Mica Gasparini en un viaje turístico en Santiago de Compostela.
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De emigrar a limpiar portales y acabar siendo socia de su empresa: "A Coruña me dio oportunidades"
Esta argentina llegó sin plan y hoy forma parte de la empresa en la que empezó desde abajo, tras superar una etapa personal muy dura
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Cuando Mica Gasparini aterrizó en A Coruña hace casi nueve años, lo hizo como muchas otras personas migrantes: con incertidumbre, dos hijos pequeños y la necesidad de empezar de nuevo.
Sin contactos, sin un camino definido y con la presión de sacar adelante a su familia, comenzó una vida desde cero que hoy tiene un desenlace muy distinto al que imaginaba.
"Vine con 27 años, casada y con dos niños. No tenía un plan claro, solo sabía que tenía que salir adelante", recuerda. En ese contexto, su inserción laboral arrancó desde lo más básico. "Empecé como limpiadora en 2022. Era lo que había y lo que necesitaba en ese momento", explica.
Lejos de conformarse, convirtió ese primer empleo en una oportunidad. "No importa desde dónde empieces, sino la actitud que tengas. Yo siempre intenté dar más", afirma.
"Ahora tengo estabilidad, otra tranquilidad. Pero no me olvido de dónde vengo"
Mica Gasparini, ahora socia de la empresa donde empezó a trabajar de limpiadora
Esa implicación le permitió ir creciendo dentro de la empresa, asumiendo nuevas funciones y ganándose la confianza de sus responsables.
Con el paso del tiempo, su papel fue cambiando. "Fui aprendiendo el funcionamiento del negocio, implicándome en todo, preguntando, observando", relata. Un proceso progresivo que desembocó en un giro inesperado en su trayectoria profesional.
"Hoy soy socia con mis jefes. Es algo que nunca imaginé cuando entré a limpiar", reconoce. Para Mica, este paso simboliza mucho más que un ascenso: "Es la prueba de que el esfuerzo tiene recompensa, de que puedes cambiar tu realidad si no te rindes".
"No importa desde dónde empieces, sino la actitud que tengas. Yo siempre intenté dar más"
Mica Gasparini, ahora socia de la empresa donde empezó a trabajar de limpiadora
Su día a día actual poco tiene que ver con aquellos inicios. "Ahora tengo estabilidad, otra tranquilidad. Pero no me olvido de dónde vengo", asegura. Esa memoria, dice, es clave para mantener los pies en el suelo y seguir avanzando.
Compaginar, una difícil tarea
Compaginar ese crecimiento con su vida personal tampoco fue sencillo. "Criar a dos hijos mientras trabajas y te formas es complicado, pero no te queda otra que seguir", explica. En ese camino, destaca el papel del entorno que encontró en la ciudad.
"A Coruña me dio oportunidades. Me encontré con gente que confió en mí y eso marca la diferencia", señala. También subraya la importancia de no quedarse quieta: "Siendo emigrante no puedes acomodarte. Tienes que moverte, aprender y aprovechar cada oportunidad".
"Criar a dos hijos mientras trabajas y te formas es complicado, pero no te queda otra que seguir"
Mica Gasparini, ahora socia de la empresa donde empezó a trabajar de limpiadora
Hoy, con sus hijos ya adolescentes y una vida asentada en Galicia, su mensaje es claro: "No importa de dónde vengas, sino hasta dónde quieres llegar".
Una historia marcada por una reinvención y el apoyo de los CIM
Sin embargo, su historia no se entiende sin una etapa personal especialmente dura que llegó en paralelo a ese proceso de crecimiento. En 2022, Mica atravesó una separación marcada por la violencia de género, un punto de inflexión que cambió por completo su vida.
"Fue un proceso muy difícil, pero también necesario", explica. A partir de ahí, tuvo que recomponerse en todos los sentidos. "Me quedé sola con mis hijos, trabajando, estudiando… hubo momentos en los que no veía salida", admite.
"Los servicios sociales me ayudaron desde el primer momento. Me informaron, me acompañaron y me dieron herramientas para salir adelante"
Mica Gasparini, ahora socia de la empresa donde empezó a trabajar de limpiadora
En ese contexto, el apoyo institucional fue determinante. "Los servicios sociales me ayudaron desde el primer momento. Me informaron, me acompañaron y me dieron herramientas para salir adelante", recuerda. Gracias a ese respaldo, pudo iniciar el proceso judicial, que terminó con una condena al padre de sus hijos, y retomar los estudios mientras trabajaba de limpiadora.
Lejos de centrar su relato en ese episodio, Mica lo integra como parte de su camino. "Hoy lo veo como una etapa más, muy dura, pero de la que también aprendí", afirma. De hecho, considera que esa experiencia reforzó su capacidad para seguir avanzando.
"A veces no lo ves en el momento, pero con el tiempo entiendes que todo forma parte del proceso", reflexiona.