Calle de Dos Hermanas donde se encontraron bajo hormigón los cuerpos de los tres asesinados

Calle de Dos Hermanas donde se encontraron bajo hormigón los cuerpos de los tres asesinados EFE

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“Pondrán bombas en colegios”: detenidas por difundir bulos contra un clan turco

Dos Hermanas (Sevilla) pensó que era una venganza por el asesinato de Sandra Capitán, su pareja y su hija Lucía. La mentira propagada por Whatsapp sembró el pánico : bomberos en el colegio y padres llevándose a sus hijos.

“'Po pa que sepáis, que yo vivo al lado del colegio naranja de Los Montecillos, y estaban los bomberos apagando el fuego, que no daban abasto con las mangueras, que no llegaban al fuego, ¿vale?, asín que, es que se lo creéis todo lo que os dicen, ¿sabes?, no se creáis tanto lo que os dicen los directores y demás, que esa gente lo que no quieren es cundir el pánico de las madres y montar historias, pero que es verdad, que yo vivo en Los Montecillos, en mi barrio, y sé lo que pasa y lo que no pasa”. En la era de la ‘posverdad’ multiplicada al infinito por las redes sociales, inventar y transmitir bulos –como el del audio reproducido al principio– no siempre sale gratis.

Dos mujeres han sido detenidas por la Policía Nacional en Dos Hermanas (Sevilla) por difundir a través de mensajes de audio en grupos de whatsapp una alerta falsa sobre un ataque con bombas en los centros escolares de la zona de Los Montecillos como venganza por el triple crimen descubierto el pasado fin de semana en una casa de la cercana calle de Cerro Blanco. Los mensajes provocaron este martes una ola de pánico que hizo que los padres acudieran a dos colegios y un instituto a llevarse a sus hijos de clase.

Detenido por difundir un bulo en un grupo de Whatsapp (2, ella)

Las detenidas, según ha informado hoy la Policía, dijeron con mensajes de audio en grupos de whatsapp de madres y padres de alumnos de un colegio que “el clan de los turcos” iba a vengarse por la muerte de Sandra Capitán, su hija de seis años Lucía y su pareja, el narcotraficante turco Mehmet Demir, cuñado de un histórico traficante de heroína turco. Los tres cuerpos aparecieron en la noche del domingo al lunes pasado, enterrados en sosa cáustica y hormigón en un pozo séptico de la casa del número 168 de la calle Cerro Blanco, cerca de Los Montecillos, un barrio también con problemas de narcotráfico e igualmente con una importante población gitana.

Las dos mujeres, según la Policía, dijeron que el “clan de los turcos” había amenazado de muerte a los niños del colegio y que ya habían puesto bombas, y afirmaron incluso que eran testigos de cómo estaba ardiendo el colegio Los Montecillos, como decía la incendiaria autora del mensaje de audio al que ha tenido acceso EL ESPAÑOL. Las imaginarias bombas y el ficticio incendio eran la venganza contra los allegados del autor confeso del triple crimen, el traficante de droga Ricardo ‘El Pollino’, que tiene dos hijos.

Éste, el martes por la mañana, compareció junto a su mujer y a su padre ante la juez, que ordenó el ingreso en prisión de los tres bajo la acusación de asesinato y detención ilegal. Y, en paralelo, a la misma hora, se desataba la estampida de pánico en los colegios públicos Fernán Caballero (en la calle Cerro Blanco, junto a la casa del crimen) y Los Montecillos, así como en el instituto de secundaria Torre de los Herberos.

La sevillana Rocío, de 26 años,  y su hija, también en paradero desconocido.

La sevillana Rocío, de 26 años, y su hija, también en paradero desconocido. E.E.

La falsa alarma de ‘vendetta’ corrió como pólvora que arde por mensajería y llamadas de teléfono, y los padres se llevaron a toda prisa a los hijos, en medio de escenas de miedo y ansiedad. También hubo una llamada al 112 sobre el supuesto incendio y los bomberos acudieron con las sirenas encendidas, al igual que agentes de la Policía Nacional, que encontraron que no había fuego alguno. El comisario de Dos Hermanas tuvo que ir en persona a intentar calmar a la población escolar y aclarar que todo se trataba de un bulo.

La crisis de pánico afectó sobre todo a los alumnos de familias gitanas, que creyeron que eran el objetivo indiscriminado de un inminente ataque por ser también gitanos los detenidos por el triple crimen. En el instituto Torre de Los Herberos los profesores asistieron a un estallido de pánico sin precedentes: durante el recreo, a las 11.30 de la mañana, vieron cómo en el patio los chicos estaban concentrados en sus móviles recibiendo mensajes y en de repente salían en estampida hacia la puerta queriendo salir, mientras llegaban en tropel adultos a recogerlos. “¡Que vienen a por los gitanos, que vienen a matarnos a nosotros!”, decía aterrorizado un alumno a su profesora, según fuentes del centro. Todo ocurrió en pocos minutos.

"Van a poner bombas en todos los colegios"

Un día después, ayer miércoles, los agentes detuvieron discretamente en sus respectivas viviendas a dos mujeres, que no tienen relación entre sí. Tras declarar, han quedado en libertad con cargos por desórdenes públicos. Aunque la Policía ha precisado que las arrestadas no actuaron de forma premeditada, mantiene la acusación contra ellas por desatar la alarma al difundir los bulos a través de sus mensajes de audio y la llamada que una de ellas hizo al 112. La Policía mantiene abierta la investigación y no descarta más detenciones.

Detenido por difundir un bulo en un grupo de Whatsapp (1, él)

No fueron las únicas que difundieron el bulo. Un hombre lo amplificó en este mensaje de audio al que ha tenido también acceso este periódico, que se expandió por la comunidad educativa de la zona cuando ya se había desatado la estampida: “Chavales, tened cuidado, que hoy han dado un comunicado los turcos, ¿vale?, que van a poner bombas en todos los colegios de Dos Hermanas, ¿vale?, todos los colegios están revolucionados, la gente saltándose los colegios pa recoger a los niños, el colegio de Los Montecillos está ardiendo, policías por tos laos, bomberos, así que tened cuidado, quillo, el que tenga niños por Dos Hermanas, recogedlos, esta toda la gente saltándose los colegios, los padres desmayados, asín que, ustedes sabréis”. Se mezclaba en su aviso una ficción, el inexistente comunicado de los turcos, las bombas y el incendio, con las consecuencias auténticas del bulo: policías y bomberos en acción, y padres, niños y profesores alterados como en una pesadilla.