Domingo Díaz Diego Rodríguez Veiga

El día 27 de abril fue la última vez que se supo de Tomás Gimeno y sus dos hijas pequeñas, Anna y Olivia, de 1 y 6 años de edad. Desde entonces, las labores de búsqueda han sido múltiples e intensas. Cada día que pasaba era una losa para la madre, Beatriz, que hasta este jueves, aún guardaba esperanzas de encontrar a sus niñas con vida.

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Sin embargo, los peores presagios se han hecho realidad cuando se ha encontrado el cuerpo de Olivia, la mayor de las hermanas, en el fondo del mar de Tenerife. El cadáver de la menor ha sido hallado en una bolsa de deporte que había sido lastrada hasta el fondo marino por un ancla. A su lado había otra bolsa de características similares pero vacía. Con este hallazgo se pone fin a una una agonía que comenzó hace 44 días. 

Durante todo este tiempo, las pistas han sido pocas y muy difusas. Los investigadores han registrado la casa del padre, Tomás, hasta en cinco ocasiones. También han jugado un papel importante su coche y su barco, que fue encontrado a la deriva. Aunque se ha podido sospechar el final que ha acabado confirmándose este jueves, nunca se ha llegado a tener algo del todo claro

Niñas desaparecidas en Tenerife.

La única certeza era la última amenaza de Gimeno a Zimmerman, su ex mujer, el día de la desaparición de las niñas: “No volverás a verlas”. Reconstruimos la cronología de una búsqueda desesperada y larga por tierra, aire y, finalmente, mar. 

27 de abril: La madre relata en su declaración a la Guardia Civil que fue a buscar a las menores, a las 21 horas, al domicilio de Tomás Gimeno. Una hora después, el padre contesta al teléfono a la madre, que llamaba insistentemente: "No vas a volver a ver a las niñas jamás. Tampoco a mí. Yo me haré cargo de ellas para que estén bien cuidadas. No te preocupes, pero no vas a tener más noticias nuestras jamás".

Este día, Gimeno tiene su barco en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife. Las cámaras de seguridad del lugar acaban revelando que el padre de las niñas pasa por allí, en el mismo día, hasta en tres ocasiones. 

28 de abril: Gimeno repite la amenaza a la madre durante la madrugada del 28 de abril. Es la última vez que su móvil registró señal y la úlitma que ambos hablan. Tras una conversación en la que el progenitor quiere hablar de su relación, un último mensaje: “Me voy a ir lejos y no vas a volver a ver a las niñas”. Cuelga. Se hacen carteles con el membrete de "desaparecidos". El objetivo es multiplicar los ojos con la búsqueda.

Los investigadores han desvelado cómo Gimeno se deshizo de sus hijas tras 45 días de búsqueda. EE

29 de abril: Encuentran el barco del padre en el mar y a la deriva. También está vacío y le falta un ancla. Un capazo de bebé es hallado también en la zona. Las investigaciones prosiguen, aunque poco se puede saber sobre el paradero de las menores.

30 de abril: Han pasado tres días desde la desaparición y en el barco de Tomás Gimeno se encuentra sangre. Los investigadores ven un hilo del que tirar. El laboratorio de criminalística revela que la sangre correspondería al progenitor y no a ninguna de las niñas.

1 de mayo: La orden de búsqueda internacional del padre y las niñas es emitida por el Juzgado de Instrucción número 3 de Güímar. Familiares y allegados pasan a declarar ante los investigadores. Mientras tanto, la casa de Gimeno y su finca de la Candelaria son registradas. Todo apuntaba en este momento a que el padre había escapado de Tenerife con las niñas.

3 de mayo: El teléfono móvil del padre es uno de los objetos que más información revela a los investigadores. Había enviado mensajes de despedida a sus allegados y los responsables de la búsqueda intentan saber si se conecta o no a la red. Gimeno había realizado días antes una transferencia entre sus cuentas de 55.000 euros, pero nada ajeno a su trabajo. La hipótesis de que hubiese huido en un velero cobra fuerza.

