Imagen de archivo de una madre con su hija en brazos
Una madre (28) vive en un sótano con su hija de 2 años: "La humedad me sube por las paredes y me llega al techo"
Un sótano en Santiago de Compostela es la vivienda de esta familia desde hace algo más de 3 años
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Los alquileres están disparados tanto en Galicia como en el resto de España. Como consecuencia, la emancipación juvenil es cada vez más complicada: tres de cada cuatro menores de 30 años siguen viviendo con sus padres en la comunidad. No resulta extraño, ya que la alternativa suele ser enfrentarse a precios desorbitados que obligan a compartir piso.
El caso de esta madre es un ejemplo de esta realidad. Llegó a Santiago de Compostela hace algo más de tres años y vive con su marido e hija pequeña, que actualmente tiene dos años. Trabaja como repostera en un obrador a 40 horas semanales y vive en un sótano en la capital gallega.
Vivir en un sótano por 425 euros mensuales
Los precios del alquiler en Galicia continúan al alza y cada vez son más las personas que ven con dificultad la oportunidad de acceder a una vivienda. Esta realidad afecta especialmente a jóvenes y familias con ingresos modestos, que se enfrentan a un mercado con precios elevados y una oferta limitada.
Esta joven de 28 años llegó a Galicia desde Cuba hace tres años y medio gracias a la ayuda de un familiar. Desde entonces ha vivido siempre en un sótano junto a su marido e hija de dos años. El inmueble, según nos declaró a este medio, cuenta con "2 habitaciones, el salón, la cocina, el baño, que es pequeño, y patio", pero presenta problemas de humedad.
El precio del alquiler es de 425 euros mensuales sin gastos, una cifra que asciende hasta los 525 o 530 euros con suministros. Algo que le ha sorprendido, y mucho, son los comentarios que recibió en un vídeo en el que enseñaba el sótano: "Me causa muchísima impresión que las personas me digan que está súper barato, que tengo suerte y que normalicemos eso porque no es normal".
Trabaja como repostera en un obrador, con una jornada de 40 horas semanales, y percibe un sueldo sobre los 1.300 euros. Ella destaca el trato de la casera: "Es bastante buena", y asegura que no le ha subido el precio desde que entraron a vivir. De hecho, apunta que el sótano en un principio costaba 450 euros, pero a ellos se lo bajó a 425.
Para ella, en Galicia hay un problema grave con la vivienda y sus precios: "No podemos normalizar algo que está mal porque la nómina no da y te están pidiendo alquileres de 700, 800 euros y fianza de 2 meses y una nómina de 2.000 euros para poder alquilarte", sentencia.
Los alquileres en Galicia
La situación que vive esta joven pone de manifiesto un problema estructural cada vez más extendido: la normalización de alquileres elevados a cambio de viviendas que no reúnen condiciones dignas. La falta de alternativas empuja a muchas familias a aceptar sótanos o pisos de escasos metros cuadrados en malas condiciones.
Esta realidad no solo afecta a personas migrantes, sino también a jóvenes y trabajadores locales, que ven cómo el acceso a una vivienda digna es más un privilegio que un derecho, evidenciando la desconexión real entre el sector inmobiliario y las condiciones reales de vida de la mayoría de la población.
Si echamos un vistazo a Idealista, vemos que en Santiago de Compostela, actualmente, el alquiler más barato es un estudio de 17 metros cuadrados por 500 euros al mes en el que duermes en la cocina. Si nos vamos a un piso de 80 metros cuadrados, lo menos caro son 2 habitaciones y 1 baño por 850 euros mensuales.