Imagen antigua del fundador del hotel, pescando en Cuba.

Imagen antigua del fundador del hotel, pescando en Cuba.

Reportajes

La maldición del Hotel San Carlos que Fidel Castro convirtió en un retrete: los nietos reclaman a Meliá

Los descendientes del fundador reclaman a Meliá una compensación millonaria por gestionar el icónico inmueble, expropiado por los Castro durante la revolución. 

Década de los 50. A ambas orillas del Atlántico el turismo despega como motor económico. En España, el empresario valenciano José Meliá Sinisterra abre en aquellos años su primer hotel en Mallorca, germen de su emporio internacional que hoy se extiende por medio mundo. Al otro lado del charco, en cambio, las cosas pintan mal para otro inversionista español, Antonio Mata y Álvarez. Tras emigrar desde Asturias a Cuba y levantar un pujante negocio hotelero con varios establecimientos en la ciudad de Cienfuegos, el triunfo de la revolución comunista de Fidel Castro y Ernesto Che Guevara acabará sepultando su sueño empresarial y confiscando todas sus propiedades. 

Aunque a priori las historias de estos dos emprendedores españoles nunca estuvieron conectadas, más de medio siglo después se cruzarán en los tribunales de los Estados Unidos. La razón, que los nietos y bisnietos de Antonio Mata y Álvarez reclaman a la cadena Meliá y sus filiales una compensación millonaria por gestionar desde 2018, en colaboración con el gobierno cubano, el icónico hotel San Carlos que el patriarca familiar fundó hace casi un siglo. Y la administración Trump está de su parte.

El San Carlos era de su propiedad, el sustento de la familia y, además, el hotel principal de Cienfuegos. Por supuesto les dolió mucho cuando se lo quitaron”, comenta a EL ESPAÑOL Carlos Rodríguez, abogado de la firma Rivero Mestre LLP, que representa a los herederos de la familia Mata. Este bufete presentó el pasado 20 de mayo una demanda colectiva contra el gobierno cubano, notificándola al grupo español Meliá. 

Este litigio es posible después de que la administración Trump activara el título tercero de la Ley Helms-Burton, congelado desde 1996, que otorga el derecho a demandar a entidades extranjeras que explotaron propiedades confiscadas ilegalmente en los 60 por la dictadura castrista. El caso Mata es el primero que va contra un grupo extranjero.

Según este abogado, el grupo Meliá tiene 30 días para negociar una compensación con los demandantes antes de que, según la ley, se le pueda reclamar en los tribunales el triple de los daños estimados. "Es una cantidad económica importante", incide Rodríguez, que precisa que se puede reclamar el valor actual de la propiedad en cuestión o el precio que tuvo cuando fue expropiado, más intereses. En cualquier caso, la cifra tendrá que ser tasada durante el proceso.

Imagen antigua del Hotel San Carlos, en un estado defectuoso.

Imagen antigua del Hotel San Carlos, en un estado defectuoso.

Pero antes de profundizar en la batalla judicial que se acerca, el inicio de esta historia nos remonta a la Asturias de principios del siglo XX, cuando la demanda de materias primas provocada por la Primera Guerra Mundial animó la economía de esta región esencialmente minera.

La construcción del hotel San Carlos

De aquellas tierras salió en 1915 Antonio Mata Álvarez. Ni sus circunstancias personales ni su lugar de origen exacto están claros todavía, aunque este despacho de abogados trata de encontrar más información ante la expectación que ha despertado el caso.

Lo que tienen claro es que el español llegó a Cuba en 1915. Allí invirtió todo el patrimonio que traía de España en un hotel boutique conocido como el Ciervo de Oro, hoy desaparecido. Con los beneficios que obtuvo de su explotación, empezó a levantar el hito arquitectónico que cambiaría la ciudad de Cienfuegos para siempre, el Hotel San Carlos, en pleno centro urbano. 

La construcción arrancó en 1921 con un presupuesto de 60.000 pesos de la época. Se encargó la obra a un arquitecto italiano de la ciudad llamado Alfredo Colli, aunque la culminó el afamado José Joaquín Carbonell, combinando varios estilos. El proyecto preveía tres pisos y 41 habitaciones, aunque se planificaron unos cimientos lo suficientemente fuertes como para ampliarlo en el futuro. 

