Paloma Anca
Las vacaciones de los demás
Una reflexión de Paloma Anca sobre esas pequeñas rutinas que nos acompañan todo el año y desaparecen justo cuando más las necesitamos
Yo pensaba que hacerse adulto consistía en pagar una hipoteca, pedir cita en el dentista o emocionarte cuando un aguacate está en el punto de maduración exacto. Me equivocaba. Hacerse adulto es descubrir que, cuando por fin tienes tiempo para escuchar tus programas favoritos, los presentadores habituales se han ido de vacaciones.
Llega julio. Se acerca el momento de bajar revoluciones. De desayunar sin mirar el reloj. De escuchar la radio mientras disfrutas el café, en vez de hacerlo mientras te peleas con el secador o con el nudo de la corbata. Incluso por la noche, te quedas despierto viendo ese programa que durante todo el año ves en diferido porque empieza a una hora intempestiva.
Y entonces llega LA FRASE: “Nos despedimos hasta septiembre.” ¿Perdón? ¿Hasta septiembre? Llevo diez meses escuchándoos entre semáforos, atascos y reuniones. Me habéis acompañado mientras iba al trabajo, al gimnasio o a comprar papel higiénico. Y justo cuando puedo escucharos tumbada en una hamaca mirando el mar ¿desaparecéis? No sé. Organizaos mejor. Haced turnos.
Yo de pequeña quería ser profesora por un motivo totalmente vocacional: tres meses de vacaciones. Pero ahora, que soy mayor menos pequeña, quiero ser presentadora de un programa de radio.
No sé exactamente cuánto descansa esta gente. Pero un día te dicen: “nos vemos en septiembre” y desaparecen. Nos dejan con unos sustitutos que son encantadores, simpatiquísimos y buenos profesionales, seguro. Pero no son los míos.
Es como cuando mi frutería cierra por vacaciones y el vecino me dice que hay otra muy buena dos calles más abajo. Ya. Pero en esa otra frutería les da igual darme un aguacate traidor.
Esto también aplica a los podcasts. Forman parte de la rutina. Sales a correr con ellos, tiendes la ropa con ellos, vas a trabajar con ellos. Son como compañeros de piso. Hablan mucho y friegan poco. Pero un día anuncian LA FRASE: “cerramos temporada”. Qué expresión tan elegante para decir: “búscate a otro”.
Está bien salir de la rutina. Y hay que descansar. Yo lo entiendo y lo respeto. Pero también pienso que alguien debería quedarse de guardia. Haced un excel. Repartíos julio y agosto ¿No pasa eso en las farmacias? ¿O en urgencias? ¿O en las panaderías? No digo todos. Solo uno. Un presentador de servicios mínimos. Un podcast de emergencias. Pensad en esa gente que después de muchos meses, puede desayunar con la calma.
Reconozco que me cuesta salir de las rutinas que me hacen feliz. Esas cosas pequeñas que terminan formando parte de tus días. De tu casa. O de tu coche. Una voz familiar. Un chiste malo que sabes que está al caer. Una sección que esperas.
Yo pensaba que lujo era no poner el despertador, pero ahora sé que el verdadero lujo sería tener en julio la misma programación que en febrero. Y un aguacate en su punto.