Santiago Abascal, a la izquierda, y Luis Alfonso de Borbón, a la derecha, en los 101 kilómetros de la Legión.

Santiago Abascal, a la izquierda, y Luis Alfonso de Borbón, a la derecha, en los 101 kilómetros de la Legión. E.E.

Reportajes

La conexión de dirigentes de Vox con Franco más allá de la amistad de Abascal y el bisnieto Luis Alfonso

Mariano Sánchez Soler publica La Familia Franco S.A., sobre los negocios y privilegios de la familia del dictador. En él aparecen varios miembros de Vox.

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El pasado 19 de marzo, el presidente de Vox, Santiago Abascal, ya advertía a todos en su Twitter: “Aviso a los medios y partidos que andan rastreando nuestras listas y escaneando a nuestros candidatos: No encontraréis ningún enemigo de España. Ni ningún aliado de los enemigos de España. Tampoco encontraréis ni progres, ni comunistas, ni separatistas, ni miedosos”, publicaba a medida que se iban conociendo los nombres que integrarían la candidatura de Vox al Congreso en las pasadas elecciones del 28 de abril.

Enemigos de su visión de España no había, sino todo lo contrario. Lo que Abascal no dijo en ese tuit es que entre esos nombres aparecen varios rostros muy vinculados con la familia Franco y con la ideología de la dictadura, empezando por el propio presidente de Vox. La cuestión del franquismo siempre ha sido tratada con tibieza por parte del partido de extrema derecha. Cuando se les pregunta, la respuesta es mediopensionista, y sólo se han posicionado cuando se han visto obligados a ello, con la exhumación de los restos del dictador, diciendo que es un sinsentido andar moviendo cuerpos, abriendo heridas, y poco más.

Sin embargo, los vínculos de la formación que el pasado domingo obtuvo 52 escaños con el entorno que rodea a Franco y los suyos son profundos. Hay diputados de Vox, como Abascal, que son amigos íntimos de la familia del dictador. Hay otros que militan o colaboran en la Fundación Francisco Franco. Hay cargos relevantes del partido cuyas empresas comparten sede con asociaciones franquistas. Hay un poco de todo, y el periodista y escritor Mariano Sánchez Soler relata todas estas conexiones en La Familia Franco S.A. (Roca Editorial). El libro ve la luz este jueves y en él relata los negocios y privilegios de la familia del dictador hoy en día. Y, como es inevitable, se habla de Vox. “Existe una vinculación política y personal entre ambas partes”, apuntala el autor.

Abascal y Luis Alfonso

El pasado 11 de mayo, la Legión Española celebraba en Ronda (Málaga) su ya tradicional carrera de los 101 kilómetros que conmemora el aniversario de la fuerza militar. En su pasada edición contó con más de 8.000 participantes y, entre ellos, había dos rostros conocidos: el de Santiago Abascal y Luis Alfonso de Borbón, bisnieto de Franco y del rey Alfonso XIII. Ambos anduvieron juntos, se fotografiaron y saludaron a los que les vitoreaban, mostrando su notable cercanía.

La figura de Luis Alfonso no es inocua, se podría decir que es el embajador de la familia Franco en la actualidad. “Su figura es muy relevante”, explica Sánchez Soler en conversación con EL ESPAÑOL. “Representa el gran sueño de los Franco, que es entroncar con la realeza, en primer lugar. Pero, además, es el presidente honorífico de la Fundación Nacional Francisco Franco y es el que se ha hecho depositario del legado político”, comenta. “Los hijos de Franco están muy quemados con esos temas y hay muchos bisnietos que a día de hoy no ejercen ningún papel y que hasta nos cuesta saber quiénes son. Él no. Es el único que está realmente ahí como heredero político de Franco por su actividad a través de la Fundación, las misas y sus posicionamientos”, añade.

Abascal y Luis Alfonso de Borbón, el pasado 11 de mayo, cuando participaron juntos en la carrera de la Legión.

Abascal y Luis Alfonso de Borbón, el pasado 11 de mayo, cuando participaron juntos en la carrera de la Legión. E.E.

Sobre de dónde le viene la amistad a Abascal y a Luis Alfonso, la respuesta es todavía un misterio. Aunque todo apunta al nombre que ambos tienen en común, el de Víctor González Coello de Portugal, vicepresidente de Vox y responsable de captación de recursos para el partido. La vinculación entre Coello de Portugal y el bisnieto de Franco es tan estrecha que ambos tienen proyectos que comparten sede.

Coello de Portugal tiene varias empresas dedicadas al sector de la construcción y fabricación de materiales. Una de ellas, Leadership Systems, tiene su sede en la calle General Arrando de Madrid. En el mismo número tiene su sede también la asociación ultracatólica Cura Infirmorum et Natura-Seminare de Luis Alfonso de Borbón. Además, la madre y un hermano de Coello de Portugal son parte del patronato de la asociación de Luis Alfonso y Santiago Abascal apadrinó su fundación en una gala benéfica para recaudar fondos.

Otros franquistas de Vox

Sin embargo, los vínculos de Vox y los Franco no se limitan sólo a las cúpulas, también empapan otros estratos. Entre ellos está el nombre de Juan José Aizcorbe Torra, concejal de Vox en Pozuelo de Alarcón (Madrid) y que el pasado domingo sorprendió entrando en el Congreso de los Diputados con el segundo escaño que la formación de Abascal ha logrado en Barcelona.

