María y Fernando junto a su bebé, Gael y la gestante

María y Fernando junto a su bebé, Gael y la gestante

Reportajes

María y Fernando, atrapados en Kiev, culpan a la 'guerra' de Calvo contra los "vientres de alquiler"

María y Fernando permanecen atrapados en Ucrania desde el pasado mes de julio. Entonces esta pareja gallega, ambos de 35 años, viajó hasta la capital, Kiev, para recoger a su bebé, nacido de una gestante ucraniana. Todo parecía tener un final feliz hasta que el anhelado sueño tornó en una auténtica pesadilla. Ni ellos ni su hijo, Gael, han podido regresar aún a casa. “Llegamos a esto como otras muchas parejas. En mi caso por cuestiones de salud. Con 32 años me diagnosticaron cáncer de cuello de útero y cuando atraviesas una enfermedad así, aunque lo superes, las puertas de la adopción se cierran”, explica a EL ESPAÑOL María.

Puertas cerradas. Como lo están las del consulado español, que se niega a gestionar los pasaportes de los recién nacidos y a recibir hasta el momento a las cerca de 30 familias afectadas. Lo que tenía que ser un momento feliz, como es la llegada de un hijo, se lamenta María, se ha visto enturbiado por toda esta situación. “Toda esta situación asegura tiene motivaciones políticas...Ya hemos escuchado a la vicepresidenta y ministra de Igualdad Carmen Calvo pronunciarse en contra de la maternidad subrogada. Qué curioso que todo surja tras sus declaraciones…” acusa a la número dos de Pedro Sánchez. 

De hecho, Carmen Calvo se manifestó durante la primera sesión de control del nuevo Gobierno en el Congreso en contra la gestación subrogada: "El deseo de ser padre no es un derecho" dijo entonces. Declaraciones polémicas que realizó tan sólo unas semanas después de haber sido abucheada en el 25º Congreso Federal de Juventudes Socialistas de España (JSE). Durante el acto  abroncó a la organización juvenil por haber aprobado una resolución a favor de la maternidad subrogada con el 80% de votos a favor. 

"Se niegan a inscribir a los bebés por cuestiones políticas"

El pasado 27 de junio la sección consular de la embajada en Kiev rechazó, en una reunión informal y verbal mantenida con las agencias de gestación solicitar la realización de la prueba de ADN a un laboratorio español, como hasta ahora lo habían venido haciendo. El test es indispensable para la obtención del pasaporte. La administración fundamenta su decisión en un cambio en la Ley orgánica de Protección de Datos, que entró en vigor en el mes de mayo.

María y Fernando, padres de Gael

María y Fernando, padres de Gael

Sin embargo, no fue hasta el 5 de julio, tras el cambio de Gobierno y la llegada de la nueva embajadora, Silvia Josefina Cortés Martín, cuando se comenzaron a aplicar las restricciones.“La embajada ha sido informada en los últimos meses de posibles casos de mala praxis médica asociada a los procesos de reproducción asistida, así como de casos de posible tráfico de menores. Debemos adoptar todas las precauciones necesarias para proteger el interés superior de los menores”, se defiende el Ministerio de Asuntos Exteriores. Pero, la embajada tampoco acepta la prueba de ADN que esta familia se ha realizado en un laboratorio independiente en Kiev. Según María, la solicitud de inscripción de su pequeño se demora entre tres y cuatro meses “y con todo esto no te aseguran que lo vayan a inscribir. Básicamente se niegan a hacerlo por cuestiones políticas”.

Como alternativa el Gobierno de Pedro Sánchez sugiere a los afectados que soliciten el pasaporte ucraniano para los bebés, trámite para el cual precisan de una denegación de nacionalidad, que tampoco llega, procedente del consulado ya que en Ucrania son considerados nacionales españoles. En conjunto, los trámites que pueden alargarse medio año, tiempo que supera los tres de permiso de estancia que proporciona la visa ucraniana a las familias. “A los tres meses tenemos que salir del país. Si no conseguimos obtener ese pasaporte ucraniano, ¿qué va a pasar con nuestros hijos? ¿Lo dejamos aquí y nos vamos? El Gobierno español está mirando para otro lado”, explica María que rompe a llorar al otro lado del teléfono.

En estos momentos, la gallega se encuentra sola en una ciudad extranjera. Vive junto a su bebé en un apartamento que le proporciona la agencia gestante, que cubre también los gastos de manutención. Su marido, contable, ha finalizado su permiso de vacaciones por lo que ha tenido que regresar a España mientras ella, que trabaja en un comercio, ha solicitado una excedencia laboral. “Somos personas normales, con sueldos normales. Que nos hemos endeudado para llegar hasta donde estamos”.

Como ellos, otras familias, desperdigadas por el caótico Kiev, se encuentran alojadas en hoteles, que suponen un gasto extra dentro de este costoso proceso. Desde la agencia SurroBaby explican a EL ESPAÑOL que, si la administración no solventa el problema, esta situación va a ir a peor. “Ahora mismo son cerca de 30 familias atrapadas pero en unas semanas hay previstos cerca de 20 partos. Van a seguir llegando familias, cientos que se van a encontrar en esta situación”. Además, aseguran que desde el pasado 21 de agosto el consulado ha cortado toda comunicación con las familias. “No contestan a los e-mails. No hay ninguna explicación ni comunicado oficial por parte del consulado”.

“El consulado no da a nuestros hijos sus derechos”

Mientras tanto, Gael que cuenta con 6 semanas de vida nació sigue siendo apátrida, a pesar de ser hijo biológico de Fernando y María, que también aportó los óvulos en este proceso.

A diferencia de España, donde la gestación subrogada no está permitida, Ucrania ofrece todas las garantías legales a través de una ley explícita que establece que los cónyuges que conciben a un niño o niños por medio de tecnologías reproductivas están reconocidos como sus padres. “Nosotros no estamos cometiendo ningún delito. El problema es el consulado español, que no le da la gana de dar a nuestros hijos sus derechos”, protesta María.

Reclamos que han sido secundados recogidos en una carta que las familias afectadas dirigen a la ciudadanía. También a través de una campaña organizada por Ilinit Snir Piñeiro en change.org a través de la cual pretenden recabar el apoyo necesario para superar las trabas burocráticas actuales.

“Lo único que quiero es despertar y estar en casa. No lo entienden ¿Quienes atraviesan un cáncer no tienen derecho a tener una familia? ¿Hasta dónde quieren llegar? Que lo sepan: llegaremos a España como sea y de la manera que sea”, asegura María.