Una valla de Aceites Abril con su campaña de Entroido a la entrada de A Coruña.

Una valla de Aceites Abril con su campaña de Entroido a la entrada de A Coruña. Aceites Abril

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Aceites Abril celebra el Entroido en Galicia con un homenaje a la tradición y la cultura popular

La marca lanza la tercera edición de una campaña a través de la que reivindica varios Entroidos de la comunidad gallega

Otras campañas: Los Madamitos de Cerqueda protagonizan el Carnaval 2025 en las vallas publicitarias de A Coruña

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Aceites Abril presenta su tercera iniciativa consecutiva dedicada al Entroido, poniendo el foco en una de las celebraciones más singulares del calendario cultural gallego, entendida como expresión de identidad, memoria colectiva y creatividad popular.

La campaña pone en valor nuevas manifestaciones del Entroido de Galicia, desde las más conocidas hasta aquellas tradiciones locales que siguen transmitiéndose de generación en generación. Aceites Abril colabora en esta ocasión con seis Entroidos representativos del territorio gallego, cada uno con identidad propia y un fuerte arraigo comunitario: 

  • Entroido de Oza de Bergantiños (A Coruña) y sus personajes, varredoiro, ghalán y choqueiro
  • Entroido Ribeirao (Lugo), con los personajes del volante y el maragato
  • Entroido de Aguasantas (Pontevedra), protagonizado por el vello y la vella
  • Entroido de Xinzo de Limia (Ourense), con el Domingo Oleiro y el juego de las olas
  • Entroido de Sarreaus (Ourense), representado por el vergalleiro
  • Entroido de Sande (Ourense), con la figura de la bonita de Sande

La marca explica que tras las colaboraciones desarrolladas en 2024 y 2025, esta nueva edición consolida una línea de comunicación propia que conecta gastronomía, territorio y tradición, reforzando el vínculo de la marca con las costumbres que forman parte del día a día en Galicia.

El Entroido, con su diversidad de rituales, personajes y celebraciones, se convierte en un hilo conductor para hablar de cultura viva y de la importancia de preservar aquello que nos define.

"Reforzamos nuestra apuesta por una comunicación que va más allá del producto, alineada con nuestro propósito de marca y con una forma auténtica de entender la gastronomía ligada al origen, a la calidad y a las personas", indican fuentes de la compañía.

"Intentamos poner en valor nuestras raíces, darles visibilidad, con una mirada respetuosa y contemporánea que busca acercar estas celebraciones a todos. El Entroido no es una postal del pasado, sino una celebración viva que sigue evolucionando", explican desde el área de marketing de la compañía familiar ourensana.

El Entroido gallego vive un momento histórico tras su declaración oficial como Bien de Interés Cultural (BIC) en el pasado mes de marzo. Este reconocimiento de la Xunta de Galicia, avalado por el Consello da Cultura Galega y el Museo do Pobo Galego, pone en valor su profundo arraigo histórico y su papel crucial en la cohesión social y la identidad del país.

La distinción abarca la celebración en su totalidad, destacando que más del 60% de los ayuntamientos gallegos mantienen un festivo local vinculado a esta tradición viva. Asimismo, el decreto subraya el vínculo indisoluble del Entroido con la máscara y la gastronomía, pilares fundamentales que garantizan la pervivencia de este patrimonio inmaterial único en el mundo.

El concepto creativo, desarrollado internamente por la empresa, pone de nuevo en valor el patrimonio inmaterial de Galicia y el esfuerzo, muchas veces anónimo y desinteresado de asociaciones culturales, agrupaciones y vecinos como figuras clave y verdaderos artífices del mantenimiento, generación a
generación de nuestras tradiciones.

La campaña ya se puede ver en hasta ochenta piezas gráficas para exteriores y mobiliario urbano, medios digitales, prensa escrita y digital y redes sociales reforzando la presencia de Aceites Abril en un momento clave del calendario festivo y cultural.

