Luis Enrique y su mujer, junto a una imagen de la autora de 'El amor lo puedo todo' y su hija.

Luis Enrique y su mujer, junto a una imagen de la autora de 'El amor lo puedo todo' y su hija. Cedida

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Luis Enrique y Elena, así superé la muerte de mi hija: 10 consejos de una madre psicóloga

Blanca Tejero Claver, como el exseleccionador, también perdió a una hija. La autora de 'El amor lo puede todo' lanza 10 consejos a él y a su familia. 

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El peor destino que una madre o un padre pueden vivir es perder a un hijo o una hija. “Es un golpe que te deja rota, a pedazos, sin aliento y del que sientes que nunca te vas a recuperar. Te invade la desesperación y la frustración en el cuerpo y en el alma”, explica Blanca Tejero Claver, doctora en Psicología, terapeuta clínica y profesora de Psicología de las universidades UNIR y UNED. Unos sentimientos por los que ahora deben estar pasando Luis Enrique y su mujer Elena Cullell tras perder a su hija de nueve años, Xana, por un tumor óseo

Un dolor sin medida

Ella sabe cómo escuece y punza ese dolor. Vio cómo se le escapaba la vida de su “princesita” Verónica, -como sigue llamando a su pequeña adolescente de inmensos ojos azules-, tras la detección de un linfoma de Hodgkin. “Nuestras idas y venidas a los hospitales comenzaron en 2008 con la detección de la enfermedad y acabaron con su fallecimiento en diciembre de 2011. Ella, con su muerte, fue mi mejor maestra. Verónica me enseñó con su muerte a vivir de verdad”, añade la también escritora.

Nadie mejor que esta psicóloga afincada en Madrid, cuya trayectoria profesional como terapeuta le había llevado a acompañar a muchos pacientes en sus procesos de duelo, hasta que tuvo que vivir el suyo propio, para hablar del difícil momento que están viviendo tanto Luis Enrique, como su mujer Elena Cullell y sus hijos Pacho y Sira tras el final por un cáncer de huesos de Xana.

“¡Tanto dolor que les queda por vivir. Ni se lo imaginan!”, dice triste a EL ESPAÑOL. “Desde que conocí la noticia no he parado de pensar en lo que llega ahora para ellos. Para toda la familia. Yo llevo viviendo de otra manera la vida desde el 2011 pero he tenido que andar mucho camino para sentir la paz. Sin embargo, ellos no han hecho más que empezar a andar un sendero lleno de sufrimiento”, añade.

Un camino que para Blanca Tejero Claver estuvo lleno “de momentos de locura que te invaden por el dolor tan grande que no te puedes arrancar”, y que empezó a transformarse gracias a su resiliencia y superación, pero sobre todo por un acto de valentía como fue reconocer en palabras todo por lo que estaba pasando. Se lanzó a escribir “por el miedo a olvidar, por el deseo de perpetuar en el recuerdo el amor de mi hija”, añade.

De ahí nació El amor lo puede todo, un libro en el que cuenta cómo afrontó su dolor y que “pretende servir de ayuda a otras personas que se tengan que enfrentar a situaciones semejantes. Se trata de una hoja de ruta a través de la cual se puede salir del sufrimiento y no simplemente sobrevivir a él. Con él busco dar consuelo a corazones doloridos”, explica.

Ahora, ella se dirige, con todo el respeto del mundo, a los corazones rotos de Luis Enrique y Elena y les da algunas claves para transitar todo lo que está por venir. “Puede que ahora piensen que todo ha acabado pero les aseguro que encontrando una razón como la sonrisa de su hija se puede salir del sufrimiento y no simplemente sobrevivir a él”, remarca la también autora de Regreso a la felicidad.

Blanca Tejero Claver y su hija Verónica.

Blanca Tejero Claver y su hija Verónica. Cedida

Sus 10 consejos

Sentir dolor, pero también paz. “El vacío, la desesperación y el dolor infinito que ahora mismo tienen ambos es indescriptible. Sin embargo, están llenos de amor. Un amor que en el caso de él lo demostró públicamente el día que abandonó la Selección. Haber hecho las cosas bien, haberlo dejado todo porque solo importaba lo más importante como es su pequeña, le va a dar a él y también a Elena una paz infinita. ¡Dedicarse a su hija por encima de todo es lo más hermoso que pudo hacer!”

