Álex, gallego en Suiza

Álex, gallego en Suiza Shutterstock y Cedida

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Álex (25), de Galicia a Suiza sin billete de vuelta: "España es un país que se ríe de su gente"

Álex tomó la decisión de dejar Galicia para mudarse a Lugano, en el cantón del Tesino, en Suiza

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Son muchos los jóvenes, y no tan jóvenes, que toman la decisión de marcharse de Galicia, y de otras zonas de España, para buscar oportunidades en lugares que ofrezcan mejores salarios, mejores condiciones laborales o mayor proyección de futuro. Algunos lo hacen solo por probar, mientras que otros se lanzan a la piscina sin billete de vuelta, como es el caso de Álex.

Álex, coruñés de 25 años, decidió dejar su ciudad, su trabajo y a su gente para empezar una nueva vida en Lugano, en el cantón del Tesino, parte italiana de Suiza. Lo hizo sin tener trabajo ni alojamiento y sin conocer mucho del idioma, aunque reconoce que el italiano se le da mejor que el francés o el alemán.

Los motivos de su partida

Álex tiene 25 años, es de A Coruña y hace menos de un mes decidió dejar su casa para comenzar una nueva vida en Lugano, en el cantón del Tesino (Suiza).

Su decisión no llega por una mala situación personal ni laboral, sino por una mezcla de desencanto con la situación actual y sus ganas de lograr mejores condiciones de vida. Se marchó por dos motivos:

"El primero es que pienso que España ahora mismo es un país que se ríe de su gente en muchas cosas", explica. El segundo, por tema sueldos y leyes actuales: "Pienso que es un país que va a peor y no mejora. De hecho, la gente joven se está yendo", expone.

A pesar de que en España tenía estabilidad laboral y un buen salario, su decisión fue firme: "Tenía trabajo con contrato indefinido y de hecho estaba en la mejor empresa en la que estuve en España, y aún así me fui", detalla.

En el contexto actual, su caso se suma a una tendencia creciente de jóvenes que buscan fuera de Galicia, y del resto de España, mejores salarios y condiciones laborales, especialmente ante la dificultad de acceder a una vivienda en condiciones y la precariedad laboral en algunos sectores.

La vivienda es otro de los puntos que critica Álex y que le motivaron a tomar la decisión de marcharse. "Antiguamente nuestros padres o nuestros abuelos a nuestra edad ya se podían permitir dar la entrada a una casa o tener su coche comprado, y hoy en día es imposible", opinión muy compartida entre la población.

Lo cierto es que comprar una vivienda en Galicia es un privilegio al que pueden acceder muy pocos. Según datos de Idealista, el precio medio de compra estaba en 1.529 euros/m2 en marzo.

El alquiler tampoco es una opción muy favorable: según los datos del Observatorio da Vivenda da Xunta, en febrero el precio medio del alquiler en Galicia se encontraba en 566 euros, mientras que la media en las ciudades asciende a 667 euros.

"Toda la juventud vive alquilada, porque no se pueden permitir pagar una vivienda", sentencia Álex, mientras que, en su opinión, a otras personas "se la regalan".

Sobre si se plantea volver, le han bastado dos semanas en Suiza para decir sin tapujos: "Lo comparas con España y muchas ganas de volver no te da".

Su nueva vida en Lugano

Su llegada a Suiza es muy reciente, un cambio grande al que se lanza sin billete de vuelta. Eligió el cantón del Tesino por un motivo personal: su pareja es italiana, lo que le facilita el idioma. "En italiano me defiendo un poco. El alemán y el francés cero idea, y no quiero ir a un sitio que no sé hablar el idioma", señala.

En apenas dos semanas ha pasado por varias entrevistas y ya ha conseguido empleo: "Es el cantón más difícil para encontrar trabajo y es en el que los sueldos son un poco más bajos", apunta.

La competencia, dice, es uno de los factores clave: "Hay muchísima gente que viene y se vuelve porque no encuentra trabajo... vienen muchos italianos a trabajar a Suiza que saben bien el idioma, entonces es muy complicado conseguir trabajo aquí, es más fácil en la parte alemana".

El proceso de adaptación también le ha sorprendido por la burocracia. "Aquí necesitas un montón de permisos, de papeleo, de registros... Controlan mucho la entrada de la gente. De hecho, tienes tres meses para encontrar trabajo y si no, te tienes que volver, te sacan del país", explica.

Sobre su experiencia inicial en Suiza, destaca el impacto visual y social. "En Coruña ves cosas que aquí es imposible que lo veas. Aquí ves gente con dinero, no ves un pitillo tirado en la acera... Es otro nivel de vida. Yo sentí que era el más pobre", dice entre risas.

Aun así, matiza que la vida cotidiana no es tan extrema como se suele pensar. Algo que le ha llamado mucho la atención ha sido el precio al hacer la compra: "Es casi lo mismo (que en España)", aunque, señala que "lo que sí que es muy caro es comer fuera".

Admite que no entiende el motivo de que haya mucha gente reacia a Suiza, a su supuesto mal tiempo y poca vida social... "Llevo 12 días y llovió un día solo. Ya quedé con españoles aquí para jugar al fútbol, a veces vamos a tomar algo, te vas al lago, hay gente que hace picnic, gente que va a esquiar...", comenta sobre las posibilidades que ofrece ese cantón.

Así, Álex es un ejemplo más del grave problema que existe tanto en Galicia, como en el resto de España: la fuga de jóvenes talentos a otros países.