Entroido de Oza de Bergantiños – A Coruña

Este ayuntamiento coruñés se erige como un baluarte de la recuperación etnográfica en la comarca de Bergantiños, gracias a la labor de la asociación A Escola do Alprende. Este colectivo de sesenta personas trabaja desde 2016 con el objetivo de recuperar la esencia del entroido tradicional, huyendo de los disfraces comerciales para confeccionar artesanalmente vestimentas que casi habían desaparecido.

Esta celebración se fundamenta en la espontaneidad y en una estructura social satírica donde los personajes interactúan con el vecindario de formas muy diversas. La jerarquía de la fiesta la encabeza el ghalán, una figura que viste de blanco con cintas de colores y que representa a los estamentos altos, recibiendo la pleitesía simulada del resto de los participantes que se apartan a su paso, según comenta Ramón do Serrador, de A Escola do Alpendre de Oza.

Frente a la pulcritud del ghalán, el entroido de Oza despliega otras figuras más irreverentes y populares: el choqueiro y el varredoiro. El choqueiro, cubierto con hojas de maíz, encarna al "pesado" de la fiesta, cuya función es "trolear", provocando a los vecinos con tojos, retamas y lanzando harina o la borralla.

El varredoiro, por otro lado, representa la estética de la pobreza, vistiendo ropas viejas y llevando el rostro tiznado con la borralla de los hornos de pan.

Este personaje mudo recorre las casas pidiendo limosnas o alimentos como filloas o rosquillas, estableciendo un juego de identidad con los vecinos, quienes deben adivinar quién se oculta tras el disfraz analizando sus gestos y su forma de caminar.

A través de este conjunto de ritos, la comunidad de Oza no solo recupera sus trajes históricos, sino que mantiene viva una forma de entender la fiesta basada en la burla, la hospitalidad y el orgullo de la identidad bergantiñana.

Entroido Ribeirao, Santiago de Arriba, Chantada – Lugo

Con epicentro en la parroquia de Santiago de Arriba (Chantada), es uno de los carnavales más antiguos de Europa y sobrevive como un tesoro etnográfico gracias a la Asociación Amigos do Entroido Ribeirao. Su figura central es el volante, una máscara de una gran vistosidad que simboliza al antiguo señor feudal al que le daban los campesinos sus "contribuciones".

Su elemento más sagrado es el pucho, un sombrero monumental que puede alcanzar el metro de altura y los 15 kilos de peso. Su estructura de mimbre y alambre se reviste minuciosamente con flores de papel y colonias o cintas de colores, que caen por su espalda. Coronándolo se colocan muñecas y penachos que representan
la fertilidad, un rito agrícola con el que el volante, al trotar por las huertas más trabajadas, busca despertar a la tierra del letargo invernal.

Su indumentaria se completa con una camisa blanca, pantalones con bandas de color rojo y amarillo, y un pañuelo "portugués" cruzado sobre los hombros. En su mano, el volante porta un bastón que lo acompaña en sus saltos. El sonido característico lo aportan los cinturones de los volantes, que portan una fila doble de 24 campanillas —muchas de ellas piezas antiguas cedidas por los vecinos— que repican incesantemente con cada uno de sus saltos.

Custodiando al volante se encuentran los maragatos, figuras que visten cornamentas de animales como carneros o becerros y pieles de animales. Estos guardianes abren paso con látigos o correas de cuerro entre la multitud y protegen la integridad de los volantes y sus pesados puchos. Mientras los volantes ejecutan sus refinadas danzas, los maragatos mantienen el carácter irreverente y transgresor del carnaval, interactuando de forma tosca con los asistentes.

El ciclo festivo, que recorre los domingos Lambedoiro, Corredoiro y de Entroido, se cierra con los mecos y sus representaciones de "oficios", pequeñas piezas de teatro popular mudo y satírico que, entre risas y harina, garantizan la cohesión comunitaria y la transmisión de esta tradición a las nuevas generaciones.

