Paco Vilá, en el interior de su negocio de marcos y molduras, Guasch.

Paco Vilá, en el interior de su negocio de marcos y molduras, Guasch. Quincemil

Ofrecido por:

Comercio

Guasch, 51 años entre molduras en A Coruña: "Lo primordial es la obra, el marco es un vestido"

Paco Vilá es la tercera generación de un negocio de Pla y Cancela que, con madera, conserva y protege desde fotos y pinturas hasta camisetas de fútbol y objetos de todo tipo que para sus clientes tienen un significado personal

Te puede interesar: El arte es bello en Jaspe, en A Coruña: "La especialización y el conocimiento nos hacen crecer"

Publicada

Los dientes de leche que le cayeron a un hijo cuando era pequeño, la piel entera de un zorro, la matrícula de un coche, unas gafas, un ramo de flores, una camiseta, las botas de fútbol que una vez calzó Messi... También esto se puede enmarcar.

Como una lámina, un póster, un dibujo, una pintura. "Yo siempre digo que enmarco de todo, lo que sea". Nada (o casi nada) se le resiste a Paco Vilá, el dueño de un negocio de la calle Pla y Cancela de A Coruña que desde 1975 se dedica a conservar o exhibir para siempre algo que para las personas tiene un significado especial: marcos y molduras Guasch.

Como en muchos antiguos comercios de la ciudad, las generaciones se suceden. Paco es la tercera de la familia catalana que primero ocupó un negocio de perfumería en el bajo del número 20 de Pla y Cancela. Como su padre era comercial y trabajaba con marcos para bazares en Galicia y Asturias, "en el año en que murió Franco se dijo que quizá era el momento de abrir otra tienda".

Muestrarios de marcos y molduras en Guasch.

Muestrarios de marcos y molduras en Guasch. Quincemil

Así nació Guasch (el apellido del abuelo Francisco). De su padre Alejandro, Paco aprendió el oficio artesanal de hacer marcos; de su madre María Jesús, la función de atender al público. El abuelo Francisco pintaba. Él, que admite que no era bueno para los estudios, lleva cuarenta años "viviendo entre molduras" y dedicado a enmarcar todo aquello que los clientes le piden.

"Cuando la gente queda satisfecha con un trabajo, me dicen que soy un artista. Pero diría que soy un artesano", aclara Paco Vilá, que trabaja "todo" con madera, la mayor parte madera de ayous; solo a veces con algún perfil en aluminio, para exhibir pósteres.

"Parece muy fácil, son cuatro palos"

Las cuatro décadas de experiencia le han permitido a Vilá ver cómo el cliente ha cambiado la manera de conceder importancia al conjunto de un cuadro. "Hasta hace diez o quince años el marco era lo principal, la gente quería que el cuadro luciese y el marco fuese lo llamativo. Hoy lo que prima es la obra, lo que va dentro. Y es lo importante para mí: la obra, el marco es un acompañamiento, un vestido".

Pinturas enmarcadas en el interior de Guasch.

Pinturas enmarcadas en el interior de Guasch. Quincemil

La madera le llega a Paco en barra de tres metros al taller de su local, donde lo "acondiciona" a la pintura y al tamaño que le encarguen. "Parece muy fácil hacer un marco, son cuatro palos. Hacerlo bien ya es distinto, y encargarse de algo que se sale de lo normal, eso ya requiere más".

"El pico de tareas es ahora regular. Esto va por picos”, explica. "A este sector también le afectan las crisis, y cuando hay crisis la gente no gasta. Por suerte tenemos algunos clientes fieles y el boca a boca funciona bien".

Marcos y molduras Guasch, desde 1975 en la calle Pla y Cancela.

Marcos y molduras Guasch, desde 1975 en la calle Pla y Cancela. Quincemil

El propietario de Guasch defiende la máxima de que "hay que dar al cliente lo que quiere", pero es de los comerciantes que recomienda colores, texturas, tamaños, tipos de marco. "Queremos que al cliente, por mucho que pase el tiempo, le siga gustando el cuadro que tiene en casa".

Toda su familia pasó por marcos Guasch. Ahora él es el único que mantiene la tradición. "La gente piensa que es monótono hacer cuadros, pero cada cuadro de una pintura, una fotografía o una camiseta de fútbol, que ahora se piden mucho, es diferente", explica Vilá.