Rafael Silva, fundador de Follas Novas

Rafael Silva, fundador de Follas Novas Quincemil

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Rafael, el librero de 89 años que empezó de profesor "pasando un frío del infierno" y después levantó la catedral del libro

Rafael Silva dejó su carrera de profesor y fundó, junto con su hermano Amador, la Librería Universitaria - Follas Novas. Comenzaron en un espacio de poco más de 90 metros cuadrados y vendiendo libros a universitarios. Ahora, Follas Novas, con más de medio siglo de historia, es toda una insignia de Santiago. "Lo que no queríamos nunca era que llegaran los estudiantes y que no tuvieran libros" recuerda el librero, quien iba hasta la capital del país a por libros para sus clientes

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Es difícil entrar en la librería Follas Novas y no perderse entre sus cientos de libros, también es fácil que te vayas del local con más de uno. Abrió sus puertas hace medio siglo de la mano de Rafael Silva, un hombre apasionado por la lectura y la cultura, y que a sus 89 años aún lo podemos encontrar sentado leyendo en su librería que atesora los recuerdos de toda una ciudad.

Antes de ser librero, Rafael fue profesor durante cinco años, "tres años fueron aquí en Santiago y dos años entre Vitoria y Burgos", recuerda Rafael, en esos dos últimos dice entre risas "que se pasaba un frío del infierno". En sus paseos para ir a dar clases recorría la rúa do Vilar donde dice que "pasaba una cosa que ahora no pasa", la calle estaba llena de librerías. La librería Galí, la más antigua de España y que, tras 134 años de historia, en 2006 cerraba sus puertas, o la librería González, fundada en 1929 y cerrada en 2009 y que Rafael aún "no me explico nunca cómo cerró". Una calle que era el epicentro cultural de lectores y estudiantes, pero que no queda ninguna de ellas: "había como siete librerías pequeñas, hoy desaparecieron todas".

Era el año 1971, Rafael y su hermano Amador decidieron montar una librería en el mes de diciembre en la calle Montero Ríos, que nada tiene que ver con la de ahora. "Subían los coches en primera porque había mucho barro, era más fácil andar a pie. Luego ya se hizo la Plaza Roja y empezó a funcionar todo", señala el librero. Su local fue el tercero en aparecer en la que ahora es la zona céntrica de la ciudad.

"Mi hermano, cuando acabó de licenciarse, me dijo: ahora empieza aquí zonas nuevas en Santiago, tenemos que montar una librería", ambos hermanos fueron preguntando "a las casas de ahorros y nos dieron todo lo que necesitábamos". Al igual que la calle Montero Ríos, la librería distaba de ser como es ahora: comenzó llamándose Librería Universitaria, y debajo estaba acompañado por Follas Novas.

Interior de Follas Novas

Interior de Follas Novas Quincemil

"Un rector nos dijo que no podíamos llamarla así porque si la misma universidad quería abrir una no podía", recuerda Rafael. La librería actual con tres plantas -y un local enfrente especializado en literatura infantil- abarca un espacio de más de 700 metros cuadrados, pero Rafael y Amador comenzaron su camino de libreros en la primera planta, un espacio pequeño de 95 metros cuadrados.

Un espacio que comenzó siendo una librería universitaria

Era una época donde "había muchas residencias universitarias" y en la que en Galicia "solo había una Universidad", la de Santiago, comenzaron vendiendo libros dirigidos más a los universitarios. Rememora el librero cuando los libros tardaban "más de mes y medio" en llegar y hasta donde el propio Rafael iba a la capital del país a por ellos: "Había que pedirlos a Madrid y, si eran libros importantes, como de Derecho o de Historia, nos íbamos a Madrid y luego veníamos".

"Lo que no queríamos nunca era que llegaran los estudiantes y que no tuvieran libros", explica Rafael, que recuerda también que "hasta el mismo profesor le parecía muy mal si no tuviéramos libros". Las universidades fueron creciendo en Galicia y a la de Santiago se le fue uniendo la de A Coruña y Vigo, conforme iba creciendo la demanda universitaria, también Follas Novas iba aumentando sus estanterías (y sus metros cuadrados), "que la Universidad fuera para todas las partes de Galicia también hizo conocer a Follas Novas en todos los sitios de Galicia", comenta Rafael.

