Lidia Figueroa y Jonattan Domínguez

Lidia Figueroa y Jonattan Domínguez

Reportajes

El viaje mortal de Lidia y Jonattan a París que acabó en Burgos por culpa de un camionero borracho

  • Los pontevedreses fallecieron después de que el conductor ebrio fuese dando bandazos por la carretera y provocase el accidente.
  • Ella vivía con sus padres y estudiaba para ser técnico de laboratorio: "Era simpática con todo el mundo".
  • Él trabajaba en la factoría de Citröen de Vigo: su pasión eran los coches. 

Lidia Figueroa García, de 22 años, y Jonattan Domínguez, de 26, cogieron el coche este miércoles para irse de vacaciones en pareja a París. Salieron de Galicia por la mañana con la intención de no llegar demasiado tarde a París. Llevaban cinco horas de viaje cuando, a la altura del kilómetro 254 de la N-1, tuvieron un accidente mortal. A las 15:14 sus sonrisas se apagaron por culpa del conductor de un camión que iba ebrio dando bandazo por la carretera.

La pareja, que mantenía una relación desde hace dos años, pasaba en su Seat Ibiza por Burgos en dirección a Irún. A la altura de Quintanapalla, un tráiler, que viajaba en sentido a Burgos, salió de su carril e invadió el contrario. El descontrol del vehículo provocó un grave accidente en el que falleció la pareja.

Sin embargo, otras cuatro personas resultaron heridas. El camión, con matrícula portuguesa, colisionó con otro vehículo en el que viajaba un padre con su hijo. Este turismo se salió de la vía, pero sus integrantes no sufrieron heridas de gravedad. Por la zona pasaba también un motorista que, al tratar de esquivar el accidente, cayó a la carretera y sufrió lesiones leves. El último herido, este de gravedad, fue el conductor del camión. Todos ellos fueron trasladados al Complejo Asistencial de Burgos.

Los jóvenes pontevedreses sufrieron la peor parte. Fallecieron en el acto. Su vehículo colisionó frontalmente con el tráiler y quedó sepultado bajo su remolque. Cuando llegaron los bomberos al lugar del accidente tuvieron que emplear tres grúas para excarcelar sus cuerpos.

En Redondela recuerdan a Lidia como una joven jovial, sonriente y amable.

En Redondela recuerdan a Lidia como una joven jovial, sonriente y amable. E.E.

Lidia vivía con sus padres y su hermano pequeño en Redondela, su localidad natal. Estudió en el colegio Porto Cabeiro y en el instituto Pedro Floriani. “Era responsable y simpática con todo el mundo”, ha contado una compañera suya a EL ESPAÑOL. Tras terminar bachillerato, Lidia estudió en el instituto Manuel Antonio de Vigo para ser técnico de anatomía patológica y citodiagnóstico. La joven, activa y jovial, participaba en las actividades su parroquia y daba clases de baile moderno a los niños, según ha informado el Faro de Vigo.

Jonattan también vivía con sus padres y sus dos hermanos menores en Fornelos de Montes. El joven estudió en el colegio público Doutor Suárez y en el instituto de Redondela. Tenía una amplia experiencia laboral. A sus 26 años, Jonattan había trabajado en la instalación de parques eólicos y actualmente era empleado en la factoría de Citröen de Vigo. Era un apasionado de los coches.

Jonattan era un apasionado de los coches.

Jonattan era un apasionado de los coches. E.E.

Aprovechando que este mes de agosto Jonattan tenía vacaciones, la pareja decidió viajar a París. Pero sus vacaciones acabaron siendo una tragedia. Tragedia que ha conmocionado a los habitantes de sus localidades de origen, ya que sus familias eran muy conocidas y queridas en la zona.

Punto negro en la N-1

Al lugar del accidente, se trasladaron los bomberos de Burgos, la Guardia Civil de Tráfico y Emergencias, así como dos ambulancias de soporte vital básico y un helicóptero medicalizado. Allí atendieron a los heridos y rescataron los cuerpos sin vida de Lidia y Jonattan.

El conductor del camión, que resultó herido de gravedad, se sometió a un control de alcoholemia que dio positivo. Las autoridades le realizaron una segunda prueba con el mismo resultado. Los testigos del accidente mantiene que el camión iba dando bandazos por la carretera antes de salirse del carril y provocar el accidente. El conductor podría enfrentarse a un delito grave de imprudencia con resultado de muerte por sus actos.

Pero, además de la imprudencia del conductor del tráiler, la zona en la que sucedió el accidente es un punto negro de la N-1. Por eso, para evitar estos accidentes, se decidió habilitar un desvío para camiones. La intención era obligar a los tráilers a coger este desvío y no circular por la carretera, pero tras nueve meses de espera el carril no ha entrado en funcionamiento. 

La sonrisa de ambos jóvenes se apagó para siempre.

La sonrisa de ambos jóvenes se apagó para siempre. E.E.