Teresa Lamazares, entre flores y menaje en el bazar-droguería Lamazares.
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Hace 52 años abrió en la avenida de Oza una droguería-bazar que ha consolidado el menaje, la decoración y las flores como referencia de su negocio. Teresa Lamazares ya trabajaba allí con ocho años y heredó la tienda de sus padres
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En el escaparate de la izquierda hay menaje de mesa, figuras de porcelana, jarrones y flores; en el de la derecha, tazas, potas y cacerolas, aparatos electrónicos para usar en casa. Entre uno y otro se accede al bazar y droguería Lamazares, un conocido comercio tradicional de Os Castros, un clásico negocio de un sector que va perdiendo referencias en A Coruña.
En 2024 cumplió medio siglo, el 1 de julio. Lo celebraron sus fundadores, el matrimonio que forman Manuel Lamazares García y Josefa Miguélez Parada, con su hija Teresa, actual propietaria. Natural de Lugo, la pareja emigró a París y después de once años abrió su negocio, el bazar del número 85 de la avenida de Oza.
Teresa tenía ocho años y después de la escuela ayudaba a sus padres en el comercio. Se conocía entonces como droguería-bazar, como indican todavía los rótulos de la fachada. “Trabajábamos directamente con fábricas de productos de droguería y venían aquí los camiones mucho antes de que abrieran El Corte Inglés, Alcampo y Continente”, repasa la dueña, técnica de laboratorio que por circunstancias familiares se puso al frente del negocio en 2002.
Menaje de mesa, jarrones y flores en un escaparate de Lamazares.
Había productos de belleza, electrodomésticos, flor de tela, una especialidad consolidada desde hace años cuyo colorido protagonismo sobresale nada más pisar el interior de Lamazares. Teresa prepara los ramos, "el boca a boca funciona bien" y los "clientes demandan flores".
"Vas cambiando, traes lo que la gente te pide, te adaptas a ellos, y dejas de lado lo que se deja de comprar: ahora tengo muy poco de perfumería y droguería". Menaje y decoración son hoy las ramas fuertes del negocio, "y la flor, por encima de todo".
Seriedad y supervivencia
"La seriedad". Sin dudarlo, Teresa Lamazares cita la clave del éxito, o de la supervivencia, lo que aprendió de sus padres comerciantes: "Puedo equivocarme con alguna mercancía, pero nunca engaño al cliente. Trabajo siempre con la verdad, incluso aunque no venda".
Lo que Lamazares vende se encuentra en las superficies comerciales, pero el comercio de barrio se enfrenta siempre a su propia resistencia. La proclama su propietaria tras haber visto evolucionar el barrio desde su mostrador, con sus nuevas costumbres, con nuevos clientes, con competencia.
Tazas, aparatos electrónicos para casa y más flores en un escaparate de Lamazares.
"De los bazares que abrimos en aquella época quedamos muy pocos", admite. Pero ensalza con orgullo: "Los clientes vuelven, el trato hacia ellos influye y hace que sigan viniendo. Sobrevivimos a El Corte Inglés, a las Cadena Cien, a los chinos. Aquí seguimos luchando".
"El pequeño comercio tiende a desaparecer porque es un comercio muy duro, de muchas horas, exige trabajar mucho. Es muy sacrificado: la gente no ve todo lo que hay detrás: control, limpieza, mantenimiento, atención al público, ser un poco psicólogo del cliente... Y no me quejo. Tengo muy buena clientela", asegura Teresa.
Disfrutaban sus padres, disfruta ella. Con las flores, los artículos y los productos de casa que vende para el día a día en el bazar Lamazares.