Aprender a entender que no siempre se puede. “La impotencia que sientes por no poder cumplir con el mandato que te encargas a ti misma cuando decides tener un hijo va a ser muy importante para afrontar todo. La vida nos demuestra que no siempre se puede cuidar y proteger a los hijos porque el destino te tiene deparado perderlos. Cuando esto sucede no solo se va una parte muy importante de tu vida, sino que tú te vas con ella. No vuelves a ser la misma persona. Se frustran una vida y un futuro, el de tu ser querido y el tuyo propio. Eso forma parte del duelo que tienes que hacer para salir adelante”.

El recuerdo para que todo duela menos. “Sé que ahora mismo ellos no querrán pensar en salir adelante porque están huecos, heridos y ni se lo creerán, pero tendrán que empezar a gestionar que la vida a partir de ahora es vivir con lo que sí tienen, que son los recuerdos, los momentos que han vivido gracias a Xana y todo lo que han aprendido de ella y con ella. Eso incluye lo aprendido a través del dolor que han vivido con ella, pero también las sonrisas y la complicidad como familia con ella. Porque estoy más que segura que se han reído mucho y han tenido momentos maravillosos”.

Buscar el motivo para seguir adelante. “Admitir el fallecimiento de un ser querido a tan corta edad es muy difícil porque nos parece injusto. Van a sufrir tanto que tanto dolor solo se calma con sentir el latido de su hija. Tienen que encontrar un motivo, su mirada, su sonrisa, sus ojos, los que a ella no le habría gustado ver tristes. Yo creo que, en los peores momentos, ese es el mejor y único antídoto a tanto dolor”.

Aprender que estamos de paso. “Cuando te pasa esto aprendes lo efímero de la vida. En mi caso la muerte de Vero me enseñó a vivir de verdad. Entonces te das cuenta que no podemos esperar a vivir a mañana, a pensar que se tiene tiempo. Una hija como Xana con 9 años les va a enseñar que el tiempo es limitado. Sin embargo, nos educan en lo contrario. En que estaremos siempre, y por eso todo es más duro cuando nos ocurre una pérdida así a los padres. No se tiene que dejar nada para mañana. La filosofía es aprender a vivir en el aquí y en el ahora”.

Recoger los pedazos. “Recomponerse primero del proceso que supone tener la noticia de una enfermedad y después de una muerte es muy lento y complicado. Requiere recoger los pedazos en los que queda tu vida por su ausencia. Llorar, gritar, quedarse en silencio. Hay que sentir, no evitar sentir. El único pegamento que hay para recomponerse es el amor infinito a la memoria de tu hijo o hija. Yo sé que si me escuchan o me leen estos padres ahora no van a entenderme, pero a pesar de las lágrimas y del sufrimiento su corazón sonreirá al acordarse de la mirada de su hija y de la oportunidad que tuvieron estando con ella”.

Los que están alrededor. “En estos momentos lo que más puedes agradecer es ver en otras personas el gesto que te demuestre que sienten, comprenden y les interesa de verdad el dolor que tienes. No necesitas que te pregunten porque te tienen que preguntar y cuando les vas a contar te interrumpen, cambian de conversación y no te dejan contestar. No necesitas que te digan frases inútiles y no ciertas del tipo te sentirás mejor cuando pase el tiempo, porque es menospreciar lo que te pasa. No necesitas verlos tan afligidos que parece que no aguantan tu dolor porque si no nunca más se lo contarás. Necesitas alguien que resista tu silencio, tu lloro que no te quiera consolar, simplemente que te acompañe en ese momento tan difícil que estás viviendo”.

