Teresa Suárez, presidenta del Colegio Oficial de Administradores de Fincas de Galicia

Teresa Suárez, presidenta del Colegio Oficial de Administradores de Fincas de Galicia Cedida

Inmobiliario

Teresa, administradora de fincas, sobre los edificios con 50 años: "Casi ninguno pasa la evaluación"

Los edificios de más de 50 años tienen la obligación de realizar el Informe de Evaluación del Edificio y cuentan con un año para resolver todas las deficiencias

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La vivienda es un bien de gran importancia: es el espacio en el que vivimos y desarrollamos nuestra vida cotidiana. Por ello, requiere una serie de cuidados que garanticen nuestra seguridad. Del mismo modo que prestamos atención al interior de nuestro hogar, es esencial no descuidar su estado exterior, ya que de él dependen aspectos clave como la estabilidad, la accesibilidad y la eficiencia energética.

Para saber más sobre esto, nos hemos puesto en contacto con Teresa Suárez, presidenta del Colegio Oficial de Administradores de Fincas de Galicia, con el objetivo de conocer en detalle cómo funciona el Informe de Evaluación del Edificio (IEE): aspectos que se valoran en él, a partir de qué antigüedad es obligatorio y qué sanciones puede acarrear no cumplir con esta obligación legal.

Una obligación legal para garantizar la seguridad

El paso del tiempo deja huella en los edificios, y por eso la normativa establece mecanismos de control que permitan garantizar su seguridad y adecuación a las necesidades actuales. En este contexto surge el Informe de Evaluación del Edificio (IEE), obligatoria cuando los inmuebles cumplen los 50 años.

Tal y como explica Teresa Suárez, "la generalidad es que a partir de los 50 años tienen obligación de hacer lo que era la antigua ITE (Inspección Técnica del Edificio), que ahora se llama Informe de Evaluación de Edificios". Aunque existen excepciones -como los Bienes de Interés Cultural o algunos edificios públicos-.

El cambio de nombre de ITE a IEE se debe a que ahora se engloban más cosas. Si antes la ITE se centraba únicamente en el estado general del edificio, el IEE incorpora la accesibilidad universal y la eficiencia energética, lo que implica que "aquellas obras que se hagan tienen que cumplir determinados requisitos de eficiencia energética", indica Teresa.

La obligación de pasar este informe viene de un decreto autonómico de la Xunta, no del ayuntamiento. Aunque cada ayuntamiento debe incluirlo en su ordenanza, la obligación existe igualmente. Sin embargo, no hace falta que tu ayuntamiento te lo pida: el propietario debe hacer el informe por iniciativa propia.

"No puedes esperar a que el ayuntamiento, sea del municipio que sea, te requiera, porque hay una disposición de la Xunta que te obliga a pasar esa ITE; tú tienes que hacerla de motu propio", explica Suárez.

No obstante, si el edificio está en mal estado y supone un riesgo, el ayuntamiento sí puede requerir la inspección o las obras y, si no se cumplen, ejecutarlas de oficio, pasando después el coste y la sanción al propietario.

Las deficiencias más comunes en los edificios

El diagnóstico del IEE es lo que más preocupa a los propietarios, ya que de ahí conocerán qué aspectos deben corregir en el plazo de un año. Este informe identifica las patologías del edificio y las clasifica según su gravedad. "El técnico va a establecer si son leves, si son graves o si son muy graves. La hoja de ruta de qué es lo más urgente ", señala Suárez.

Aunque todas las deficiencias deben repararse, el informe permite priorizar aquellas que suponen un riesgo inmediato, como problemas estructurales o desprendimientos.

Los problemas más comunes suelen repetirse: "Fundamentalmente nos centramos en cubiertas, fachadas y en instalaciones de electricidad y fontanería", explica Teresa. A ello se suma una escasa cultura de mantenimiento, que provoca que muchos edificios sobrevivan a base de "parches" durante años.

El resultado es que, cuando llega la evaluación, rara vez se supera sin reparos: "Casi ningún edificio de más de 50 años pasa la evaluación. Muy pocos", reconoce Suárez, salvo casos muy concretos de inmuebles bien mantenidos o recientemente rehabilitados. "En mayor o menor medida, hay muchos que tienen faltas leves, pero que tenga una ITE favorable a la primera de cambio son pocos".

Plazos y el alto coste del informe

Aunque el plazo teórico para subsanar las deficiencias es de un año, la realidad es más compleja. La falta de empresas especializadas y la saturación del sector ralentizan muchas obras, una situación que los ayuntamientos tienen en cuenta si la comunidad de vecinos demuestra que el informe está encargado y las reparaciones en marcha.

"No hay suficientes empresas con garantías, y eso está paralizando muchas obras de rehabilitación. Es un problema muy serio que tenemos en este momento", admite la presidenta del Colegio.

A todo ello se suma el coste económico. El precio del informe varía: "Depende del edificio, de si son muchas viviendas, de los servicios con los que cuentes, si tienes ascensor o no... depende un poco", apunta Teresa. En cualquier caso, supone un desembolso importante.

Por ello, Teresa señala que "no estaría de más que se sacaran ayudas para hacer estos informes", ya que el verdadero reto no es solo realizarlo, sino poder asumir después todas las obras necesarias para cumplirlo.

Con respecto a las multas, no están preestablecidas. Se abre un expediente sancionador "cuando ya se han agotado todas las vías. Cuando te han requerido, cuando tú no has contestado o cuando te requieren para que hagas una obra porque es muy urgente y hay un peligro y no la ejecutas" apunta.

Así, el Informe de Evaluación del Edificio no debe entenderse solo como una obligación legal, sino como una herramienta clave para garantizar nuestra seguridad. Es cierto que supone un esfuerzo económico importante, por lo que conviene apostar por el correcto mantenimiento y anticiparse a los problemas.