Vista general del festival un día después del trágico suceso que acabó con la vida del bailarín

Vista general del festival un día después del trágico suceso que acabó con la vida del bailarín D.L.F/ F.M.

Reportajes

'Show must go on': no se cancelaron los conciertos y el Mad Cool se llenó

No hubo boicot y el evento se abarrotó. A las 22:45, los conciertos se detuvieron y en los altavoces sonó 'Purple rain', la canción de Prince que se escuchaba en el momento en el que Pedro Aunión se mató.

David López Frías Federico Madrigal

Eran las 22:45 del sábado cuando el Mad Cool se paró. Los conciertos cesaron y los puestos de comida dejaron de servir pedidos. "Hacemos una pausa en memoria de Pedro", se justificaban los camareros.

En ese momento, en todos los altavoces de la Caja Mágica de Madrid se empezó a escuchar la canción Purple Rain, de Prince. Era el tema que sonaba justo 24 horas antes, en el instante en el que Pedro Aunión se mató.

EL 'SHOW' DEBE CONTINUAR

Ese fue el tributo al artista fallecido el viernes en este festival. Cuando acabó la canción, tímidos aplausos y a seguir la fiesta. "Show must go on", que decía Freddy Mercury. El show debe continuar. No hubo boicot, como se proponía en las redes el día anterior. El recinto estaba lleno. Los puestos de fast food siguieron sirviendo comida. Kings of Leon arrancaron su concierto, abarrotado de gente. Y nadie volvió a acordarse del artista muerto durante el ejercicio de su trabajo.

El acróbata y coreógrafo madrileño Pedro Aunión perdió la vida la noche del viernes en el festival Mad Cool mientras amenizaba la transición entre los conciertos de Alt-J y Green Day. Realizaba acrobacias dentro de una jaula de metacrilato, suspendida a más de 30 metros de altura y sujeta por una grúa. Por causas que aún se desconocen, Pedro, que había realizado incontables veces esa perfomance, se precipitó al vacío ante la estupefacción de los asistentes.

ENFOCARON SU CARA

"Se cayó a quince metros de donde yo estaba", asegura Sean, un joven de Dublin que ha viajado a España solamente para asistir a este festival veraniego. "Pensábamos que era parte de la perfomance, pero enseguida miramos la pantalla gigante y vimos que el cámara enfocaba la escena. Llegaron las asistencias, eso era un accidente. Por lo menos enfocaron su cara durante 20 pu**s segundos. Fue horrible", recuerda.

Fue horrible pero nadie paró. Mientras las redes sociales vertebraban la indignación contra la organización y muchos pedían un boicot para el sábado, en el Festival siguieron el programa establecido y lanzaron fuegos artificiales. De madrugada emitieron un comunicado justificándose. Al día siguiente, el programa siguió según las pautas establecidas.

Pedro en una foto publicitaria de su nueva aventura empresarial, Aunion Therapy Studio.

Pedro en una foto publicitaria de su nueva aventura empresarial, Aunion Therapy Studio.

"¿Qué iban a hacer? ¿Evacuar a 50.000 personas? Yo creo que hubiera sido más peligroso. Muchos íbamos borrachos. No sé cómo hubiera reaccionado yo, que no me enteré de nada hasta un par de horas después, si me hubiesen dicho que cancelaban Green Day", confiesa Silvia, una chica de Tarragona que compró el abono para tres días y que vio la caída en directo.

CONCENTRACIÓN DE PROTESTA

No pensaban igual en los aledaños del festival durante la tarde del sábado. Representantes de la Unión Estatal de Sindicatos de Músicos, Intérpretes y Compositoras se manifestaron en la puerta del festival junto a miembros de CNT. No más de treinta personas en total.

Leyeron un comunicado y cantaron consignas contra el festival como "Accidente laboral, terrorismo patronal". O "Pedro se muere, la fiesta sigue". Contrastaba la escena con el río de gente que hacía cola a 15 metros para entrar al festival. Muchos de ellos, extranjeros, no entendían de qué iban aquellos cánticos. Pensaban que era algún tipo de animación del festival y respondían haciendo palmas y saltando.

Dentro, sólo los grupos españoles tuvieron un recuerdo para el fallecido. Depedromy Fuel Fandango dedicaron sus respectivos conciertos al acróbata muerto. Los otros no. Kings of Leon sí que hicieron mención a que era el último concierto de su gira y pensaban emborracharse. Los galeses Manic Street Preachers explicaron que tenían muchas ganas de venir a Madrid porque su compatriota Gareth Bale lee habló muy bien de la ciudad. Pero ni una palabra sobre Pedro.

Tal y como estaba previsto, el recinto se llenó el sábado. La gente comentaba el suceso y mostraba sus móviles. "Yo los vi ensayar el día de antes y me pareció algo muy bonito. Lo grabé. No me imaginaba que eso podría salir mal", cuenta Paula, otra asistente a las tres jornadas, mostrando el vídeo de los ensayos.

Al lugar de la caída no se podía acceder. Había una valla, una ambulancia y un guardia de seguridad que no podía (ni quería) hacer declaraciones. Igual que el resto de trabajadores del festival. Ninguno quería hablar de lo sucedido.

FALTA DE INFORMACIÓN

Dentro, todo el mundo aplaudía la decisión de retomar la normalidad, aunque las quejas contra los organizadores eran constantes. Los asistentes se dividían entre los que creen que la organización no pudo hacer nada más, y los que se quejaban de la falta de información. "A ver, se ha matado un chico. Tienen pantallas y esas cosas para explicárselo a los espectadores. Los que no estábamos cerca del accidente nos fuimos enterando por lo que decía la gente. Si se hubiese difundido cualquier rumor peligroso, en plan atentado o parecido, se podía haber liado", protesta Luis, madrileño que ha ido las tres noches al festival.

Respecto a las medidas tomadas, la organización lamentó lo sucedido, contó que no informaron de más detalles por prescripción policial, y mantuvieron la agenda programada.

Pero nada más. Todos los conciertos se llenaron y la organización no fue más allá de pinchar el Purple Rain que sonaba cuando se mató Pedro, a las 22:45. A las 22:48, el show continuó.