De hecho, tras acabar en 1924 esta primera fase, se sumarían dos plantas más, incluido el Roof Garden, una terraza jardín con vistas panorámicas a la ciudad, escenario de cualquier evento social reseñable en la entonces próspera Cienfuegos. Ya para 1925, el hotel, con 53 habitaciones, se convertía en el punto más alto de la ciudad.

El San Carlos se erigió como el nuevo símbolo de la localidad cubana, “famoso en toda la isla por su jardín en la azotea, las lunas de miel y el gran bar del vestíbulo”, según recuerdan los herederos de Antonio Mata y Álvarez, en una declaración que sus abogados han hecho llegar a EL ESPAÑOL.

Antonio Alberto Mata, hijo, próspero empresario del siglo pasado en Cienfuegos (Cuba)

Antonio Alberto Mata, hijo, próspero empresario del siglo pasado en Cienfuegos (Cuba)

El inversionista asturiano operó el hotel durante 32 años. Allí vivió junto a su esposa Francisca, y allí nació su único hijo y luego sus nietos. 

El negocio prosperó hasta que el 1 de enero de 1959 triunfó la revolución. Fidel Castro entró en la Habana el día 8, una semana después. El destino quiso que sólo tres días después, el 4 del mismo mes, el empresario asturiano falleciera por causas naturales, pasando la propiedad del hotel a su único heredero, su hijo Antonio Alberto Lázaro Mata. 

El nuevo cabeza de familia trató de continuar con la labor de su padre a pesar de las circunstancias. Su empeño duró poco. El 4 de diciembre de 1962 el nuevo gobierno confiscó el hotel, aunque les permitió quedarse en la quinta planta del edificio. Allí  permaneció Antonio Alberto Lázaro Mata hasta su muerte, en 1979, dejando una viuda y dos hijos, Antonio Bárbaro y Marisela Mata, que heredaron cada uno el 50% de la propiedad expropiada. 

Antonio y Marisela fueron los últimos miembros de la familia Mata en nacer y criarse en el hotel. Permanecieron allí hasta que llegó el momento de abandonar su propiedad por completo en 1981, cuando el gobierno cubano se propuso remodelarlo.

El primero en marcharse fue Antonio Bárbaro Mata, que huyó a los Estados Unidos en 1980. Se instaló en Miami con su familia. Marisela, embarazada, esperó a dar a luz a su hijo. Antes de partir hacia Florida a reunirse con su hermano, éste le pidió “que trajera con ella todos los documentos originales de todas las propiedades que les habían robado en Cuba”, recuerdan. 

Saqueo y orinal público

Y mientras la familia Mata dejaba atrás su pasado y la herencia de su abuelo para iniciar una nueva vida en Miami, el gobierno cubano, que había emprendido la reforma del San Carlos, decidía parar la obra por falta de fondos, abandonarla y cerrar el hotel en 1984. El edificio entra entonces en un período de decadencia que casi supone su total desaparición. 

Estado actual del hotel, que está en manos del grupo Meliá.

Estado actual del hotel, que está en manos del grupo Meliá.

Según recoge el medio de información cubana 14ymedio.com, el lujoso inmueble que en su día había sido símbolo y lugar de moda de Cienfuegos se transformó en una escombrera y un urinario público. 

“La gente se llevaba las baldosas, losas de las paredes, inodoros y hasta los ladrillos para construir en otros lugares. El hotel se convirtió en una ruina y los primeros pisos en un baño público y lugar para todo tipo de indecencias”, relataba a dicho medio Joaquín Rodríguez, que fue el vigilante en los noventa.

Melia entra en el hotel

Tras casi 21 años de abandono y saqueos, en 2005 el régimen castrista inició una restauración que se vio frenada en varias ocasiones. Finalmente llegó a un acuerdo con el grupo Meliá para que llevara la gestión del hotel, que reabrió sus puertas en enero de 2018 como Meliá San Carlos, un cuatro estrellas.

A la familia Mata, a 400 kilómetros de distancia, sólo le quedaba el recuerdo. 

