Lía Gimeno abre su nuevo negocio en A Coruña
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Tres locales en seis años en A Coruña: "Ser autónomo es como tener una relación tóxica"
A Lía no le frena nada. Tras cerrar su tienda friki de la calle San Andrés y, más tarde, la de San Nicolás, la barcelonesa afronta ahora el proyecto más personal de su vida en pleno centro
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Lía Gimeno creía estar curada de espanto cuando bajó la persiana de La Liada. En apenas seis años ya va por el tercer cambio de local. Primero abrió la conocida "tienda friki" en la Estrecha de San Andrés. Después se trasladó a San Nicolás, en un intento de que el negocio terminara de cuajar. Y, cuando parecía que ya había dado todo por perdido, decidió cambiar por completo de rumbo y apostar por el que hoy considera su proyecto más personal.
"Esto de ser autónomo es como tener una relación tóxica. Después de tener tu propio negocio, es difícil trabajar para alguien", ríe.
Cuando abrió La Liada lo hizo porque veía que en A Coruña había un hueco que nadie estaba cubriendo. El mundo friki necesitaba un espacio propio y ella quiso dárselo. Funkos, merchandising de series de anime, sagas, dibujos animados e incluso las famosas tabletas de chocolate de Willy Wonka llenaban las estanterías de un negocio que consiguió hacerse un nombre en la ciudad.
Estaba contenta. Pero poco a poco las plataformas de venta online empezaron a robarle clientela. No se rindió. También creó su propia tienda online y empezó a darle más importancia a las redes sociales. Después llegaron las obras de San Andrés y la gente dejó de pasar por allí. Entonces vio la oportunidad de mudarse a San Nicolás. Con tan mala suerte que, una vez más, unos andamios acabaron instalándose justo delante de la puerta.
"No quería esperar a endeudarme para cerrar. Cuando vi que empezaba a ir mal y que todavía podía irme sin quedarme a cero, decidí cerrar", recuerda.
El cierre coincidió además con un momento en el que, por motivos familiares, necesitaba pasar más tiempo en Barcelona, su ciudad. Durante cerca de un año estuvo yendo y viniendo y hasta se planteó quedarse allí. Pero, después de mucho pensarlo, decidió volver a A Coruña. "Mi casa está aquí".
Ese regreso también le hizo descubrir algo. Volver a la cocina de su madre, a los olores de su casa y de su pueblo le recordó todo lo que esos aromas eran capaces de transmitirle. "Los olores generan un vínculo", explica.
Fue entonces cuando nació la idea de su nuevo negocio.
"Loca de los olores"
"Esto no es como La Liada. Esto es mucho más mío, más personal", asegura. Y dicen que a la tercera va la vencida. Desde este sábado recibe a sus primeros clientes en un local de la plaza Galera donde el olor es el auténtico protagonista.
Es difícil pasar por delante sin que el aroma invite a entrar. En sus estanterías hay jabones al corte, velas artesanas, ambientadores y hasta vaporizadores para la ducha. "Para quien no tiene tiempo para darse un baño o solo tiene ducha, funcionan como unas sales de baño", explica entre risas.
Lía reconoce que siempre ha sido una "loca de los olores". Quizá por eso ha decidido convertir aquello que le despertó tantos recuerdos en Barcelona en su nueva forma de emprender en A Coruña. Porque, después de tres locales, un cierre y muchas dudas, había una cosa que tenía clara: todavía no estaba preparada para renunciar a tener su propio negocio.