Tres casas do remo en A Coruña en la calle Tinajas, calle de la Franja y en la calle Ángel
Coruña Secreta: las casas con pasado marinero y que no miden más del ancho de un remo
Entre los callejeros de la Ciudad Vieja y de A Pescadería sobreviven inmuebles históricos que destacan por su gran estrechez y altura
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A Coruña esconde en sus calles una infinidad de curiosidades: desde el debate sobre cuál es la calle más corta de la ciudad hasta rincones que ni siquiera aparecen en los mapas. Entre todos ellos hay unos edificios que llaman especialmente la atención por su estrechez y gran altura: las casas do remo. La más conocida es la vivienda más estrecha de la ciudad, situada en plena Ciudad Vieja, en la calle Tinajas.
Se trata de la Casa do Remo y está situada número 6 de esta histórica calle. Destacan especialmente las dimensiones de su fachada que esconden un pasado marinero, pues de ancho mide lo mismo que un remo de barca —aproximadamente 1,70 metros—. Pero sus dimensiones reducidas no fueron fruto del azar. En la actualidad, la vivienda se encuentra bastante deteriorada y a la espera de acometer en ella una reforma integral. De hecho, el estudio AEstudio elaboró un proyecto para rehabilitar el inmueble.
Tal y como explica la arquitecta y doctora en Arquitectura por la UDC, Nuria Prieto, la arquitectura tradicional en los siglos XIX y principios del XX estaba muy condicionada por los materiales disponibles y por un conocimiento constructivo basado en la experiencia, que hacía que determinadas medidas y proporciones se repitieran de generación en generación.
En el caso de las casas do remo, esta modulación también estaba vinculada a la actividad marinera. "Si entra el remo en horizontal, entra la barca de frente", explica Prieto. En muchas poblaciones marineras de Galicia y de otros lugares del Mediterráneo, como Italia, el sur de Francia o Grecia, las embarcaciones podían guardarse bajo la vivienda, de modo que la misma dimensión respondía tanto a las posibilidades constructivas como a las necesidades de sus habitantes.
Las otras "Casas do Remo"
Pero esta casa no nació como una rareza aislada. A Coruña conserva todavía algunos de estos edificios tan singulares y especiales, escondidos y camuflados entre sus principales calles.
El guía turístico en la ciudad, Joaquín Fernández, señala que este tipo de viviendas eran habitadas por las clases más humildes, normalmente pescadores. Lo que más llama la atención, además de sus dimensiones, son el escaso número de ventanas: "En la época pagabas menos impuestos si tenías menos fachada y ventanas, por eso las hacían muy estrechas y largas".
Lo que también ayudaba a combatir el frío en unos siglos en los que el aislamiento térmico en las viviendas brillaba por su ausencia. "El tamaño de las casas do remo ayudaba a compartir el calor entre las casas. Cuanto mayor es la medianera de una casa, más luz y pared se comparte con el vecino y, si uno encendía la chimenea, se calentaban entre ellos", cuenta.
Joaquín señala cómo muchos de los edificios de la Ciudad Vieja y de zonas como Pescadería tienen como base las casas do remo: "En la misma calle Tinajas, si te fijas en los edificios que rodean la Casa do Remo se ve que son el doble de anchos que el remo, porque son la unión de dos o tres de ellas. El remo es la base del parcelario urbano y a lo largo del siglo XIX se van ampliando las viviendas".
Aún se conservan algunas camufladas entre comercios, locales de hostelería y transeúntes. Es el caso del número 35 de la calle de la Franja, un edificio por el que a diario pasan cientos de personas que recorren la calle en ambas direcciones sin apenas reparar en él. Actualmente está disponible para alquiler.
También llaman la atención los números 6 y 8 de la calle Ángel, en uno de los laterales de la Franja. Aparentemente los edificios pegados pared con pared tienen las medidas de un medio remo y posiblemente en el pasado llegaron a pertenecer a una misma vivienda con las medidas de un remo.
Nuria Prieto señala que en el Plan General de Ordenación Urbana (PXOM) figura que el número 8 fue adicionado a otra parcela situada detrás del edificio, por lo que sus dimensiones son realmente más amplias, mientras que la del número 6 quedó sin absorber. "Si algún día esa parcela quedase vacía se tendría que unir a alguna de las otras que la rodea para conseguir cumplir la condición de parcela mínima requerida por el plan y garantizar la habitabilidad", concluye.