Una profesional aplica una sesión de acupuntura a una paciente.

Una profesional aplica una sesión de acupuntura a una paciente.

Reportajes

Los médicos acupuntores sacan sus agujas: no a la prohibición de una técnica milenaria

"Para mi fue y es un salvavidas", dice una paciente, contenta con los resultados que le da esta técnica china. El Gobierno plantea eliminarla de los servicios sanitarios. 

"Para mi fue y es un salvavidas". Son las palabras que dedica Ana Adiego (47 años) al descubrimiento que supuso para ella la acupuntura. La conocida y controvertida técnica milenaria procedente de China que algunos especialistas defienden como terapia para calmar el dolor -aplicando agujas- en determinadas patologías. La relación de esta zaragozana con la acupuntura se remonta al año 2000. Desde entonces, se ha tratado un esguince en el pie, infecciones de oídos, operaciones en la boca tras una intervención de un tumor benigno e incluso se acostumbró a utilizarla como una especie de ITV cuando empezó a tener problemas en el trabajo -tenía turno de noche- o problemas personales. 

"Empecé a trabajar en el turno de noche, estuve allí ocho años, y comencé a tener problemas en el sistema digestivo y linfático. Necesitaba aumentar mi nivel de energía, no podía seguir con ese ritmo", cuenta Ana Adiego a EL ESPAÑOL. En aquel entonces ya había descubierto la acupuntura y en ocasiones anteriores había logrado calmar sus dolores e incluso que desapareciesen. Cuando se hizo el esguince en el pie, se dio un par de sesiones combinadas con masajes, y en cuestión de cinco días dejo incluso de cojear. "Físicamente y anímicamente me funcionó, pude tener los biorritmos controlados", asegura sobre su característica ITV.  

Pensarán que puede tratarse de una especie de milagro. Pero lo cierto es que ella nunca ha utilizado este método a la ligera. Siempre ha sido de la mano de médicos profesionales, colegiados y acreditados en acupuntura. Porque si esta técnica china funciona, insiste esta auxiliar de enfermería, es cuando se utiliza como "método coadyuvante" -que ayuda- a nuestra medicina convencional, siempre bien administrada. 

Si bien, esta técnica milenaria siempre ha estado rodeada de cierta polémica respecto a su efectividad. ¿Se trata de una pseudoterapia o es realmente una terapia? Las opiniones son diversas. Por una parte, numerosos estudios científicos advierten de que se trata de un mero placebo, y por otra, un gran número de médicos aseguran que existe un nivel de evidencia y eficacia "aceptable" de su uso en pacientes con ciertas enfermedades, siempre tratadas de manera articulada con la medicina convencional. Es decir, emplear esta técnica, siempre y cuando la combines con un tratamiento médico. 

Las 100 pseudociencias del Gobierno

En las últimas semanas, sin embargo, la balanza se ha posicionado más en contra de esta técnica china que a su favor. En concreto, desde que el Ministerio de Sanidad, con María Luisa Carcedo al frente, está preparando un plan para la protección de la salud frente a las pseudociencias. 

Una paciente sometiéndose a una sesión de acupuntura.

Una paciente sometiéndose a una sesión de acupuntura.

Tanto la acupuntura como la homeopatía están incluidas en un listado de unas 100 pseudoterapias que el Gobierno maneja y que está siendo revisado antes de aprobar el proyecto de forma definitiva. Ese proyecto las expulsaría de manera definitiva de los centros sanitarios y de las instituciones públicas

Este potencial varapalo para el sector profesional de médicos acupuntores en España ha hecho que se hayan puesto en pie de guerra contra todos aquellos que lanzan proclamas "negativas" contra su profesionalidad y "hacen afirmaciones falsas" y "sin rigor científico" acerca de esta terapia milenaria. El centro de sus críticas ha sido la Organización Médica Colegial (OMC). "Respeten nuestra dignidad  y prestigio, nos debemos a nuestra profesión", les recriminan. 

A través de una carta, más de 180 médicos colegiados y acreditados en Acupuntura del Consejo General de Colegios de Médicos de España han defendido que la acupuntura "goza de un alto nivel científico" -tal y como dice la Organización Mundial de la Salud (OMS), que apoya el uso de estas medicinas- tanto en el área básica como clínica en muchas patologías. Han criticado a la OMC por "estar emprendiendo contra las llamadas pseudoterapias de forma superficial y sin discriminar ni hacer un análisis exhaustivo de cada una de ellas".  

Estos 180 médicos colegiados "están alarmados", según recogen en la misiva, ante el "seguidismo y la difusión" por parte de la Organización Médica Colegial de estudios que ignoran lo que viene siendo el rigor científico y que además están firmados por autores que ni siquiera pertenecen a la profesión médica. Insisten en que se pide que la acupuntura sea "prohibida y excluida de cualquier circuito sanitario" ante la falta de apoyo científico, pero la OMC no define ni tiene en cuenta que hay distintos "niveles de apoyo científico" ni habla de que esta terapia puede tener efectos secundarios. 

