Lo que iba a ser una depilación láser en la zona del pubis se convirtió en un auténtico calvario. H. Diallo (quien nos ha pedido no revelar su nombre para preservar su intimidad) es enfermera y vive en Palma de Mallorca desde hace unos años. Hace menos de un mes que acudió a la última sesión en una clínica de las Islas Baleares. "No te puedes ni imaginar el dolor", relata a EL ESPAÑOL. Al terminar la operación estética, se marchó al hospital a trabajar, pero el dolor le corroía de tal modo que pidió a sus compañeras que le dijesen qué era lo que le pasaba. El dolor insoportable se debía a la potencia anómala aplicada por el láser en la clínica. Le había provocado quemaduras de tercer grado.

Su caso está ya en manos de abogados y de la Asociación del Defensor del Paciente (ADEPA). Y llega a esas manos jurídicas, precisamente, en el mes de abril. No es casualidad. La primavera avanza, dejando atrás el invierno y embocando el bañador, el bikini, el daiquiri y la caña en la piscina. O sea, el verano y sus formas bronceadas, tostadas bajo la suave crema y el sol. 

Esa es la mejor parte, pero en los meses previos muchos se entregan al inevitable sacrificio de convertirse, por unas semanas, al ascetismo y a la abstinencia, con el fin de llegar en la mejor forma posible a los arenales. Otros optan por el camino corto, y tiran por la calle de las operaciones estéticas. Aunque la cosa no siempre sale bien. 

Hay una cosa que define esta época del año tanto como el color de las flores: la primavera es la temporada estrella de las operaciones de cirugía estética. Esto, históricamente, es así. Y abril suele ser el mes en el que mayor número se concentran según los datos de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, según la Asociación del Defensor del Paciente y según las estimaciones de cinco letrados especializados en estos asuntos consultados por EL ESPAÑOL- Más del 50 % del total de las intervenciones se concentran en los días de este mes. Esto tiene, entre otras, una consecuencia muy concreta: que también se disparan las estadísticas de casos de errores y graves accidentes perpetrados por cirujanos incautos o negligentes en los cuerpos de sus pacientes.

La demanda se dispara, claro. Y a la par también las tragedias relacionadas con estos tratamientos de belleza. Aparte de los cirujanos plásticos, estas circunstancias provocan que haya otro gremio que estas semanas las esté pasando canutas y al que se le acumulan los papeles sobre la mesa. Ellos son los abogados. Andan atareados estas últimas semanas, asumiendo y abriendo un procedimiento tras otro. 

Solo en mayo y abril, las operaciones de cirugía plástica aumentan cada año hasta un 30 %. Según el doctor Vila Morente, de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, esta época resulta ser la mejor para someterse a este tipo de operaciones. Los postoperatorios de este tipo de cirugías son siempre prolongados. Y claro, nadie quiere llegar a la tumbona o a la hamaca con vendajes y partes cubiertas al sol. Muchos quieren alcanzar el verano a punto y ello conlleva pasar estas semanas por el quirófano. Pero la cosa muchas veces no termina bien. 

Mientras en las clínicas se están practicando las operaciones, los abogados empiezan a arremangarse con casos como los que se relatan a continuación. Los primeros ya les están empezando a llegar.  

Una terrible depilación láser 

Imagen detalle de una liposucción en marcha.

Un ejemplo de uno de esos casos es el de la enfermera que cuenta su fatídica experiencia al inicio de este reportaje. A finales de marzo, H. Diallo acudió a su tercera cita para hacerse la depilación láser en la que todo salió mal. "Primero me quería hacer un aumento de pecho. Ese mismo día tuve que pagar 100 euros sin leer consentimiento ni nada solo para congelar el precio que me habían dicho. Posteriormente, decido no operarme con esta clínica, y allí me ponen el impedimento de devolverme el dinero. Me dicen que si quiero  hacerme otro tratamiento y tal. Les digo que no, pero al final termino cediendo y pido hacerme una depilación láser". 

La depilación láser en la zona del pubis salía, en esa clínica en concreto, por 180 euros. Como se había dejado 100 de fianza para la operación que finalmente no se llegó a realizar, permitieron que pudiese descontarlos. 

Las dos primeras sesiones fueron relativamente bien. "Yo soy de piel negra. Soy enfermera y por mis conocimientos sé de que las pieles negras tienen mayor tendencia o peligro a sufrir o quemarse un poquito cuando te hacen el láser. Sabiendo eso, me lo hice, pero quisieron tranquilizarme diciéndome que su maquinaria era de alta gama".

Cada cita duraba unos 20 minutos. La tercera, el 26 de marzo, se encuentra a otra mujer diferente a la que había tutelado el láser en otras ocasiones. "Las dos primeras sesiones me dolían pero no era un dolor de muerte. En la tercera, ese día, tenía un dolor es que no te lo puedes imaginar. Era increíble, estaba casi llorando. Ella debería de haber bajado la intensidad de la que me estaba dando en el pubis para que no sufriera tanto. Me decía que eso era normal. Yo me cabreé muchísimo más cuando descubrí que no era ni enfermera ni auxiliar". 

