Antonio y Maje el día de su boda, hace menos de dos años

Antonio y Maje el día de su boda, hace menos de dos años

Reportajes CRIMEN DE NOVELDA

Maje ya intentó que otro amante asesinara a su marido: así quiso engatusar a Tomás

Con el fisioterapeuta, uno de los cuatro escarceos que compaginaba la viuda, intentó el mismo 'modus operandi' que finalmente funcionó con Salva.

María Jesús Moreno, Maje, aseguraba que ya no podía más. Que lo que vivía no se podía llamar vida. Que sufría un maltrato asfixiante. Y que sólo podría ser feliz si el ingeniero Antonio Navarro Cerdán, su marido, desaparecía. No valía el divorcio, porque su esposo padecía cáncer.

Así se lo dijo a uno de sus amantes, el fisioterapeuta Tomás. Llevaban varios meses de relación cuando ella decidió casarse con Antonio. Él era consciente de la infidelidad, pero la perdonó y pasó por la vicaría. Lo que no sabía era que su flamante nueva esposa comenzó a urdir su asesinato, aunque, al final, lo llevaría a cabo Salva. Otro amante.

Ahora, Tomás ha prestado declaración ante el grupo de Homicidios como testigo en la investigación, y ya ha sido entregada en el Juzgado de Instrucción número 14 de Valencia. El fisioterapeuta ha dejado patente que no sabía que Maje tenía más amoríos y que vivió engañado durante casi dos años, según publica Levante-EMV.

"Yo a ese lo mato"

Tomás ha detallado, a preguntas de la Policía, cómo la enfermera le mintió durante meses conversación a conversación. También con decenas de mensajes de móvil, haciéndole creer que era víctima de maltrato por parte de su marido del que solo podría salir una vez Antonio muriese.

Maje decía que había llegado a su límite. Tomás, en un amago de comprensividad y rabia ante el supuesto clima de malos tratos que estaba sufriendo su amada, llegó a escribir “yo a ese lo mato”. No sólo no lo hizo, sino que matizó sus palabras después: “Estoy contigo al 200%. Vamos y lo denunciamos. Yo te acompaño y voy a estar a tu lado”.

Maje no contestó.

En sus pesquisas, la Guardia Civil sigue a Salva y a Maje y logran confirmar sus reuniones. Una de sus pruebas, esta fotografía

En sus pesquisas, la Guardia Civil sigue a Salva y a Maje y logran confirmar sus reuniones. Una de sus pruebas, esta fotografía

Un patrón

La declaración de Tomás como testigo puede ser un giro en la investigación al probar que la enfermera ya rumiaba la idea del asesinato de su marido perpetrado por uno de sus amantes. Un patrón que todo parece indicar que sí funcionó con Salva.

La prueba beta del asesinato tuvo lugar en junio. Maje y Tomás llevaban dos meses malos en su relación porque ella se resistía a divorciarse, pero continuaron viéndose hasta el otoño.

Tomás sabía que Maje estaba saliendo con Antonio, pero -según su declaración- no que se fueran a casar. Cuando la enfermera finalmente se lo comunicó, le dijo que lo hacía obligada y por pena. Porque Antonio, supuestamente, tenía cáncer.

Para su entorno, Maje y Antonio formaban una pareja bien avenida

Para su entorno, Maje y Antonio formaban una pareja bien avenida

Incluso continuaron la relación a escondidas del marido porque éste se suponía que estaba en fase terminal y que pronto moriría. A consecuencia de la enfermedad, claro. Tomás estaba dispuesto a esperar y comenzar de cero con Maje una vez fuera viuda.

Y el día llegó. Antonio había muerto. Era agosto. Y, según afirma ante los investigadores, Tomás creyó que se debía a su enfermedad. Cuando Maje le aclaró que había sido un asesinato, él siguió viéndola hasta que terminaron en otoño. Jamás pensó que podría haber sido Maje, su Maje, el cerebro del crimen.

Tomás no tiene dudas: a él trató de engatusarle primero. Por eso ha dejado su teléfono a disposición de los agentes para que comprueben que todos los detalles de su declaración tienen fundamento en los mensajes de Whatsapp y Telegram. No son pocos, sino que, al parecer, llenan varios cientos de folios.