Cada vez más especialistas insisten en abordar la obesidad desde la salud y sin estigmas sociales

Cada vez más especialistas insisten en abordar la obesidad desde la salud y sin estigmas sociales Shutterstock

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"No es estética, es salud": la historia de la gallega Marta y el cambio en la forma de entender la obesidad

El Día Mundial de la Obesidad pone el foco en un problema de salud complejo aún rodeado de estigma social, donde tratamientos médicos y acompañamiento profesional ganan protagonismo

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Cada 4 de marzo se celebra el Día Mundial de la Obesidad, una jornada impulsada para concienciar sobre una realidad que afecta a millones de personas y que, sin embargo, continúa marcada por el estigma social. Durante años, el exceso de peso se interpretó principalmente como una cuestión de voluntad individual, pero la evidencia científica ha cambiado ese enfoque. Hoy se entiende como una enfermedad multifactorial en la que intervienen factores hormonales, metabólicos, psicológicos y sociales.

Aun así, muchas personas siguen enfrentándose a comentarios, juicios o simplificaciones que reducen su situación a hábitos personales. Marta -que prefiere no hacer público su apellido- conoce bien esa experiencia desde Galicia. A sus 60 años, su relación con el peso ha sido una constante desde la juventud, pese a mantener hábitos que socialmente se asocian con una vida saludable.

Una lucha silenciosa durante años

Su historia reciente comienza en una consulta médica a la que acudía por un problema de tiroides diagnosticado hacía tiempo: hipotiroidismo autoinmune. Como ocurre en otras enfermedades de este tipo, el propio organismo altera su funcionamiento de forma imprevisible.

Durante años siguió controles médicos habituales y mantuvo una rutina deportiva constante. No era algo puntual: entrenaba con disciplina, incluso cuando no tenía ganas. "En general no me apetecía, pero me obligaba a hacerlo. Era constante", explica.

Sin embargo, el esfuerzo no se traducía en resultados. A medida que avanzaban los años, especialmente tras la menopausia, su metabolismo comenzó a ralentizarse. "Era una lucha titánica. Hacía deporte, comía sano y aun así no conseguía bajar peso".

Una situación frecuente entre mujeres en esta etapa vital, donde los cambios hormonales influyen directamente en el metabolismo y la distribución corporal.

La llegada de nuevos tratamientos

En 2022, su endocrinóloga le propuso iniciar un tratamiento con semaglutida, conocida popularmente como Ozempic, un fármaco desarrollado inicialmente para la diabetes tipo 2 y que actualmente también se utiliza en determinados casos de obesidad bajo supervisión médica. Marta decidió probarlo acompañándolo de lo que ya formaba parte de su rutina: ejercicio regular y alimentación equilibrada. El proceso fue progresivo pero constante. Perdió 18 kilos.

Aunque la cifra pueda parecer el dato principal, insiste en que el verdadero cambio fue otro. "No hablo de verme mejor en un espejo. Hablo de sentirme mejor en todos los sentidos".

Describe mejoras cotidianas que antes parecían pequeñas pero que transformaron su calidad de vida: menor fatiga, mayor movilidad y más energía para realizar actividades diarias. Incluso llegó a correr, algo que nunca había imaginado posible años atrás.

El papel del apetito y la ansiedad

Uno de los aspectos que más destaca del tratamiento es la reducción de la ansiedad relacionada con la comida. "No tienes esa ansiedad constante de comer. Entonces todo resulta más fácil", añade Marta.

Este cambio permitió que hábitos que antes requerían un esfuerzo permanente pasaran a integrarse de forma natural en su día a día. Para ella, la clave no fue sustituir el esfuerzo, sino hacerlo sostenible. "La constancia fue fundamental. Pero también alimentar esa constancia con los logros que vas consiguiendo", afirma. Marta insiste varias veces en que el tratamiento nunca fue una cuestión estética.

El seguimiento médico continúa actualmente cada dos o tres meses, como parte de un control de salud integral. Según explica, la mejora del peso también ha contribuido a mantener parámetros médicos estables, evitando otros problemas frecuentes con la edad como hipertensión, colesterol elevado o alteraciones metabólicas. "Esto no es solo adelgazar. Es un control de salud", añade.

Por eso rechaza la idea de que recurrir a medicación suponga un fracaso personal."No me da vergüenza decir que necesité ayuda médica. Si algo mejora tu salud, ¿por qué debería serlo?", sostiene.

Romper el silencio y los prejuicios

Aunque habla con naturalidad de su proceso en su entorno cercano, prefiere mantener un perfil discreto públicamente y evitar la exposición en redes sociales. Su experiencia refleja una realidad común, ya que muchas personas siguen sintiendo que deben justificar tratamientos relacionados con el peso, algo que rara vez ocurre con otras enfermedades. "Con el colesterol o la tensión nadie opina. Pero con el peso todo el mundo cree tener algo que decir", señala.

Precisamente uno de los objetivos del Día Mundial de la Obesidad es cambiar esa conversación social y reducir el estigma que todavía rodea a quienes viven esta situación. Después de años de intentos frustrados, Marta resume su experiencia en una idea clara: "Constancia y cuidar la salud sin culpa".

Su historia refleja una realidad que cada vez gana más visibilidad, ya que detrás del peso hay procesos médicos, personales y emocionales complejos que necesitan acompañamiento profesional y comprensión social.