El Pequeño Almacén, uno de los comercios enfadados con los Presupuestos de 2019.

El Pequeño Almacén, uno de los comercios enfadados con los Presupuestos de 2019.

Reportajes

Ferreterías, peluquerías, mercerías... "Es una ruina subir el salario mínimo a 900 euros"

Lucía Vinaixa Edurne Pujol

La jornada del 11 de octubre amanecía con buenas noticias para el conjunto de los trabajadores. El salario mínimo interprofesional se planteaba como una de las reformas presupuestarias más positivas para los profesionales asalariados gracias a la subida de 736 a 900 euros.

Este aumento nacía con la buena acogida entre los operarios pero con la negativa en el lado contrario. Dos caras de una misma moneda. Los autónomos tendrán que pagar más cotizaciones a la Seguridad Social, 420 euros más al año. 

EL ESPAÑOL se ha puesto en contacto con los pequeños comercios para conocer, de primera mano, su opinión sobre las consecuencias que recaen sobre ellos. La decisión tomada entre el Gobierno y Podemos, implicará que los dueños de estos negocios tengan que pagar 420 euros al año más.

Fachada de El Pequeño Almacén, uno de los negocios que denuncia la decisión del Gobierno.

Fachada de El Pequeño Almacén, uno de los negocios que denuncia la decisión del Gobierno.

"Esta medida tan solo va a provocar una mayor tasa de paro y que se aumente la economía sumergida", confiesa David Domínguez, dueño de una reducida tienda de ropa en la capital madrileña. Él es el encargado de un discreto negocio, situado en la calle Vallehermoso, que nació en 1954 y que todavía hoy continúa con éxito su labor.

Junto a David Domínguez, cuatro personas más obran cada día el trabajo de atención y venta a sus clientes. "Opino que la decisión que han tomado está muy mal pensada para los encargados", relata uno de los autónomos afectados por el pacto presupuestario de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

"No creo que tenga dinero para soportarlo. Lo va a tener que pagar Pedro Sánchez con su bolsillo", manifiesta un enfadado Víctor. Hace dos años abría su propia ferretería, Madrid Río, en la localidad del mismo nombre. A su cargo, tan solo una persona porque "no me puedo permitir tener más". A este modesto autónomo le ha invado el disgusto con esta última medida: "Vamos a tener que echar a la gente a la calle, lo que causará un aumento del paro". De igual forma, ha confesado que causarán una subida en el precio de sus productos.

En la provincia extremeña de Badajoz también han vivido con tristeza la idea de tener que cotizar más el próximo año. Ildefonso Gomez es el dueño de un almacén de golosinas y frutos secos llamado Gómez Melgarejo, que lleva abierto desde 1994. "El empresario tendrá que acabar cerrando y provocará una crisis", opina el hombre, que cuenta con cinco empleados en el establecimiento "hasta que lo pueda soportar". Gómez también afirma que la medida de Sánchez aumentará el paro y añade que "nadie tiene una varita mágica para pagar a tantos empleados".

Las pequeñas empresas se ven atadas, a disposición de las decisiones de los altos mandos y con la mera oportunidad de protestar por las resoluciones institucionales. Como ha explicado Lorenzo Amor, el presidente de la Federación Nacional de Ascociaciones de trabajadores Autónomos, la base mínima por la que cotizan los autónomos aumentará en el próximo año a 12.600 euros al año, en 14 pagas.

"Esto supone que en lugar de cotizar por 932,79 euros al mes, se cotice por 1,050 euros y una cuota de cotización de 312,9 euros al mes en lugar de 277,9, un total de 420 euros más al año”, recalcaba en su cuenta de Twitter.

La realidad de Lorenzo Amor choca con las opiniones que se despiertan entre los autónomos. Laura Córdoba, dueña de la mercería madrileña Detalles, desde hace 16 años, apoya al presidente del Gobierno. "Todo el mundo va a tener más nivel adquisitivo y la tienda va a ganar mucho más. Los sueldos se deberían aumentar todavía más", afirma Córdoba, quien sólo tiene a su cargo una empleada.

"Qué voy a opinar yo si me perjudica a mí, el bien de los demás me hace tener que pagar más a mí", espeta molesta Paloma Borondo, propietaria de la Peluquería Paloma Madrid. El descontento de esta peluquera no es con lo trabajadores, matiza, es con el peso que supone sobre ella las nuevas medidas impuestas por el Gobierno. "Yo he sido trabajadora antes que empresaria y no hay que explotar al trabajador", destaca.

Carmen Martínez es peluquera y empresaria, en su poder tiene un modesto comercio situado en uno de los barrios que flanquean la zona centro de Madrid. "A mí, como empresaria me viene muy mal", relata al otra lado del teléfono a esta reportera. El negocio, que recibe su mismo nombre, cuenta con una sola empleada asalariada a su cargo, hecho por el que tendrá que cotizar a la Seguridad Social.

La buena acogida ha vivido una transformación con el transcurso de las horas. Las alabanzas se han quedado a un lado para dejar paso a las voces críticas que se han alzado con fuerza y ganas de reclamar un cambio temprano.