El dolor resulta tan insoportable que H. Diallo coge un taxi y se marcha a casa, aunque al final decide ir a trabajar. "No me podía ni sentar para escribir los evolutivos del paciente. Me vieron algunas compañeras y me dijeron: "Esto son quemaduras de tercer grado. Tenía ampollas negras. Todavía hoy, esas ampollas se han quedado blancas, como puntitos blancos que, en mi color de piel, se ven perfectamente. Y es una zona íntima" .

Ahora, a mediados del mes de abril, nuestra protagonista ha comenzado a recabar documentación e información sobre la clínica donde sufrió ese trato para ponerlo todo en manos de sus abogados. 

"Viene la época del bañador"

En el despacho de Carlos Sardinero, abogado especializado en negligencias médicas, están llegando por estas fechas casos similares al de esta joven. Es la época del año en la que más trabajo tiene. Sucede cada temporada. "Lo que te puedo decir es que esta época es la que más entran en el despacho asuntos de lesiones y fallecimientos a consecuencia de intervenciones para implantes mamarios". 

Entre los meses de abril y junio se producen la mayoría de las operaciones.

En España se realizan cada año 398.350 intervenciones de Cirugía Estética cada año, y de todas ellas las más realizadas son las de aumento de pecho y las liposucciones. Las estimaciones proceden de un estudio realizado por la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE), en el que se pedía a cirujanos plásticos de toda España que recopilasen la actividad que habían desarrollado en la temporada 2017-2018. 

En esta época del año estamos en el momento más caliente en cuanto a afectados por las negligencias en operaciones estéticas. Carlos Sardinero habla para EL ESPAÑOL desde su despacho: "La mayoría de las reclamaciones que nos llegan tienen que ver con temas de intervenciones de pecho. Para que haya una negligencia, tiene que hacerse algo mal, pero mal de verdad, en el sentido de que resulte un asunto grave. Solo se puede reclamar si se da realmente una mala praxis médica". 

Carlos sabe de lo que habla, y más en estas fechas del calendario. Hace 14 años, llevó el caso de Natalia Isabel Martín de Ruedas Martínez. La joven tenía 20 años y falleció el 2 de abril del año 2005 tras someterse a una operación estética de aumento de pecho. 

La joven sufrió un paro cardíaco durante la operación. Se recuperó momentáneamente gracias al anestesista contratado por el cirujano. Más tarde fue trasladada al servicio de urgencias del hospital Gregorio Marañón. Los médicos detectaron un daño cerebral irreversible en la víctima. La joven falleció tres días después.

Lo más complicado a la hora de denunciar estos casos es que, según los abogados y los especialistas consultados por EL ESPAÑOL, a las víctimas les produce pavor relatar sus casos concretos. Y eso hace a muchos retractarse y ocultarlo y llevarlo como pueden. Carmen Flores, que es presidenta de la Asociación del Defensor, detalla que este año el número de casos de negligencias en operaciones estéticas que les llegan ha aumentado notablemente. "Si te diera datos con la cantidad de gente que no denuncia por miedo, las clínicas se partirían de risa" 

"Lo peor es que cada vez es gente más joven la que se acerca a nosotros- explica Carmen-. Viene la época del bañador, la gente quiere estar más guapa, pero es un problema muy serio. El año pasado, solo nosotros recibimos 100 casos. Este año estamos ya a estas alturas por los 40. 

47.000 euros por mala praxis de pecho

La rinoplastia es una de las operaciones más demandadas.

Estos casos recuerdan en la Asociación del Defensor del Paciente a los de otras temporadas, pero también en la misma época del año. En la primavera de 2012, les llegó el caso una joven de Murcia acude a la consulta de una doctora para tratarse de un problema estético en sus pechos, y así aumentarlos de tamaño.

Un par de meses atrás, la joven había entrado al quirófano de la clínica privada con un defecto estético que debía de ser subsanado. En lugar de eso, "tuvo que someterse a dos intervenciones más". Los defectos no fueron corregidos, sino acentuados. La cosa sale rematadamente mal.

Tras comprobar la gravedad de los hechos, la mujer corrió a poner la demanda en el juzgado de Instrucción de Primera Instancia número 10 de Murcia. Años después, el Defensor del Paciente logró que se reconocieran los errores y que se la indemnizase con 47.000 euros.

¿Los principales motivos para someterse a estas operaciones? Los cirujanos plásticos coinciden, en la encuesta realizara por la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE), en que el 16,48 % de  las intervenciones tienen cono objetivo corregir intervenciones previas, operaciones defectuosas o realizadas por profesionales inadecuados. El 10,15 % de los pacientes recurren a un cirujano influidos por la difusión masiva de imágenes de sí mismo y por "la opinión de otras personas sobre ellas". Por último, casi el 5 % acuden para modificar algún rasgo y asemejarse a alguna celebridad.

Mientras la primavera continúa, y el clima avanza suave e inexorable hacia un agosto plácido, de arenales calientes, H. Diallo, una de las protagonistas del reportaje, prepara ya los papeles. No bien está terminando el mes más negro para los letrados que llevan los casos de las negligencias estéticas y ya lo tiene todo listo para presentárselo al suyo. "Ahora que llega el buen tiempo, y ya voy estando mejor, pero no me puede dar el sol por las quemaduras. Lo peor es desde el punto de vista psicológico".