Entroido de Aguasantas, Cerdedo-Cotobade, Pontevedra

Este vive un renacimiento histórico tras más de 60 años de olvido gracias al esfuerzo de la asociación cultural local, que ha logrado rescatar del silencio una de las mascaradas más singulares del interior de Pontevedra. Parte del corazón de esta celebración lo laten el vello y la vella, figuras que encarnan la dualidad y la energía del despertar de la naturaleza.

Los vellos presentan un aspecto asilvestrado; visten calzones confeccionados con las colchas de cama más vistosas de las casas, cosidas alrededor de las piernas, y cubren su rostro con pieles de conejo adornadas con bigotes de crin de caballo. Portan un sombrero de paja de cuatro esquinas del que brotan mimbre y papel, y de su cintura cuelgan chocas y cascabeles que anuncian su paso mientras "mallan" con cuerdas a quienes les provocan.

Entroido de Aguasantas en Pontevedra.

Entroido de Aguasantas en Pontevedra. Aceites Abril

Las vellas —tradicionalmente jóvenes que se suman a la mofa— visten de blanco impoluto con faldas y blusas adornadas con lazos, cintas de colores y ramos de mimosa. Mantienen un riguroso silencio y, con una bolsa de confeti y una rama de mimosa en la mano, recorren los caminos instando a los vecinos a unirse al baile o reprendiendo con humor a los mozos que se resisten a participar.

A ellos se les unen los lanceros que abren la comitiva a caballo, los madamitos y madamitas, los maragatos y las muradanas, y además hay oficios como paragüeros, zapateros, limpiabotas… Toda esta comitiva se agrupa bajo el concepto de La Momada, una denominación que evoca la figura mitológica de Momo, dios del sarcasmo y la burla.

La Momada no es otra cosa que el conjunto de personas que, al "entroidar", invaden los caminos y casas para invocar la primavera. Este grupo está formado por una rica jerarquía de personajes que incluye a los lanceiros (que configura un universo satírico que cada Entroido devuelve la vida a los montes de Cotobade.

Entroido de Sande, Cartelle, Ourense

En Cartelle es un ejemplo singular de cómo la elegancia y la tradición rural se entrelazan para crear una de las mascaradas más bellas de Ourense. La Asociación Cultural Entroido As Bonitas de Sande vela por la preservación de este festejo, cuyo símbolo absoluto es la figura de la Bonita.

El origen de este personaje es fascinante: los relatos locales y las investigaciones etnográficas sitúan su nacimiento tras la Guerra de Filipinas de 1898, cuando los soldados que regresaban a la parroquia trajeron consigo mantones de Manila y tejidos exóticos.

Estas piezas de seda se integraron en un atuendo compuesto por camisa blanca, corbata roja y una falda muy especial, confeccionada con las esquinas de los cobertores de las camas. El traje se completa con polainas negras, mientras que el rostro se oculta tras una delicada máscara de malla metálica rematada por un vistoso armazón de plumas y pañuelos.

Ellas desfilan al frente de la comitiva portando una vara con la que dirigen el ritmo de la celebración, representando la sofisticación frente al caos. Ese contrapunto animal lo aportan el Oso y la Vaca, figuras que conectan a Sande con los ritos más ancestrales de Europa.

El Oso, cubierto totalmente de pelo y guiado por un domador, encarna la naturaleza bruta, mientras que la Vaca, una estructura que arremete contra el público, simboliza la importancia del ganado y la irreverencia festiva. A ellos se unen las Avutardas, encargadas de anunciar la llegada del Entroido a golpe de ruido y percusión, y los "Números", una lectura satírica de los sucesos del año que sirve de catarsis colectiva antes de la Quema del Meco.

La relevancia de este Entroido ha traspasado fronteras, siendo la única mascarada española invitada recientemente al prestigioso Festival Internacional de Surva, en Bulgaria, un encuentro declarado Patrimonio Cultural Inmaterial por la Unesco que sitúa a las Bonitas de Sande en el mapa de las tradiciones más prestigiosas del continente.

