Más que Olímpicas' (2021), junto a Juan Manuel Surrocas En él se cuentan las historias de las grandes deportistas olímpicas femeninas. El segundo: 'El Papel de las mujeres en el deporte' (2019). Y el primero vio la luz en 2017, una autobiografía titulada 'Enredando en la memoria'

Fue en este primero donde Paloma contó que era lesbiana, aunque ya lo hizo públicamente en una entrevista anterior en 2015. Y es que la periodista también ha luchado por los derechos del colectivo LGTBI, siendo una de las grandes exponentes en el mundo del deporte, donde parece ser un tema tabú, sobre todo en el fútbol de categoría masculina. En 2017 fue elegida como embajadora de los Juegos del Orgullo, en conmemoración del día del Orgullo.

Pero no únicamente defiende a las personas, Paloma del Río es una gran amante de los animales. "Nosotras hablamos mucho de perros de cuatro de patas. Que también los hay de dos...", bromea Escario.

Paloma del Río viaja este lunes a Barcelona, a los estudios de Sant Cugat de TVE. Desde el martes volverá, una vez más –la última de su carrera– contar cómo unos y otros suben a los más alto del podio en Tokio en gimnasia rítmica y artística. Y, posteriormente, dejará paso a los más jóvenes.

Aunque, quién sabe. En cuatro años pasan muchas cosas y el auge de los nuevos formatos quizás permita a Paloma del Río seguir narrando gimnasia y patinaje hasta que se vuelva a encender la antorcha olímpica. O no. Lo mismo este es el verdadero punto final. Eso sí, seguro que la voz de los Juegos Olímpicos, la de Paloma, quedará en el recuerdo de todos. Almudena Cid resume un sentimiento común para cerrar: "No me imagino las retransmisiones sin ella".