Receta de chulas de calabaza.
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Receta de chulas de calabaza doradas y esponjosas, listas en pocos minutos
Tatiana, de Ruido en la Cocina, propone una versión casera y muy fácil de preparar de las clásicas chulas utilizando Aceite Refinado de Girasol Abril, que permite lograr un dorado uniforme y realza el aroma del conjunto
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La calabaza es uno de esos ingredientes que nunca fallan cuando se busca una cocina reconfortante, sencilla y llena de sabor. Su dulzor natural, su textura cremosa y su versatilidad la convierten en una aliada perfecta tanto para platos salados como para elaboraciones dulces. En esta receta se transforma en la base de unas chulas ligeras y aromáticas, ideales para quienes quieren un postre casero sin complicarse demasiado.
Además, al utilizar calabaza asada, se consigue una masa más húmeda y sabrosa, que apenas necesita grasa añadida y que da como resultado unas chulas especialmente esponjosas. Una forma deliciosa de aprovechar este ingrediente de temporada y convertirlo en un bocado que gusta a todos.
Ingredientes:
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450 g de calabaza asada
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2 huevos
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60 g de azúcar
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190 g de harina de trigo todo uso
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1/2 cucharada de levadura química
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1 pizca de sal
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40 g de leche
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1 cucharada de anís (opcional)
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Aceite Refinado de Girasol Abril (para engrasar la sartén)
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Azúcar glas (para espolvorear)
Elaboración de la receta.
Elaboración paso a paso:
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Coloca en un vaso triturador la calabaza asada, los huevos, el azúcar, la harina, la levadura química, la pizca de sal, la leche y el anís si decides utilizarlo.
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Tritura todos los ingredientes hasta obtener una masa fina, homogénea y sin grumos.
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Pasa la mezcla a un recipiente, tápalo y deja reposar durante 30 minutos. Este tiempo de reposo es clave para que la masa coja cuerpo y las chulas queden más esponjosas.
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Engrasa ligeramente una sartén con Aceite Refinado de Girasol Abril y haz lo mismo con la espátula para facilitar el manejo de la masa.
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Con la sartén a temperatura media, añade pequeñas porciones de masa formando las chulas.
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Cocina por una cara hasta que estén doradas y, con cuidado, dales la vuelta para que se hagan por el otro lado.
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Retíralas y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
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Una vez templadas, espolvorea azúcar glas por encima antes de servir.
El resultado son unas chulas tiernas por dentro, doradas por fuera y con un sabor suave y equilibrado, en el que la calabaza aporta matices dulces y una jugosidad muy agradable. El toque de anís, si se utiliza, añade un aroma tradicional que recuerda a las recetas de siempre, mientras que el Aceite Refinado de Girasol Abril permite lograr una fritura limpia y uniforme.
Servidas con una ligera capa de azúcar glas, estas chulas se convierten en el acompañamiento perfecto para un café, una merienda especial o como postre improvisado, demostrando que con pocos ingredientes y una buena base se pueden preparar dulces caseros llenos de personalidad y sabor.