Suso, actual responsable de la Ferretería Cruz.

Suso, actual responsable de la Ferretería Cruz. Quincemil

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90 años regentando una ferretería en Santiago: "Este es un negocio que se está extinguiendo"

En 1935, el herrero Andrés Cruz montó su propio taller en casa y, a medida que fue creciendo la demanda, abrió un negocio: Ferretería Cruz. Suso es la tercera generación, "y posiblemente la última" que regenta esta ferretería casi centenaria. "Dicen que el autobús paraba aquí para que la gente pudiese comprar", recuerda el nieto de Andrés

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Sobre el año 1935, a través de una subasta, Andrés Cruz se hizo con un antiguo mesón para crear su propia vivienda en A Sionlla. Herrero de profesión, montó su propio taller en casa y poco a poco, a medida que la demanda fue creciendo, abrió una ferretería: Ferretería Cruz que a día de hoy, tras 90 años de historia, sigue abasteciendo con todo tipo de productos a sus clientes.

Aunque Andrés buscaba otra ubicación para su casa, y quien sabe si hubiera existido una ferretería, se decantó por el antiguo mesón "polo coidado das vacas" rememora su nieto Suso, ahora al frente de la ferretería. A Andrés le gustaba más la casa de enfrente, el que ahora es el restaurante Mar de Esteiro. "Gústaballe moito porque estaba cerrada toda a finca, pero non tiña moito terreo. Esta casa ten varias fincas ao redor e por iso prefereiu esta" señala Suso.

Con las piezas y maquinarias aún conservadas en la casa, Suso recuerda como su abuelo hacía a mano todas las soldaduras, "había que facer todas as pezas a machado" con taladros de manievela "para facer os buratos que non se podía facer cun eléctrico". También conserva el martillo que usaba para estirar los hierros y la forja para trabajar el metal caliente.

Antiguo taller en el que trabajaba Andrés Cruz

Antiguo taller en el que trabajaba Andrés Cruz Quincemil

"Cos anos foi xa tendo cousas que se vendían antes no campo: forquillas para a herba, cubos de zinc, gadañas..." explica su nieto sobre los principios de la ferretería. Así, conforme fue creciendo la demanda, fue creciendo también los productos que se podían encontrar en Ferretería Cruz, donde hoy es imposible no encontrar lo que uno busca. Recuerda Suso que antes "a ferretería funcionaba moi ben" porque había un coche de línea que iba de Santiago a Ordes "segundo contan o autobús paraba aquí para que a xente puidera comprar. Compraba as cousas, volvía a entrar no autobús e seguían".

Los autobuses dejaron de parar y de pasar, pero la gente siguió comprando en la ferretería, "empezou a haber coches, a xente empezou a moverse para vir comprar aquí, aparte dos veciños, xente de moitas máis zonas".

Suso es la tercera generación de esta ferretería, "e posiblemente a última". Casi desde su nacimiento,"nacín nesta casa", comenzó a estar en la ferretería. "Aos rapaces pequenos gústalles. Eu teño sobriñas que tamén lles gusta vir pola tenda" señala, "eu cando era pequeniño xa viña por aquí" y ayudaba "a despachar".

Alguna de las herramientas que utilizaba Andrés Cruz

Alguna de las herramientas que utilizaba Andrés Cruz Quincemil

El padre de Suso "pillou todo" tanto el negocio de herrero de su abuelo, como el negocio familiar de la ferretería y la granja de vacas. "Fomos deixando a granxa das vacas e fomos aumentando a ferretería e chegou o momento que xa do taller non se facía nada. Non se daba atendido a todo, entón decidiuse enfocar en algo: na ferretería", explica Suso.

Así, tras la jubilación de Andrés, padre e hijo se quedaron trabajando en la ferretería. Suso compaginaba los estudios con el trabajo, "estudaba o bacharelato no turno de noite, polas tardes axudaba na casa e despois ía estudar". Con 21 años, "ao saír do cuartel" se puso oficialmente a trabajar en la ferretería familiar.

Con toda una vida atendiendo detrás del mostrador de la ferretería, un mostrador que es el mismo del antiguo mesón, Suso ha visto pasar a generaciones de clientes "de todos os veciños pasaron avós, despois os pais e agora os netos, e algún bisneto imaxino" dice con una sonrisa. También vio como fueron evolucionando los productos que tenía que vender en la ferretería. "Aquí hai cousas que non se venden porque xa nin hai demanda delas, nin se fabrican" como algún tipo de cerradura, bisagras o piezas para los carros de las vacas.

"Cando empezaron a aparecer as siliconas, a espuma de poliuretano, iso vendíase como churros e hai anos non existían" recuerda Suso que vende "un montón de cousas que foron cambiando" como los guantes: "Cando era pequeniño non había guantes, e agora hai guantes de 50.000 tipos".

Productos que se siguen demandando en la Ferretería Cruz

Productos que se siguen demandando en la Ferretería Cruz Quincemil

Esa evolución de productos y ajustarse a la demanda de los clientes es la clave para que una ferretería familiar, y casi centenaria, siga en pie, "se non vas evolucionando coas modas e os tempos, ao final morres", resume Suso. Con las compras a través de internet, o la aparición de grandes superficies, también ve cómo negocios de toda la vida, como las ferreterías, se están perdiendo.

"Eu creo que este é un negocio que se está extinguido e perdendo" lamenta el dueño que recuerda algo anecdótico pero que refleja la situación actual del pequeño comercio: "O que me chamou a atención é que estiven de vacacións en Mallorca e non atopei ninguna ferretería e despois vin e dinme conta de que había un Leroy Merlin".