Ricardo Rilo
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La bodega cerca de A Coruña que rescató el blanco lexítimo, la uva gallega centenaria que estuvo a punto de desaparecer
Bodegas Rilo, en Bergondo, es el resultado de tres generaciones que han transformado un antiguo ultramarino en una bodega familiar consolidada y que cultiva una uva muy especial, el blanco lexítimo
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Ricardo es la tercera generación al frente de esta pequeña bodega situada en Santa Marta de Babío (Bergondo, A Coruña). Fue su abuelo, Eduardo Rilo, quien, a principios de los años cuarenta, comenzó el negocio.
La futura bodega inició su andadura como uno de los pequeños ultramarinos que tanto se veían en aquella época, en el que se vendía de todo: desde clavos y tornillos hasta sal y patatas. Y también vino. Este solían comprarlo en la zona de Betanzos y, poco a poco, empezó a convertirse en su producto estrella. Lo compraban en barriles, lo vendían en las casas en garrafones y la gente cada vez les pedía más. Así que el negocio fue creciendo, decidieron dejar el ultramarino y centrarse en el vino, haciéndose con depósitos más grandes donde almacenar mayor cantidad. Dejaron de comprar por barriles y empezaron a hacerlo por cisternas.
Todo iba viento en popa y, en los años ochenta, con el padre de Ricardo ya al mando, se construyó una planta embotelladora. Ricardo se hizo cargo de la bodega en el año 2000 y marcó un hito: decidió que era el momento de plantar sus propias viñas. Se adquirieron terrenos en Betanzos para cerrar el círculo: producir, elaborar, embotellar y distribuir.
Aquel pequeño ultramarino que surtía de productos a sus vecinos se había convertido en una bodega con todas las letras, con dos hectáreas en propiedad y otras dos en alquiler.
Algunas de las referencias que elabora la bodega
El redescubrimiento del blanco lexítimo, una uva única en Galicia
Justo en la época en la que Ricardo se incorporó a Bodegas Rilo, se descubrieron unas cepas de una variedad ancestral de uva autóctona de la zona: el blanco lexítimo. Estas cepas eran diferentes a las habituales en la zona de Betanzos, estaban dispersas y se sabía muy poco de ellas.
Entonces, en colaboración con la Fundación Juana de Vega y la Xunta, se inició una investigación mediante un estudio en detalle para encontrar su origen. El resultado de esas pesquisas fue claro: estaban ante una uva centenaria que solo existe en tres lugares. En la zona del Barbanza, donde la llaman Raposo; en la zona de Negueira de Muñiz, donde la conocen como Albarín Blanco; y en Betanzos, donde recibe el nombre de blanco lexítimo.
Uno de los vitivinicultores que apostó por esta variedad desde el primer momento fue Ricardo. “Es una variedad muy aromática, con muy buen equilibrio entre dulzor y acidez”. Las primeras plantaciones de blanco lexítimo tras su recuperación son del año 2000 y uno de los vinos más especiales que se elaboran en la bodega es el Castro Untía Consentido. “Lo llamamos así por su doble significado: por un lado, es un vino con sentido, elaborado ‘con cabeza’, pero también es un vino ‘consentido’ porque hizo lo que quiso, fermentó en barrica cuando le apeteció… es un vino muy libre”.
Y, efectivamente, elaborado con blanco lexítimo, este vino de la tierra de Betanzos es una referencia equilibrada, muy atlántica y con un fuerte carácter.
Pero hay más. En Bodegas Rilo, además de aguardientes caseros, elaboran otros tipos de vino: un vino espumoso, un vino naturalmente dulce de cosecha tardía y un tinto elaborado con Mencía.
Para Ricardo, el futuro de la bodega pasa por mantenerse. “El incremento de las materias primas que estamos sufriendo es bestial, y eso no puede repercutir en tu margen. Yo no quiero subir mi vino un 30%, entonces al final el beneficio se recorta, pero hay que aguantar”.
Y esperemos que sea así durante muchos años, porque trabajos como el de Ricardo, recuperando variedades casi extintas y dando artesanía a sus vinos, son mucho más que simples negocios: son patrimonio.