Isabel y Pablo, la pareja coruñesa que lleva 11 años viajando en Fin de Año

Isabel y Pablo, la pareja coruñesa que lleva 11 años viajando en Fin de Año

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Isabel y Pablo, la pareja gallega que lleva 11 años viajando en Fin de Año: "Todo cabe en una sola mochila"

El primer viaje llegó apenas mes y medio después de conocerse. Hoy en día, 11 años después, este matrimonio ha tomado por costumbre tomar cada año las uvas en un punto diferente del planeta. Viajan con una única mochila cada uno y sin cámara de fotos: “Preferimos vivir el momento y guardar los recuerdos en la memoria”

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Para Isabel y Pablo, viajar es más que una afición: es una forma de entender la vida. Apenas mes y medio después de conocerse, esta joven pareja de coruñeses hizo las maletas rumbo a Turquía. Este sería el primer viaje de lo que terminó por convertirse en costumbre: viajar para despedir el año lejos de casa. Y no es cuestión de hace uno o dos años, sino que ya llevan 11 años dando la bienvenida al nuevo año en diferentes rincones del planeta.

El viaje de fin de año, aseguran, "es una cita innegociable". Una cita que les ha llevado a recibir el nuevo año en lugares tan distintos como Londres, bajo los fuegos artificiales del Big Ben; Venecia, en plena plaza de San Marcos entre máscaras y disfraces; Florencia, siguiendo la ruta italiana; o ciudades como Praga, Marrakech, Dublín, Budapest, Big Island (Hawai), Viena o este último fin de año en Ámsterdam. "Es la ciudad más preparada y con la celebración más épica de todas las que hemos vivido", comentan.

Para esta pareja, este viaje forma parte de un ritual de las fiestas navideñas. "La Nochebuena la pasamos con una familia, la Navidad con la otra y el fin de año, siempre juntos, viajando", aseguran.

Una misma filosofía: todo cabe en una sola mochila

Además de mantener la tradición de viajar los últimos días del año, este matrimonio, vaya donde vaya, siempre viaja con una sola mochila cada uno. Una mochila sencilla de 20 euros, "que entre debajo del asiento del avión para no facturarla", nos cuenta Isabel.

Tampoco llevan cámara de fotos. “La última fue en Hawái, en 2017, para grabar un vídeo que ni siquiera montamos”. Tienen pocas imágenes, casi todas hechas con el móvil. “Preferimos vivir el momento y guardar los recuerdos en la memoria”, añaden

Suelen quedarse al menos cinco noches en cada destino, aunque algunas escapadas se han alargado mucho más. En Hawái, por ejemplo, pasaron más de 22 días recorriendo las cuatro islas principales (Big Island, Maui, Oahu y Kauai), una experiencia que describen como “extraña y fascinante”, celebrando la Navidad y el cambio de año en la playa.

"El propio día de fin de año alquilamos unas bicicletas e hicimos una ruta de volcanes alternativa a una zona de lava activa", nos cuenta esta pareja. Llegaron al hotel, Pablo con 39 de fiebre e Isabel con la rodilla lastimada porque cruzó un río de lava seco que se rompió al pisarlo. "Nos tuvimos que meter en la cama antes de las uvas, pero al día siguiente estábamos como nuevos para seguir nuestra aventura", indican.

No todos los viajes han sido sencillos. En Marruecos, una grave enfermedad respiratoria de Isabel complicó la estancia, a la que se sumaron varios imprevistos: un intento de multa policial en pleno Atlas que acabó en nada tras una larga conversación; y un error al repostar combustible: les echaron diésel en lugar de gasolina, los que que dejó el coche averiado en mitad del desierto del Sáhara, a nueve horas de Marrakech y sin cobertura. La ayuda llegó de la forma más inesperada: un pequeño taller perdido en la nada, donde un joven llamado Ahmed y buena parte del pueblo colaboraron durante horas para arreglar el vehículo. “Fue una lección de humanidad que no olvidaremos”, dicen.

Pablo e Isabel en uno de sus viajes

Pablo e Isabel en uno de sus viajes

También pasaron de las suyas en Viena, tal y como recuerdan. En ese viaje, Isabel acababa de ser operada de la tráquea y la laringe y todavía llevaba una traqueotomía abierta cuando recibió el alta médica “por los pelos”. “El billete lo había comprado antes de operarme, como una meta para recuperarme”, explica.

Son 11 años de historias a sus espaldas, algunas de ellas "casi surrealistas". Nos cuentan que en Turquía quedaron incomunicados dos días dentro del país por la mayor nevada en 40 años, que cerró el aeropuerto. Este mismo año, en Ámsterdam, otra tormenta de nieve provocó la cancelación de vuelos que afectó a unas 10.000 personas. Aun así, consiguieron salir, aunque con muchas horas de retraso.

La pandemia supuso un paréntesis obligado. Al año siguiente enfermaron de covid en Navidad y tuvieron que retrasar un fin de año planeado en París, que acabó encajándose con apenas margen con otro viaje previsto a Dubái.

Este año, el destino elegido era Polonia, pero la situación internacional y un cambio importante en sus vidas lo hicieron inviable. En febrero adoptaron a un perro en una protectora de Madrid tras cuatro años abandonado. “Tiene bastante ansiedad y no podíamos ausentarnos tantos días”, explican.

¿Cuál será el próximo destino de Isabel y Pablo? Sus amigos y familias ya esperan cada año con expectación conocer su próximo destino. ¿Frío o calor?