Entroido de Sarreaus, Ourense

En el corazón de la comarca de A Limia tiene como figura central al vergalleiro, un personaje que encarna la virilidad, la fecundidad y la prosperidad de la economía local. Su recuperación se fraguó a principios de los años 90 gracias al hallazgo de un antiguo manuscrito propiedad de un sacerdote, lo que permitió a la diseñadora América Soto reconstruir fielmente una tradición que se remonta al Medievo.

El atuendo del vergalleiro es un despliegue de artesanía textil: viste una blusa de lino puro con tres cintas entrelazadas en verde, negro y rojo, sobre la que se coloca un chaleco de fieltro negro. Las piernas se cubren con polainas negras adornadas con borlas rojas, mientras que una faja roja, de la que cuelgan pequeñas esquilas y pompones negros, ciñe un calzón doble de algodón y lino blanco.

Su máscara, elaborada en pasta de papel, muestra una expresión masculina y sonriente que se funde con un complejo tocado de cuatro picos coronado por pequeñas campanillas; en su frontal destaca la cabeza de un buey o toro, mientras que la parte posterior se reserva para intrincados motivos castrexos.

El nombre de esta máscara ancestral proviene del vergallo, un látigo fabricado tradicionalmente con el órgano genital de un buey o caballo que el personaje porta como símbolo de autoridad y poder sobre la tierra. Junto a este elemento, el Vergalleiro blande un cuerno de vaca, símbolo de fuerza y abundancia, que hace sonar de forma enérgica para anunciar el comienzo de la fiesta y convocar a los vecinos a la celebración.

Este sonido enxebre es la señal de identidad que recorre las calles de Sarreaus, marcando el inicio de unos días donde el vergalleiro es el dueño y señor absoluto del espacio público. Inspirado originalmente en los recaudadores de impuestos del Castillo de Monterrei, este personaje ha pasado de los libros de historia a convertirse en un pilar del patrimonio inmaterial gallego, garantizando que el rito de la abundancia y la llamada de la naturaleza sigan resonando en cada rincón de Sarreaus.

Domingo Oleiro de Xinzo de Limia, Ourense

Constituye uno de los hitos más lúdicos y multitudinarios del ciclo del Entroido más largo de España, que se extiende durante cinco domingos consecutivos. Esta jornada, que sirve de preludio al Domingo de Corredoiro y a la irrupción de las icónicas Pantallas, transforma la Plaza Mayor de la villa en un escenario donde se revive el ambiente de las fiestas del siglo pasado.

Los vecinos y visitantes, ataviados con ropas de época, forman un gran círculo humano para participar en el tradicional juego de las olas. El rito comienza con la llegada del carro cargado de olas, momento en el que se inicia un dinámico intercambio de piezas de barro que vuelan por el aire en trayectorias parabólicas.

El objetivo es pasarse las olas de unos a otros con destreza para evitar que se estrellen contra el suelo, aumentando la dificultad y el humor cuando algunas de estas piezas son lanzadas rellenas de agua, harina o vino.

El origen de esta celebración se remonta a una época en la que el agua corriente no llegaba a los hogares y los habitantes de Xinzo acudían diariamente a las fuentes con sus olas de barro. La tradición nació del juego de flirteo entre los jóvenes, quienes aprovechaban las vasijas que quedaban en desuso para lanzárselas entre sí, iniciando así noviazgos bajo la excusa de la farsa.

Hoy, el Domingo Oleiro ha trascendido su origen social para convertirse en una poderosa seña de identidad y un ejercicio de catarsis colectiva que conjuga tradición y risas. El pueblo de Xinzo no solo lanza barro al aire, sino que mantiene vivo un ritual de unión comunitaria que prepara el camino para los días grandes del Entroido, reafirmando su papel como patrimonio inmaterial de valor incalculable.