"Lo que no queríamos nunca era que llegaran los estudiantes y que no tuvieran libros"

Rafael Silva, fundador de Follas Novas

Es difícil pasar por delante de Follas Novas y no fijarse en sus escaparates llenos de libros, tanto nuevos títulos como lecturas que no pueden faltar en la estantería de nadie. Comenta Rafael que "no sabíamos mucho" por lo que echaron mano de una decoradora que hizo "unos escaparates muy bonitos". "Con cinco o seis libros ya estaba el escaparate, pero no se veían todos los libros que había dentro" por lo que, lamentándolo, tuvieron que "ir deshaciendo lo que aquella decoradora había hecho" poniendo otro tipo de escaparate "para que de un vistazo, uno vea rápidamente los libros que hay".

"Que la Universidad fuera para todas las partes de Galicia también hizo conocer a Follas Novas en todos los sitios de Galicia"

Rafael Silva, fundador de Follas Novas

La ampliación del local "no fue de repente, nos volveríamos locos, nosotros y la gente", así dice Rafael que fueron creciendo "poquito a poco". Comenzaron con un solo piso, y luego ya fueron bajando para construir los tres pisos actuales, "las cosas que se hacen grandes, van poco a poco".

El aumento de libros en gallego e infantiles

Conforme iba creciendo la demanda universitaria en Galicia, y la población en la capital gallega, Follas Novas se hacía pequeño. Además de las reformas llevadas a cabo para aumentar el local, la demanda de libros fue también haciéndose más grande y ahora es difícil no encontrar el libro que estés buscando en esta librería. Fue un trabajo, como diría Rafael, que llevaron a cabo poco a poco y creciendo conforme aumentaban los títulos de distintos géneros literarios.

Entrada a la primera planta, e inicial, de la librería

Entrada a la primera planta, e inicial, de la librería Quincemil

"Antes no había tantos" comenta Rafael sobre el libro infantil. Follas Novas tiene un local único para que los más pequeños se inicien en la lectura o se pierdan entre dibujos y letras. "Últimamente ya no nos cabía tanta cantidad de libro, decidimos expandirlo", así el libro infantil se mudó para enfrente del local para que "el niño que quiera tal libro lo coge allí". "Tenemos personal específico para eso, que entiende, y que al mismo tiempo un espacio también grande; que los libros tengan sus estanterías, porque el niño también quiere ojear, ver los dibujos", explica el librero quien dice, con una gran sonrisa, que "los niños son el futuro de la lectura".

También fueron metiendo, poco a poco, el libro en gallego. "La época anterior a Franco no la recuerdo", dice entre risas Rafael, pero sí recuerda que la dictadura "no dejaba nada" de publicar ni vender en gallego. Galaxia y "alguna cosita de Xerais", rememora el librero que cuando empezaron "eran pocas" las editoriales que publicaban únicamente en este idioma. Con el fin de la dictadura, "crecieron rápidamente" la demanda y los libros en gallego y en Follas Novas le dieron "la importancia que merece".

"Los gallegos tenían ganas de ser como el castellano, como cualquier otro idioma" y así, la librería tiene también una planta única, en la planta baja, para los libros en gallego. "La gente ya baja únicamente para esa planta, entonces ya miran todo". En una planta que se pueden encontrar las grandes editoriales de Galicia, pero también "algunas pequeñitas": "Es bonito tenerlas, porque la gente quiere saber si se publica algo en Lugo, en Pontevedra, en Ourense: cuadernitos pequeños, pero a la gente le gusta verlos".

"Los gallegos tenían ganas de ser como el castellano, como cualquier otro idioma"

Rafael Silva, fundador de Follas Novas

"He hecho muchas cosas"

"He hecho muchas cosas", dice Rafael sentando en la librería. Al librero, y a su librería, también le hicieron muchos homenajes. Recuerda con mucha ilusión "un librito" que hizo un primo de una trabajadora del local, Ana, una obra que era "una semblanza" del librero y que recuerda que se agotaron "rapidísimo" entre los clientes: "Venía toda la gente que desde el principio había estado en nuestra librería".

También recuerda, con mucho cariño, el primer homenaje institucional que le hicieron a la librería. "Yo no lo creía, porque nunca vi que hicieran nada a una librería, y no creía que nos fueran a hacer un homenaje". En ese reconocimiento, dijeron "todo lo que habíamos hecho" y Rafael, "que nunca había visto eso", "no creía en ello".

Follas Novas ha ido creciendo poco a poco, y pasó de ser una librería de 90 metros cuadrados regentado por dos hermanos, a ser una de más de 700 metros cuadrados en la que trabajan una veintena de profesionales. También se ha convertido en una insignia de la ciudad que ha acompañado a generaciones y generaciones de lectores. Desde los más pequeños, que no son pocos los que comienzan leyendo con libros de esta librería, hasta los más mayores se encuentran en esta librería de más de medio siglo en Santiago, un espacio de lectura, de cultura y de historia.