Pasillo con puestos vacíos en el antiguo mercado de la Merced. Al fondo, dos personas se dirigen a una zona de aparcamiento.

Pasillo con puestos vacíos en el antiguo mercado de la Merced. Al fondo, dos personas se dirigen a una zona de aparcamiento. Quincemil

Coruña Secreta

Coruña Secreta: el mercado abandonado junto al pasadizo de Os Castros que hoy esconde trasteros

Cien puestos de alimentación hoy convertidos en almacenes fueron hasta hace quince años el mercado de la Merced, con acceso desde la mitad de un pasadizo con diez tramos de escalera que conectan dos calles desde 1972. Un bar y dos comercios textiles ofrecen servicio a los vecinos

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¿Qué esconden los altos edificios? ¿O las manzanas entre calles? Bajo tierra o a nivel de vía pública suele haber garajes, oficinas, comercios, sótanos, viviendas. En Os Castros hay incluso un mercado oculto a medio camino entre la avenida de Oza y la calle de la Merced, en mitad de un pasadizo con diez tramos de escalera que conectan las dos cotas. Ese mercado lleva "unos quince años" sin actividad.

Dice una vecina que se conocía como el mercado de la Merced. No era público, sino de una comunidad de propietarios que acabó vendiendo los puestos a particulares. Ahora casi todos son trasteros o almacenes, en alguno se organiza de vez en cuando un taller de artesanía.

Puestos vacíos, persianas bajadas, rótulos desgastados, oscuridad, silencio, polvo, objetos apilados, alguna paloma despistada que asoma junto al techo, los pasos solitarios de una persona que camina hacia... un garaje del que surge una rampa que conduce a la calle. El escenario de una película de terror.

Cuatro imágenes de los puestos abandonados del antiguo mercado de la Merced.

Cuatro imágenes de los puestos abandonados del antiguo mercado de la Merced. Quincemil

Mamparas, mostradores, básculas para pesar la comida, armarios, herramientas, bicicletas colgadas. Queda algún plafón encendido y por ventanales que dan a un patio interior entre viviendas entra luz que ilumina los pasillos.

Dos vecinos bajan las escaleras del pasadizo a la altura del bar Minín.

Dos vecinos bajan las escaleras del pasadizo a la altura del bar Minín. Quincemil

Aquel mercado, al que se accede por una puerta metálica corredera, está frente al café bar Minín, abierto en 1972, el mismo año en que empezó a venderse fruta, carne, pescado, pan, embutido y flores en el espacio hoy abandonado. Solo en la entrada resiste un negocio textil.

Herminio Rodríguez, dueño del café bar Minín.

Herminio Rodríguez, dueño del café bar Minín. Quincemil

El resto de puestos, un centenar cada uno con su número, conserva los nombres o apellidos de sus comerciantes: María Belén, Loli, Regueira, Obdulia. Mudos testigos de una instalación donde en su día tuvo sede la sociedad cooperativa Coruña de Consumo, Codeco.

Los negocios del pasadizo

Herminio Rodríguez Núñez, natural de O Barco de Valdeorras, atiende a diario en su bar a quien fue carnicero en el mercado, o al frutero, a vecinos de la Merced o de la avenida de Oza que cruzan el pasadizo para hacer recados o coger el autobús.

Acceso al Centro Comercial Los Castros por la calle de la Merced.

Acceso al Centro Comercial Los Castros por la calle de la Merced. Quincemil

"Esto está abandonado. No es municipal, pero el Concello podría hacer algo para mejorar el entorno", propone el hostelero, que hace más de cincuenta años había atendido otra barra en la céntrica calle Galera.

Hacia arriba, seis tramos de escalera hacia la Merced; hacia abajo cuatro que acaban en otros dos negocios: una tienda de arreglos textiles y otra de ropa y complementos en la misma avenida de Oza.

Marta Valiño, propietaria de Arce, en la avenida de Oza.

Marta Valiño, propietaria de Arce, en la avenida de Oza. Quincemil

En la primera, su dueña lleva 37 años en el lugar, ya que había tenido antes un puesto en el antiguo mercado; en la segunda, Acre, Marta Valiño, natural de Monte Alto pero "encantada" en Oza, lleva ocho años.

"Por aquí pasa mucha gente cada día", cuentan las comerciantes. “Aunque es una zona oscura y escondida, es un atajo para los vecinos". En cada extremo luce el mismo rótulo de siempre: Centro Comercial Los Castros. Poco comercio y un viejo mercado de alimentación casi en tinieblas.