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Santiago, destino para las personas inmigrantes: "Aportan, innovan y generan riqueza localmente"
El 8% de las personas que viven en la capital gallega son extranjeras sin nacionalidad española que contribuyen a que haya relevo en negocios de toda la vida y que trabajan en sectores como el de los cuidados o la construcción. Existe una integración real, aunque la ciudad necesita más espacios de "conocimiento mutuo"
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Santiago de Compostela es una ciudad atractiva para vivir. Con una gran oferta cultural, la capital gallega es el destino de muchas personas extranjeras que aterrizan en Galicia en búsqueda de un futuro mejor. Conseguir un trabajo y una vivienda son dos de los primeros pasos que da cualquier persona al llegar a una ciudad que camina hacia su integración.
La capital gallega tenía 100.542 habitantes a 1 de enero de 2025, de los que aproximadamente el 8% eran extranjeros. La ciudad es, como siempre revindica el ayuntamiento, "un concello de acollida". Las personas de nacionalidad venezolana son las que más presentes están en las calles de la ciudad al superar el millar, según la información del Instituto Galego de Estatística (IGE).
"Los datos de población extranjera en Santiago están por encima del promedio de Galicia: alrededor del 11% de la población total del municipio nació en el extranjero. Los extranjeros inmigrantes residentes en Santiago pero que no tienen la nacionalidad son el 8%, que también está por encima de la media de Galicia", concreta el coordinador del área de Xeografía Humana del Departamento de Xeografía de la Universidade de Santiago de Compostela (USC), Carlos Ferrás.
El catedrático de Xeografía Humana señala que la mayor parte proceden de países de Latinoamérica, fundamentalmente Venezuela, Colombia y Perú, y que suelen trabajar en el sector servicios, sobre todo en hostelería y los cuidados: "Esto es especialmente importante porque es una ciudad turística, con un muy importante sector hostelero, y puede haber problemas para cubrir la demanda de puestos de trabajo".
La posibilidad de encontrar un trabajo es, precisamente, uno de los principales atractivos de la ciudad para atraer personas de otros países, situándose solo por detrás de Vigo entre las urbes en las que más ciudadanos de otras naciones residen. Un factor al que se une la migración histórica entre Galicia y Latinoamérica, así como la situación política en Venezuela.
"La Ley de Memoria Histórica, además, facilita que varias generaciones para atrás de descendientes de gallegos puedan acceder a la nacionalidad y ahí hay un factor de atracción respecto a la relación histórica entre Galicia y Latinoamérica", explica Carlos Ferrás, que señala que también hay muchos portugueses por su cercanía y relaciones históricas.
La integración en Santiago
La oferta laboral de Santiago de Compostela, más centrada en el sector servicios frente a la actividad industrial de Vigo, no es la única diferencia entre la capital gallega y la ciudad olívica. Y es que la urbe compostelana es "un ejemplo de convivencia y de integración social".
"En Santiago existe una mayor integración que, por ejemplo, en Vigo, donde se observa que hay una concentración de población inmigrante en barrios obreros populares. En Santiago no hay esa concentración tan clara y se distribuye por toda la ciudad, aunque hay especial atracción en Fontiñas, San Lázaro o Vista Alegre", indica Ferrás.
"Tenemos un problema a la hora de estructurar el mercado de trabajo cualificado, que no es capaz de absorber o estar a la altura de la demanda de otros sectores económicos como son la hostelería y los servicios de cuidados, sobre todo en lo relativo al envejecimiento"
Carlos Ferrás, coordinador del área de Xeografía Humana del Departamento de Xeografía de la USC
La integración se refleja en menor medida a la hora de poder homologar los títulos que poseen, ya que muchas personas con estudios superiores no consiguen acceder a trabajos cualificados al no poder demostrar sus conocimientos. El coordinador del área de Xeografía Humana, sin embargo, recuerda que estas dificultades para acceder a puestos de trabajo cualificados también las tienen los jóvenes de nacionalidad española.
"Lo que tenemos es un problema a la hora de estructurar el mercado de trabajo cualificado, que no es capaz de absorber o estar a la altura de la demanda de otros sectores económicos como son la hostelería y los servicios de cuidados, sobre todo en lo relativo al envejecimiento", indica Ferrás, que señala que las personas inmigrantes también suelen trabajar en talleres de reparaciones de coches o atención al público.
Sí que es cada vez más común ver en la sanidad privada profesionales cualificados de origen latinoamericano, algo que se produce en toda Galicia. Más allá de esto, también hay muchos extranjeros trabajando en el sector de la metalurgia en Vigo o en el de la construcción, así como en la pesca, donde el relevo generacional es un problema acusado.