El dolor de los padres. “A la hora de decir si duele más el sufrimiento como madre o como padre creo que la diferencia se basa en la experiencia de apego de una madre con su hija, el tiempo dedicado y las experiencias vividas han sido más desde que era un bebé. Sin embargo, no creo que sea justo ni real pensar o sopesar quién sufre más ni cuánto. Lo justo es pensar que todos sufren al pasar por las experiencias de esas pérdidas y que cada uno lo hará y resolverá de manera diferente. Lo que está claro es que el recorrido que van a hacer ambos les va a unir más de lo que ya están…O no. En mi caso nos separó y nos rompió del todo porque me sentía más sola que nunca. En una pérdida tan importante pierdes tú como madre o padre y también la otra persona y no siempre es sencillo encajar el vacío. La personalidad de cada uno, las creencias o la ausencia de ellas y el cómo te sientas acompañado o no por tu pareja son otra parte importante del proceso”.

Buscar la ayuda y medicarse (si hace falta). “Sin duda alguna acudir a un profesional va ayudar a todos ellos a superar de una mejor manera todo lo que llega ahora. Hay gente que se aísla, otra que está fuera de casa todo el día porque no superan llegar y ver que la personita no está. En todos los casos creo que es bueno contar con la ayuda de quien sabe porque te va a dar el espacio en cada momento que requieras, vas a ser escuchado, te va a dar silencio si solo necesitas llorar, te va a hacer poner en orden todo lo que se ha desbaratado tanto y te va ayudar a buscar otro sentido y color a lo que solo ves negro. Te va a hacer ver la otra parte de la vida que sigue existiendo y que ahora no se ve. Además, si hay que recurrir a medicamentos que nos ayuden a superar los duros momentos, es bueno usarlos. Están para eso”.

Recordar que hay otros hijos. “Además tanto a Luis Enrique como a su mujer les recomiendo que tienen que saber, a pesar de que su hija ya no esté, que tienen otros hijos que les necesitan como padres y que también tienen que aprender a vivir la vida sin su hermana. Ellos también están sintiendo su ausencia y si no les tienen como padres puede ser muy complicado. Sé que como madre o padre uno se centra en su dolor, pero a la vez han de aprender a centrarse en el de los hijos que siguen con ellos. Es muy difícil todo, lo sé, pero es así”.

En el caso de Blanca Tejero Claver, tiene claro que la pérdida de su hija Verónica la ha hecho cambiar mucho por fuera -“externamente en mi cara y mi cuerpo queda reflejado el dolor sufrido, he perdido en frescura”- pero a través de superar todo ha ganado en serenidad. “Internamente me siento más madura, tranquila, capaz de ir dirigiendo mi vida hacia donde quiero que vaya y cada día aprendo a aceptar la existencia que vivo, me guste o no, con sus cosas buenas y malas. Me veo y me siento más fuerte, mejor persona. Aunque parece mentira lo que digo estoy disfrutando de la vida de verdad. Pasado el duelo he aprendido que la vida es efímera y a pesar del gran vacío que me ha quedado por dentro estoy contenta. He aprendido que tengo una gran suerte. Tener a mi hija. Ella me ha enseñado y me enseña todo lo que me ha hecho ser quien soy. Espero que ellos también puedan llegar a decir lo mismo cuando estén preparados para ello”, finaliza Blanca Tejero Claver.

Luis Enrique junto a su mujer y sus hijos, Pacho, Sira y Xana.

Luis Enrique junto a su mujer y sus hijos, Pacho, Sira y Xana. Redes sociales

4 aprendizajes tras la muerte de una hija

“Disfruta de lo que te está dando la vida y encuentra ese momento mágico porque sí existe: aunque parezca una utopía solo hay que mirar con los ojos del corazón”.

“Se muere mal cuando la muerte no es aceptada. Se muere mal cuando se abandona la muerte al ámbito de lo irracional, al miedo, a la soledad. Nosotros, los familiares, debemos trasmitir seguridad para que los enfermos se puedan apoyar en nosotros y puedan hablar de sus angustias y miedos”.

“Para disminuir el sufrimiento psicológico las personas que están alrededor del enfermo tienen que hacer de colchón protector, de manta que arropa y da calor, de música que embriaga y mece, de calor que adormece y produce bienestar”.

“El dolor ajeno me ha enseñado a ser más compresiva con el que sufre, a no juzgarle desde mis fuerzas o posibilidades, a tratarle como una persona independiente respetando su recorrido y su dolor”.