Abogado de profesión, y perteneciente al bufete de Santiago Milans del Bosch, Aizcorbe fue el letrado que defendió a la familia Franco en el pleito con el Ayuntamiento de Santiago de Compostela por la propiedad de las estatuas del Pórtico de la Gloria, que siguen en manos de los Franco y reclamadas por el Ayuntamiento.

Pero esto no se limita a una relación profesional puntual. En 2016, el nuevo diputado nacional de Vox asistió a una misa en memoria de Franco y José Antonio Primo de Rivera en la que los asistentes acabaron entonando el Cara al sol mientras levantaban el brazo al estilo fascista. El acto estuvo promovido por la Fundación Nacional Francisco Franco, en la que Aizcorbe es articulista y colaborador.

Lejos del Congreso, pero sí para el Senado, Vox ha incluido en sus listas a otro franquista confeso: Pedro Fernández Barbadillo. Número uno de la formación a la Cámara Alta, Barbadillo es periodista y escritor y entre sus publicaciones está la del libro Eternamente Franco. También publica asiduamente en la página web de la Fundación Francisco Franco con artículos como el de Guernica, la mentira que nunca muere.

Juan José Aizcorbe Torra, el segundo escaño que Vox ha obtenido en Barcelona.

Juan José Aizcorbe Torra, el segundo escaño que Vox ha obtenido en Barcelona.

Tal y como se ve, una parte de las relaciones entre Vox y Franco se tocan a través de la Fundación que lleva su nombre y que cada día es más grande. Si en el año 2013 la Fundación tenía 200 socios, a día de hoy asciende a más de 1.000. “Se trata de una fundación cultural, al menos de manera oficial”, explica Sánchez Soler. “En teoría, no tienen ninguna relación, pero si lees los editoriales y los escritos te das cuenta de que el apoyo a Abascal y a Vox es clarísimo”, añade.

“Hay una vinculación política y personal. No deja de ser curioso, de todas formas, que en las elecciones del 28 de abril Vox no tocó el tema de Franco e intentaron que no se les identificara con ello. Eso llevó a la Fundación a echarle en cara la falta de valentía por no decir realmente lo que pensaban para no asustar a los electores”, comenta Sánchez Soler.

Y detrás de ello está el general Juan Chicharro, presidente ejecutivo de la Fundación y que ha regalado a la prensa titulares tan brillantes como cuando dijo que “la patria vale más que la democracia”. “Él es la persona que va creando opinión”, explica el periodista. “Es muy divertido analizar sus escritos porque al principio hace elogios de Abascal y después dice que no apoya a nadie. ¡Pero si he leído cuatro artículos seguidos en los últimos meses en los que lo elogias y el apoyo es bestial! No es necesario llamar a votarle explícitamente para que se vea”, cuenta Sánchez Soler.

La fundación Denaes de Abascal

Pero no todos los militares que andan con un pie metido en Vox y otro en el franquismo lo hacen a través de la Fundación Francisco Franco. Es el caso de Alberto Asarta Cuevas y Agustín Rosety Fernández de Castro. Ambos, fichados por Vox para los comicios de abril, habían firmado un año antes el manifiesto Declaración de respeto y desagravio al general Francisco Franco: soldado de España. En el manifiesto criticaban que la izquierda estaba atacando la figura del dictador.

Juan Chicharro Ortega, presidente de la Fundación Francisco Franco.

Juan Chicharro Ortega, presidente de la Fundación Francisco Franco. EFE

De igual manera, tampoco es sólo la Fundación Francisco Franco la que hace apología de la dictadura. Hay otra que también se apunta un tanto. Esa es la Fundación para la Defensa de la Nación Española (Denaes), creada por Santiago Abascal y presidida por él mismo hasta que dio el salto a la política nacional.

Actualmente, la presidencia recae sobre otro candidato de Vox, Iván Vélez. Aunque él en concreto no se posiciona tan abiertamente respecto al franquismo, bajo su dirección se publican en la página web de Denaes artículos que sí lo hacen. Entre ellos destacan los del doctor en Filosofía Daniel López que utiliza términos como “alzamiento cívico-militar” o “la llamada dictadura” cuando habla del franquismo.

“Estamos en un momento de crecimiento”, analiza Mariano Sánchez Soler. “La Carmen Polo murió hace un año, es el momento de todos los negocios resueltos y también está el Valle de los Caídos. Es en este proceso en el que se crea el éxito de Vox y vemos que hay en España un crecimiento del pensamiento conservador de extrema derecha”, cuenta.

“Y todo esto lo están haciendo los nietos. Ha habido, en ambas partes, una generación del silencio, de aceptar las reglas del juego. Y ahora vemos cómo está siendo reemplazada por otra. Todo el tema de las cunetas, la memoria histórica y la reparación lo estamos viendo a través de los nietos. Con la extrema derecha, también, todo esto lo están llevando a cabo los que entonces no habían nacido o eran muy niños”, explica Sánchez Soler. “Solemos simplificar para que se entiendan las cosas pero, cuando hablamos de política, la realidad es muy compleja. Las cosas van y vienen, no están claros los argumentos, hay que meterse muy a fondo y eso es muy difícil. Ese es el trabajo de los periodistas”, remata.