Fernando Simón, este viernes, durante una rueda de prensa para informar sobre el coronavirus.

Fernando Simón, este viernes, durante una rueda de prensa para informar sobre el coronavirus. EFE

Reportajes

Fernando Simón, el supermédico contra el coronavirus: ya le ganó la batalla al ébola y el zika

Este alto cargo del Ministerio de Sanidad es bien considerado por otros médicos por su experiencia y gran conocimiento de crisis sanitarias.

1 febrero, 2020 18:53

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El miedo al coronavirus trae en vilo a medio mundo, más desde que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarase este jueves la emergencia internacional. Este viernes conocimos ya el primer caso en España, en la isla de La Gomera. Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) del Ministerio de Sanidad, desde 2012, es el portavoz de esta crisis sanitaria y el encargado, una vez más, de trasmitir la paz y la serenidad que a veces tanto falta en estos momentos, como ya lo hizo hace seis años, en la crisis del ébola.

El epidemiólogo Fernando Simón, aragonés de nacimiento, es un referente en emergencias de salud pública, un gran conocedor en alertas sanitarias, un profesional en el que confían administraciones y autoridades. En España, le ha tocado lidiar y estar al frente de casos tan mediáticos como la gripe A, el ébola, el zika o la listeriosis del pasado verano. Ahora, le toca combatir el coronavirus chino.

Al frente de la crisis del ébola

Seguramente su cara nos resulte familiar. Simón fue conocido por el gran público cuando en octubre de 2014, la auxiliar de enfermería Teresa Romero se contagió del ébola en el Hospital Carlos III de Madrid. Probablemente, este caso haya sido la crisis sanitaria que más horas de televisión, radio y páginas de periódicos haya ocupado. Con Mariano Rajoy entonces en el Gobierno, los organismos oficiales encargados de esta crisis decidieron por unanimidad que Simón fuese el portavoz, el encargado de controlar y gestionar esa difícil situación. Se eligió a un médico con bagaje, conocimientos y experiencia en crisis y emergencias, y no a un político.

Teresa Romero, la auxiliar de enfermería que padeció ébola, junto a un equipo sanitario.

Teresa Romero, la auxiliar de enfermería que padeció ébola, junto a un equipo sanitario.

Simón tuvo que batallar con el desasosiego y la incertidumbre que se vivía entonces en España. Ese mes de octubre, el miedo al ébola estaba vivo y coleando entre las calles y Simón -como portavoz- intentaba transmitir en cada rueda de prensa, la paz y la calma que se necesitaban en estos momentos. La sociedad se sentía confiada, no solo por lo que decía sino por su forma de decirlo. Y lo conseguía desmintiendo bulos y falsas alarmas, con información científica y contrastada bajo el brazo. Sin equívocos ni errores. Dando la cara, y sabiendo siempre en todo momento de lo que hablaba.

Experiencia y profesionalidad

“Tiene mucha experiencia y gran conocimiento de crisis sanitarias como la actual del coronavirus, y esto es una garantía. Es un gran profesional”, apunta a EL ESPAÑOL Julio García Rodríguez, portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC).

En este tipo de crisis, es fundamental la forma de transmitir y de hacer llegar a la sociedad mensajes claros e información fiable para quitar el miedo y la alarma que suele darse en estos casos. “Tiene un gran conocimiento de lo que es trasmitir información veraz al público. Es importante que haya un portavoz con estas cualidades. Además, nos coordina en muchas ocasiones -a los portavoces de las sociedades científicas-, tenemos reuniones con él y estamos -en definitiva- en contacto. Es una figura indispensable para gestionar estas crisis sanitarias”, añade García.

“Es una figura contrastada, validada y que tiene el respaldo de la administración sanitaria y eso es lo necesario en las crisis. Que el portavoz sea una persona con conocimientos y que tenga el respaldo de las autoridades” afirma a este medio José Luis Almudí, medico de familia y presidente del Colegio Oficial de Médicos de Valladolid. Es importante además en estos casos, que sólo haya una única fuente de información y que sea la fidedigna.

A la izquierda, Salvador Illa, ministro de Sanidad, junto con el epidemiólogo Fernando Simón.

A la izquierda, Salvador Illa, ministro de Sanidad, junto con el epidemiólogo Fernando Simón. EFE

“Es una figura reconocida, y eso da la garantía”, asegura por su parte Guillermo Fouce, presidente de la Fundación Psicología sin Fronteras y profesor de la Universidad Complutense de Madrid. También es importante -añade el psicólogo- lo que digan instituciones como la OMS o el Ministerio de Sanidad: “El miedo y la incertidumbre son muy malos consejeros”, asegura. Por lo que la clave de todo está en “la combinación entre una fuente como es una persona solvente y de reconocido prestigio y una institución reconocida”.

Fernando Simón se licenció en Medicina por la Universidad de Zaragoza y se ha formado también en países como Inglaterra o Francia. Ha estado al frente de varios organismos internacionales como el Centro de Investigación en Enfermedades Tropicales de Manhica (Mozambique) y entre 2003 y 2011 fue jefe de la Unidad de Alerta y Respuesta del Instituto Español de Salud Carlos III. Su dilatada experiencia le avala y le reconoce. Pero también sus cualidades sociales, como la capacidad de transmitir calma y serenidad en los peores momentos.

Tal es así que, en plena crisis del ébola, Basilio Valladares, catedrático de Parasitología de la Universidad de La Laguna declaraba al periódico La Voz de Cádiz que Simón era uno de los mayores expertos de España, idóneo para ese puesto (portavoz de la crisis). “Cuando le conoces te puede dar la sensación de que no controla mucho del tema. Pero es por lo sencillo y humilde que es. Luego en cuanto empieza a hablar, compruebas que está tremendamente preparado”, afirmó en aquel entonces a este medio gaditano.

Información veraz, fundamental en las crisis 

La información es fundamental para que le gente se tranquilice y sepa el alcance real de estas situaciones, en este caso, con el tema del coronavirus. Es fundamental, señala Almudí no crear alarmas: “Todos tenemos una responsabilidad en temas sanitarios de no generar confusión y de dar una información veraz y comprensible para los ciudadanos. Y también, a todos los profesionales sanitarios porque somos los primeros que tenemos que estar informados. Y para ello, las autoridades sanitarias ya han usado los canales pertinentes”.

Fernando Simón, este viernes, durante una rueda de prensa para informar sobre el coronavirus.

Fernando Simón, este viernes, durante una rueda de prensa para informar sobre el coronavirus. EFE

De este modo, los sanitarios, añade Almud, tienen que saber por un lado “qué es lo que tienen qué hacer o no cuando se enfrentan a un paciente con una posible sospecha y por otro, de trasmitir información veraz evitando el catastrofismo a todo el entorno de los pacientes. Cuando hay incertidumbre -dice por su parte Fouce-, se produce un espiral de miedo. Y es que “cuando una cuestión es importante, cuando la salud está en riesgo y no hay una información única y veraz se difunden los rumores. Y la única forma de combatir eses rumores y esa desinformación es que haya una fuente o figura reconocida”.

Antes de dejarse llevar por los miedos es importante informarse por los profesionales. Siempre. “En España, por lo que realmente hay que preocuparse en estos momento -a nivel salud- es por la gripe. Tenemos muchos casos y los hospitales están llenos. La gente no debe angustiarse por el coronavirus, y ante la duda lo mejor es preguntar siempre a los profesionales que son los que realmente les van a ofrecer la información más veraz”, concluye García.