"Hay una inmigración a Santiago que entra por Madrid u otras ciudades y llega por cadenas familiares o medicinales. Hay efectos llamada, reagrupaciones familiares. También es importante el factor de refugiados o de la redistribución de personas que llegan en situación irregular a la frontera de España, que se quedan en los centros de acogida, aunque en Santiago no son los más numerosos", explica Ferrás.
El perfil de inmigrante que más llega a la capital gallega, sin embargo, es el de una persona que viaja con visado de turista y se queda intentando buscar trabajo o gestionando una solicitud de asilo. Una vez conseguido, progresan hacia la nacionalidad y la regularización.
La previsión es que la población inmigrante continúe aumentando en Santiago de Compostela, algo que en todo caso se engloba en el contexto nacional: son muchos los que llegan a España al verla como "un lugar de oportunidad y atractivo".
"Los inmigrantes que están en España y en Galicia forman parte de una onda expansiva migratoria en un ciclo económico expansivo. El temas es qué va a pasar con la población inmigrante que está ahí cuando el mercado de trabajo no sea atractivo o cuándo la economía esté en un ciclo recesivo. ¿Regresarán a su país o irán a zonas de trabajo más dinámicas como Barcelona?", señala el coordinador del área de Xeografía Humana del Departamento de Xeografía de la USC.
Hacia una sociedad más multicultural
Carlos Ferrás destaca por otro lado el "importante papel" de la universidad a la hora de atraer jóvenes universitarios: no son pocos los que llegan para realizar sus estudios superiores en Santiago y acaban quedándose para hacer un posgrado o trabajar. Una forma de integrarse haciendo amistades y conociendo cada rincón y secreto de la urbe.
El programa Retorna y la vinculación histórica, por otro lado, atraen descendientes de gallegos "con un perfil muy emprendedor". "Crean negocios y puestos de trabajo, arriesgan. Percibo que asumen el relevo generacional en la hostelería. La tapa de callos del bar de toda la vida también está cocinada por una familia de origen latinoamericano y sigue siendo tan buena como antes", indica el catedrático de la USC.
"(Las personas inmigrantes) crean negocios y puestos de trabajo, arriesgan. Percibo que asumen el relevo generacional en la hostelería. La tapa de callos del bar de toda la vida también está cocinada por una familia de origen latinoamericano y sigue siendo tan buena como antes"
Carlos Ferrás, coordinador del área de Xeografía Humana del Departamento de Xeografía de la USC
Son muchos los casos de integración real en la ciudad. Un ejemplo sería El Bombero, local de hostelería que regentan desde hace tres años Thales y su familia: el joven brasileño, cuyos abuelos son de Melide, consiguió una Beca Excelencia Mocidade Exterior (BEME) de la Xunta para continuar con sus estudios de periodismo en la ciudad y ahora está al frente de un local histórico que lleva abierto desde 1931.
La valenciana Judit y el británico Andrew -aunque malagueño desde los 8 años- dieron una segunda vida al Metate, que había cerrado sus puertas en 2023 tras ocho décadas de historia cuando se jubiló la tercera generación. La pareja, que vivió en varios lugares antes de recalar en Santiago, lo rebautizó como Casa 12 Doce y tiene una amplia carta en la que no falta, precisamente, el chocolate: el Metate fue inaugurado en 1932 como una fábrica de este dulce manjar.
"Son personas que están aportando, que están innovando y generando riqueza localmente, y esto hay que valorarlo", señala Ferrás, que considera que las administraciones públicas deberían invertir más en programas de integración: "Se debería favorecer más la creación de espacios de conocimiento mutuo entre las diferentes comunidades, abiertos a la convivencia y a la aproximación cultural entre la suya propia y la de acogida".
"Se debería favorecer más la creación de espacios de conocimiento mutuo entre las diferentes comunidades, abiertos a la convivencia y a la aproximación cultural entre la suya propia y la de acogida"
Carlos Ferrás, coordinador del área de Xeografía Humana del Departamento de Xeografía de la USC
Acercarse al modo de ser de otras personas es importante para poder empatizar y entender de dónde proceden, sobre todo en un contexto en el que podría ocurrir que en unos 30 años la mitad de la población de España sea de origen migratorio, si se tienen en cuenta tanto a las personas nacidas fuera del país como a los descendientes de aquellos que ya están instalados aquí.
Será, por tanto, una sociedad mucho más multicultural y diversa que la actual en la que será preciso tanto comprender las culturas de las personas que llegan de otros lugares como ser capaces de transmitir la propia: el idioma gallego, la música, el paisaje, la mentalidad o la forma de vivir, valores fundamentales que definen Galicia.
"Actualmente no se está haciendo porque son cosas que se hacen puntualmente desde alguna ONG con pequeñas subvenciones y que apenas tienen visibilidad", indica Ferrás. Galicia, por tanto, tiene deberes de cara a los próximos años, y es importante comenzar a hacerlos desde ya.