Únicas fotos del anuncio en Idealista de un estudio de 15 m2 en Santiago de Compostela
Piden 450 euros al mes por un estudio de 15 m2 en Santiago de Compostela sin habitación ni ascensor
El estudio se ubica en el centro de la capital gallega y se ofrece como un lugar "perfecto para una persona que no quiera compartir piso"
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La situación de la vivienda en Galicia, al igual que en el resto de España, es muy complicada. Tres de cada cuatro jóvenes menores de 30 años vive con sus padres, algo que no resulta extraño si se tiene en cuenta que la alternativa suele ser compartir piso y pagar un alquiler desorbitado por una habitación. Basta con revisar los anuncios actuales para comprobar que, lejos de mejorar, el problema de la vivienda continúa agravándose.
En este contexto ha llamado la atención el alquiler de un estudio en Santiago de Compostela, no por tratarse de una vivienda excepcional, recién reformada o con condiciones impecables, sino justo por todo lo contrario: un espacio de 15 metros cuadrados por el que se piden 450 euros al mes.
Estudio de 15 m2 por 450 euros mensuales
El anuncio de este estudio en pleno centro histórico de Santiago de Compostela resume a la perfección la deriva que está tomando el mercado del alquiler en determinadas ciudades gallegas. En Idealista se ofrece un estudio de 15 metros cuadrados por 450 euros mensuales, ubicado en una segunda planta sin ascensor, como si se tratase de una absoluta ganga y no de una solución precaria.
La descripción intenta compensar la falta de espacio con expresiones como "perfecto para una persona que no quiera compartir piso", una frase que, lejos de resultar tranquilizadora, evidencia la normalización de condiciones mínimas de habitabilidad.
El propio anuncio reconoce que no tiene habitación, un dato llamativo si se tiene en cuenta que tampoco se incluyen fotografías del espacio en el que supuestamente se debe dormir. Las únicas imágenes disponibles son las del váter y la vitrocerámica.
Aunque se recalca que está "amueblado y en perfecto estado", cuesta imaginar cómo organizarse en su interior, donde todas las funciones del día a día, como dormir, cocinar, trabajar, ducharse y descansar, se deben llevar a cabo en la misma estancia.
Además, detalles como la calefacción o la ausencia de ascensor pasan casi desapercibidos frente al verdadero problema: el precio desproporcionado en relación con el tamaño y condiciones ofrecidas.
Este tipo de anuncios no solo reflejan la escasez de vivienda asequible, sino también cómo se está normalizando que vivir en espacios extremadamente pequeños sea aceptable, especialmente para jóvenes y personas con menos recursos, pese a que las condiciones disten de ser decentes.