Marcos Hernández Sánchez era, en teoría, un buen hijo. “Lo había dejado todo para cuidar a su madre, estaba 24 horas con ella”, reconocen sus vecinos. “Era un chico ejemplar, buena persona, educadísimo y encantador”. Eso es lo que comentan en el barrio al escuchar su nombre. ¿Mienten? Para nada. “De puertas para afuera era un angelito”, añaden personas cercanas a la familia. Pero, claro, “dentro de casa era un demonio”, especifican, puede que con razón. Él es, según las investigaciones de la Policía, el presunto autor del asesinato de su padre, el abogado y poeta José Rafael, una persona muy conocida en la isla.



La secuencia del crimen habría comenzado el domingo. María Sánchez García, esposa de Rafael y enferma de Alzhéimer, casi no podía ingerir alimentos y se encontraba postrada en la cama desde hace tres años. Antes de terminar el fin de semana, falleció. Por la noche, la luz de la vivienda permaneció encendida. Los vecinos, entonces, se extrañaron. A la mañana siguiente, vieron al hijo por la calle. Según los testigos, caminaba rápido, de un lado para otro, y se habría pasado por una ferretería, donde habría comprado el hacha con el que cometió el asesinato.



Después de comer, habría matado presuntamente a su progenitor con un hacha. Antes, discutieron, cuentan los vecinos. Con su madre muerta, Marcos habría asesinado a José Rafael, muy reconocido dentro de su gremio. Su padre era un abogado y poeta 'famoso' en el barrio. De hecho, a sus 76 años, mantenía una rutina constante. Iba a la piscina por la mañana, comía con su hijo y un amigo a mediodía, y a las cinco se sentaba frente a su vivienda de la calle Italia (Gran Canaria). El lunes, no lo pudo hacer.

Rafael, padre de Marcos, asesinado.



Las alarmas saltaron a las 16:00 horas, cuando se personaron los agentes de homicidios de la Jefatura Superior de Policía de Canarias. Allí encontraron a Marcos, como presunto autor del crimen; a su padre, asesinado; y a su madre, muerta, en teoría, por causas naturales, pues no se apreciaron daños físicos en su cuerpo. En la vivienda también estaba la perra que acompañaba a la familia, Luna.



Motivos del crimen



Rafael, en reiteradas veces, había avisado a sus más allegados de que su hijo le había amenazado con matarlo. ¿Las razones? Al parecer, según cuentan los vecinos, el poeta habría querido llevarse a su mujer a una residencia donde la cuidaran, pero su hijo Marcos se oponía. Él quería cuidarla. A eso dedicó sus esfuerzos. “No entendemos qué ha pasado. Era un niño buenísimo y muy educado”, reconocen los vecinos. Esa es una versión, la que mantiene una parte del barrio, que no exime de lo ocurrido al padre: “Él también tenía tela...”.



La otra versión es que Marcos tenía problemas psicológicos y que el chico ejemplar que se paseaba por la calle con su madre y daba las buenas tardes no era tan bueno. Dentro de casa, reconocen fuentes cercanas a la familia, era muy distinto. “Se dice que hasta la habría tirado por las escaleras. No estaba bien”, comentan. Se habría opuesto, además, a que cuidaran a su madre. La quería tan solo para él.



Todo esto habría derivado en una discusión fuerte con su progenitor y el correspondiente asesinato. Lo habría hecho a hachazos para poner fin a la vida de su padre, de 76 años. Fue detenido y llevado a dependencias de la Policía. Quedan por esclarecer las causas de la muerte, por contrastar las versiones y por dilucidar qué es lo que ha pasado realmente. “Esto parece CSI”, comenta un vecino, no sin razón.

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