Libertad para el paciente 

Por todo ello, dicen es "primordial" que exista una regulación de las terapias naturales y complementarias que garantice la seguridad sanitaria y una información clara no manipulada ni sesgada para proteger la seguridad de los enfermos. Así como preservar el ejercicio libre de la medicina y la libertad de los pacientes en su autonomía a la hora de escoger o no sus tratamientos "con distinta evidencia científica". "Desautoricen públicamente afirmaciones falsas y documentos injuriosos sobre el tema que nos ocupa", concluyen en la carta estos profesionales. 

Adoración Fernández (68 años) es otra de esas pacientes que eligió por motu proprio recurrir a la acupuntura, ya desde hace 30 años. Tanto ella como su pareja la utilizan. A principios de los 90, los médicos le diagnosticaron a Dori una hernia de hiato y le aconsejaron operarse de ello. Pero ella se negó en rotundo y descubrió que podía calmar su dolor con esta técnica milenaria. "Sigo sin operarme de la hernia, y cuando tengo algún dolor en alguna ocasión, me doy un par de sesiones algún mes y el dolor desaparece", cuenta esta madrileña a EL ESPAÑOL. 

"Al principio es un alivio, pero a la larga, el dolor desaparece, además el tratamiento no es incómodo, son unas agujas superfinas", cuenta Dori. Esta psicóloga asegura que, en la consulta -20 euros por sesión- a la que ella acude normalmente, ha visto cómo pacientes que llegaban prácticamente sin poder andar y en cuestión de 15 días han podido recuperar su movilidad. 

Una sesión de acupuntura.

Una sesión de acupuntura.

Enfermos de cáncer también recurren al uso de esta técnica. Eso sí, nunca como único tratamiento, sino para intentar paliar los efectos de la quimioterapia o de la radioterapia. Es el caso de María del Carmen Fernández (64 años). Hace unos años tuvo cáncer de mama y tenía muchos problemas en la garganta. Sus defensas estaban bajas y tenía continuamente resfriados y anginas. La acupuntura le ayudó a reforzar esa parte de su cuerpo. "Fue una experiencia muy buena, aunque solo la utilice en esa ocasión", explica Carmen a este diario. 

El 'chi'

Esta medicina china se basa en aplicar las agujas en unos puntos específicos del cuerpo para restaurar el equilibrio de la energía vital. Lo que en acupuntura se denomina chi, una especie de flujo energético cuyo equilibrio se restaura (según dicen) al clavar las agujas en determinadas zonas del cuerpo. 

Por contra, hay múltiples estudios científicos que reflejan la falta de validez de la que goza la acupuntura. Esa falta de evidencia -que la sitúa en el campo de las pseudociencias- queda reflejada en 13 ensayos clínicos (publicados en la US National Library of Medicine) que demostraron que no existía diferencia entre está terapia alternativa y el efecto placebo. 

Muchas veces, los defensores de la acupuntura suelen recomendarla para toda clase de asuntos: para las náuseas, para los sofocos, para el reumatismo, para el dolor crónico de rodilla o incluso llegan a sugerir que ayuda a paliar los dolores de los enfermos de cáncer, como hemos visto en los casos de algunos pacientes que han hablado con este diario. 

Cochrane Collaboration es una reputada y prestigiosa ONG internacional en la que se revisan miles de estudios científicos sobre los efectos de distintas terapias. Entre ellos, han revisado decenas de veces estudios sobre los efectos de la acupuntura tratando diferentes dolencias. Este mismo año emitieron de nuevo su opinión sobre nuevos estudios que vieron la luz: “No hay evidencias científicas suficientes”, “se ha probado su ineficiencia”. No sirve, por tanto, para nada. 

Dentro del mundo científico, Cochrane es la biblia de las validaciones médicas. Sus numerosos estudios no dejaron lugar a duda a la hora de calificar la acupuntura. Concluyeron que el único campo en el que realmente se pueden apreciar resultados concretos es el alivio del dolor, aunque no hay una diferencia sustancial entre una técnica clásica y un tratamiento simulado.

"Esto no va de opiniones"

Una sesión de acupuntura en la espalda.

Una sesión de acupuntura en la espalda.

Los acupuntores recurren al argumento, normalmente, de que existen diferentes ensayos que podrían avalar sus métodos. Sin embargo, la revista Cochrane dice que la calidad de los ensayos que presentan como pruebas “no es adecuada para permitir ninguna conclusión”

José Ramón Alonso es neurobiólogo y Catedrático de la Universidad de Salamanca. Ha escrito 27 libros y en su blog desgrana con cierta frecuencia la falta de evidencia científica de distintas pseudoterapias como la acupuntura. Sobre ella, apunta que el único efecto que tiene es que es un placebo. “Si hemos desarrollado en el último siglo la medicina basada en evidencia, lo idóneo es que con la acupuntura se tenga que demostrar del mismo modo su seguridad y su eficacia.

No me venga usted con que le ha ido bien. Esto no va opiniones. ‘No, es que a mí me sentó bien’. Eso no tiene ninguna validez, y eso nos lo encontramos constantemente. Yo también me tomé una cocacola y se me pasó el dolor en la pierna. Haga un estudio y demuestre que es seguro y eficaz . Si no, no vengan a vender tratamientos que no han demostrado su eficacia”.