Toñi García Abad tenía 33 años y fue asesinada por su expareja, Francisco Salvador García.

Toñi García Abad tenía 33 años y fue asesinada por su expareja, Francisco Salvador García.

Reportajes

Francisco, primer asesino de violencia de género condenado a prisión permanente revisable

Además de asesinarla, la violó en su propia casa. Le propinó más de un centenar de golpes y después la degolló en enero de 2017.

3 abril, 2019 12:19

Toñi tenía 34 años cuando fue violada y asesinada en su propia casa. Más de dos años después termina el proceso judicial. Su ex pareja se convierte en el primer condenado a prisión permanente revisable en España por un caso de violencia de género. Según la sentencia, a la que ha tenido acceso EL ESPAÑOL, Francisco Salvador García es el autor del asesinato y violación de su antigua pareja en Huércal de Almería (Almería), en un terrible crimen acaecido en enero de 2017. 

Antonia García Abad fue la cuarta víctima de la violencia machista en el año 2017. La condena del jurado popular resalta el ensañamiento del autor del crimen sobre la que, durante un breve tiempo, había sido su expareja. Tenía 31 años y sobre él pesaban cuatro órdenes de alejamiento. Hasta cuatro de sus anteriores parejas le habían denunciado por maltrato. 

Toñi, hija de Encarna y Cristóbal, nació en Canjáyar, al igual que sus dos hermanos (Cristóbal y María del Mar), pero residía en Huércal desde hacía unos años. A la localidad se mudó por cuestiones laborales. Trabajaba de lunes a viernes en un almacén de frutas y verduras, y los fines de semana en un bar como camarera.  Su cuerpo fue incinerado días después del crimen.

Mutilaciones múltiples

El tormento previo al asesinato duró en torno a una hora y media. Durante ese tiempo, todo fueron golpes, vejaciones, mutilaciones y violación. El 15 de enero de 2017, entre las seis y media y las siete y cuarto de la mañana, Francisco entró en la casa de Toñi. Llegó a la vivienda, según la sentencia,  "guiado por un ánimo libidinoso, se abalanzó sorpresivamente" sobre ella mientras dormía. Luego la penetró vaginalmente. Ella se opuso.

Para someterla, Francisco sacó un cuchillo de sierra con el que le amenazó y le instó a que quedase inmovilizada. Acto seguido la violó.

Mientras tanto, descargó su ira sobre ella propinándole más de 100 golpes que la autopsia localizó en múltiples áreas de su cuerpo: brazos, antebrazos y en la cabeza. Llegó incluso a mutilarle la lengua. 

7 condenados a prisión permanente revisable 

Francisco pasa a nutrir el negro historial que ocupan tan solo siete nombres desde que la pena de prisión permanente revisable en España fue aprobada en el Congreso de los Diputados el 26 de marzo del año 2015. Los otros casos resultan de sobra conocidos:

1) El primero fue David Oubel, el parricida de Moraña, quien drogó y asesinó a sus hijos en este pueblo de Pontevedra y después les segó la cabeza con una sierra radial.

2) El segundo, Sergio D.G. propinó a su exnovia más de 30 puñaladas. Ella había roto la relación, él no lo aceptó y terminó por asesinarla. Sucedió en Tenerife.

3) El profesor de música Daniel M. se convirtió en el tercer condenado a esta pena al arrojar por la ventana a una bebé de 17 meses en Vitoria, la madrugada del 25 de enero de 2016.

4) El cuarto condenado, Marcos Mirás, el parricida de Oza-Cesuras (A Coruña), asesinó el 7 de mayo de 2017 a su propio hijo golpeándole en la cabeza con una pala de obra en una zona boscosa y de difícil acceso.  

5) Patrick Nogueira perpetró en Pioz (Guadalajara) uno de los crímenes más oscuros que se recuerdan, al degollar y descuartizar a sus tíos y a sus primos en el chalet en el que vivían en la  localidad manchega. Le cayeron tres condenas de prisión permanente revisable.

6) El sexto caso salió a la luz hace un mes y tuvo lugar en Barcelona. Pablo Catalán, de 46 años, violó y asesinó el 19 de diciembre del año 2015 a una mujer que se encontraba inconsciente en su casa de Castellar del Vallès (Barcelona). La estranguló con sus propias manos después de forzarla.

Tras la tortura, tras las numerosas heridas, Francisco, aprovechando que se encontraba en un estado de tremenda debilidad, terminó por degollarla. Eran las ocho de la mañana. Una vez muerta, Francisco profanó su cadáver mutilándole las partes más íntimas. 

Después, arrastró el cuerpo hasta un baño de la casa minutos después de haberle quitado la vida. Luego limpió el cuerpo de Toñi, intentando así ocultar los hechos. Recogió sus calzoncillos y el tanga de la mujer a la que acababa de asesinar. Se llevó su teléfono y el cuchillo que había utilizado y los enterró donde nadie pudiera encontrarlos. Después se marchó.