“El hotel San Carlos ha sido un nombre muy popular y un tema de conversación alrededor de nuestra mesa hasta donde podemos recordar”, comentan sus descendientes. “Sin embargo, el significado de este nombre varía dependiendo del miembro de la familia con el que hable. Para la generación más joven de los Mata, es algo que compartimos con orgullo con otros miembros de nuestra comunidad latina. ‘Mi abuelo era el dueño del hotel San Carlos’ es algo de lo que presumimos con cualquier descendiente cubano familiarizado con nuestro nombre -remarcan-. Este tema es un tesoro del pasado que nunca permitiremos que se convierta en un recuerdo débil”.  

Por suerte para ellos, la administración Trump llevaba tiempo queriendo apretar las tuercas al régimen cubano. El pasado mayo, desoyendo las protestas de Europa, con numerosos intereses empresariales en la isla, el presidente norteamericano ordenó descongelar la cláusula que permitía llevar a compañías extranjeras a los tribunales.

Gracias a los documentos que se salvaron del expolio castrista y a este giro legislativo, los herederos de Antonio Mata y Álvarez vieron una oportunidad, no de recuperar la titularidad del hotel, pero sí de recibir la compensación que aseguran nunca vieron. Junto a esta firma de abogados de Miami, ahora preparan una batalla judicial contra el régimen cubano. El verdadero objetivo es la cadena hotelera Meliá, gestora del negocio de los Mata gracias a un acuerdo con el gobierno de la isla. Reclaman una indemnización económica “importante”, que aún no se atreven a cifrar.

“El interés de la familia por esta propiedad viene de largo, pero nunca habían podido tratar de recuperarlo o de recibir una compensación por el uso del hotel. Ahora tienen la primera oportunidad”, subraya el abogado.

Más demandas en camino

Antonio Mata y Alvarez, Antonio Alberto Mata y su madre, Francisca Suárez Rodríguez.

Antonio Mata y Alvarez, Antonio Alberto Mata y su madre, Francisca Suárez Rodríguez.

La demanda presentada por la firma Rivero Mestre en la Corte Federal del Distrito Sur de Florida, en Miami, no sólo reclama el valor del inmueble, sino el uso de su nombre y la explotación comercial de la reputación labrada por los propietarios iniciales. Además, está abierta a otros perjudicados en una situación similar que puedan sumarse, ya que según consta en el escrito, el grupo español Meliá gestiona al menos 33 hoteles en la isla.

Aunque el gobierno cubano no reconoce la legislación norteamericana e ignorará la resolución del juicio, los demandantes esperan poder localizar y embargar bienes de algunos funcionarios implicados en este caso, radicados fuera del país. 

En la demanda figuran los nombres de Marisela Mata, nieta del patriarca, y Bibiana Hernández, viuda del otro nieto, Antonio Bárbaro Mata, que falleció en 2000. Aunque no están personados, también hay bisnietos implicados, como Carolina Mata  y Antonio J. Alonso.

“Toda mi vida he escuchado cómo mi bisabuelo construyó el hotel, cómo lo administraba mi abuelo y cómo se lo quitaron a mi familia”, lamentaba Alonso en una reciente rueda de prensa. Ahora, esta familia ya estadounidense espera que se haga justicia.

De vuelta a la otra orilla del Atlántico, los otros implicados también marcan posiciones. El consejero delegado de Meliá Hotels International, Gabriel Escarrer, manifestó esta semana que se siente “muy a gusto” con la posición de la compañía en Cuba y que por el momento no han “recibido ninguna demanda”. El plazo para llegar a un acuerdo con los demandantes, según sus abogados, termina el 20 de junio. 

Entretanto, el Meliá San Carlos de Cienfuegos sigue recibiendo huéspedes a una media de 150 dólares. Desde su nacimiento, este hotel ha sido un fiel reflejo del devenir de Cuba. Los felices años veinte se vivieron en el Roof Garden de su terraza, un club social desde el que contemplar la bahía y dejarse ver junto a la alta sociedad. La explosión del turismo quedó recogida en la pujanza del negocio, frenado en seco con el triunfo de la revolución comunista y su consiguiente expropiación.

Luego vino el abandono del inmueble en los años 80 y 90, paralelo al hundimiento económico de la isla. Tras un breve resurgir, con el paréntesis de Obama, ahora sus muros vuelven a temblar ante la etapa de confrontación abierta por Trump. Su futuro vuelve a ser incierto.

Interior actual del hotel Meliá San Carlos.

Interior actual del hotel Meliá San Carlos.