4 de mayo: Beatriz Zimmerman pide ayuda desesperada. Difunde un vídeo casero muy emotivo, con el objetivo de que cualquiera que lo vea pueda aportar información. Ella aún albergaba esperanzas de que las niñas y el padre se encuentren con vida, en paradero desconocido, y Gimeno hubiera huido.

7 de mayo: Beatriz manda un carta a Tomás: "Desiste y no hagas sufrir a las niñas porque no tienen culpa de nada y estarán queriendo verme desesperadamente". Trata de blandir el corazón del padre en caso de que se haya llevado a las niñas. La investigación se centra en la zona sur de la isla de Tenerife. La ciudadanía se vuelca en apoyo a la familia, que agradece la "increíble colaboración de búsqueda".

13 de mayo: "Se cuentan ya 17 días desde que Beatriz no ve, escucha, abraza, ni amanece junto a sus hijas", narra EL ESPAÑOL. Vive en una noria emocional. De la desazón pasa por momentos a la alegría, tratando de imaginarse un reencuentro feliz. A ello ayuda la gran colaboración ciudadana que está recibiendo. Las fotos de las niñas están repartidas en 300.000 cajeros automáticos de todo el mundo, rogando que alguien las identifique. 

Beatriz Zimmermann, la madre de las niñas canarias desaparecidas, con una de ellas en una imagen de archivo.

17 de mayo: Las labores de búsqueda continúan, pero no hay nada claro. Se anuncia que, en poco tiempo, un sonar y un robot marino del Instituto Español de Oceanografía se incorporarán a las labores de búsqueda. Se suman también Junco y Bill, dos perros de la élite cinológica de la Guardia Civil. El paradero de las menores y Gimeno sigue siendo desconocido.

19 de mayo: La madre de las niñas envía una desgarradora carta

Tomy,

Te escribo esta carta porque necesito que pienses con el corazón y no con la mente. Y lamentablemente el único medio es este. No sé dónde están. Sólo sé que tenemos un gran amor en común: nuestras hijas. Sé que las quieres más que a ti mismo. Sé que jamás les harías daño, he defendido eso siempre y nunca lo he puesto en duda.

25 de mayo: Zarpa, desde el puerto de Ferrol (Galicia), el buque ‘Ángeles Alvariño’ para incorporarse a las labores de rastreo. Se espera que llegue a finales de esta misma semana, aunque no ocurre así. A pesar de su retraso, va a ser decisivo, ya que puede generar una imagen casi perfecta, alcanzando a radiografiar hasta 2.000 metros de profundidad.

El buque que ha encontrado los restos mortales de Olivia frente a la costa de Tenerife.

7 de junio: Es lunes. Se encuentra una botella de oxígeno y una funda nórdica en la zona en la que se está buscando a las niñas desaparecidas. El hallazgo se produce a unos 1.000 metros de profundidad por parte del robot marino y son enviados al Servicio de Criminalística de la Guardia Civil en Madrid.

8 de junio: El Servicio de Criminalística de la Guardia Civil confirma que los objetos hallados el día anterior, la botella de oxígeno y la funda nórdica, son del padre de las niñas, Tomás Gimeno. Este mismo día se incorpora a la búsqueda el buque oceanográfico ‘Ángeles Alvariño’, que zarpó el día anterior. La participación del barco con el sonar acaba resultando clave en la investigación dos días después.

Niñas desaparecidas en Tenerife.

10 de junio: Llega el fatídico día que confirma los peores temores, que ya se empezaban a hacer evidentes. Aparece, por la tarde, el cadáver de Olivia, la niña de seis años, la mayor. El cuerpo es hallado en una bolsa de deporte que ha sido lastrada hasta el fondo con un ancla, probablemente el mismo que le faltaba a la embarcación del padre cuando se encontró a la deriva.

Junto a la bolsa de deporte hay otra similar, aunque vacía. Se cree ya desde el primer momento que en la bolsa vacía se podría encontrar el cuerpo de la segunda niña, la menor. Todo esto ha sido hallado por el barco con sónar desplazado desde Galicia. Los investigadores de la Guardia Civil han comunicado inmediatamente el hallazgo a la madre y a sus familiares. El cadáver ha sido trasladado al Instituto Anatómico Forense de Tenerife.