Daniel Romay, responsable de Asador La Cabaña.

Daniel Romay, responsable de Asador La Cabaña. Quincemil

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El asador de A Coruña en el que te sentirás como en casa a orillas de la Torre de Hércules

Tras tomar el relevo de La Cabaña del Cazador, Asador La Cabaña ha consolidado su propuesta y abierto su abanico de clientes

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Asador La Cabaña es un restaurante de barrio, pero con una filosofía muy clara: hacer las cosas lo mejor posible y poner a las personas en el centro.

Así lo explica Daniel Romay, uno de los responsables del local, que resume el espíritu del negocio en una idea sencilla pero ambiciosa: "Queremos que te sientas como en casa". Un lema que no es solo una frase, sino una manera de entender la hostelería basada en la cercanía, el trato personal y el cuidado de cada cliente.

Esa forma de trabajar, asegura, es la clave de las buenas reseñas y de la reputación que La Cabaña ha ido construyendo en Internet y en el barrio. "Creemos que es gracias al trato personal", señala, sin restar importancia a la cocina: productos de calidad, bien escogidos y con una relación calidad-precio muy cuidada. "La comida obviamente es buena, trabajamos con los mejores productos que podemos", añade.

Como asador, la carne es su gran fortaleza. En la parrilla mandan el chuletón, el entrecot y los churrascos, platos que definen la identidad del local.

Pero la carta no se queda ahí. Con el paso del tiempo, La Cabaña ha sabido ampliarse para ofrecer opciones a todo tipo de públicos, incorporando verduras, mariscos y recetas propias como "la filloa rellena de grelos". Una variedad pensada para que nadie se quede fuera, incluso quienes no comen carne.

"Hay grupos grandes donde hay veganos o vegetarianos y siempre encuentran alguna alternativa", explica Romay.

Clientes fieles

El horario también responde a una decisión meditada. Abren todos los días a mediodía, con la cocina en marcha desde la una, y solo ofrecen cenas los viernes y sábados. Una apuesta por la conciliación y la calidad de vida del equipo.

"Decidimos no dar cenas entre semana para poder abrir todos los días al mediodía, que es cuando tenemos más afluencia, y para que el personal pueda conciliar", apunta.

La clientela refleja la historia del local. Antes de convertirse en Asador La Cabaña, el espacio fue durante décadas La Cabaña del Cazador, un restaurante con más de 50 años de trayectoria. Hoy conviven clientes de toda la vida con nuevas generaciones, desde personas mayores que llevan viniendo medio siglo hasta grupos de jóvenes que se acercan a por croquetas y costilla.

"Intentamos respetar la esencia, pero también modernizar la carta para captar a un público más variado", recuerda.

Muy ligado al barrio, el restaurante cuenta con una base fiel de clientes que repiten semana tras semana. Otros acuden una vez al mes o de forma ocasional, pero todos comparten la misma sensación: estar a gusto.

"No solo queremos que la gente coma bien, porque en A Coruña se come genial en muchos sitios, sino que disfrute de una experiencia tranquila y agradable", concluye Romay.