Andrés, dueño de la librería Isengard

Andrés, dueño de la librería Isengard Quincemil

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Un vecino de Santiago abre "la librería friki del barrio": "Hay mangas serios y muy buenos"

En el número 112 del barrio de San Pedro, su vecino Andrés abrió hace poco una tienda "multivalente" para los amantes de la literatura fantástica y del mundo del diseño gráfico. Con mangas, cómics o modelismo, esta tienda también tiene un espacio de juegos de mesa donde cualquier persona puede sentarse a jugar gratis

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Desde hace dos semanas, en el barrio de San Pedro de Santiago (en el número 112 concretamente), hay un espacio único y especial para los amantes de la literatura fantástica y del mundo del diseño gráfico, la librería Isengard, que abrió sus puertas el 26 de febrero de la mano de su vecino Andrés.

Tras varias andaduras en distintas tiendas que le hicieron abrir una propia, pero que tuvo que cerrar por la crisis, este compostelano vuelve a montar su propio negocio al lado de su casa. "Surgió la oportunidad de coger este local" comenta Andrés, "está cerca de casa, abro a las 10 y puedo salir a las 9:50 y aún me sobran tres minutos para abrir", bromea.

Interior de Isengard

Interior de Isengard Quincemil

Con esta apertura dice Andrés que viene "a hacer lo que sé hacer" que, además de tener una amplia experiencia de cara al público, también cuenta con ser un experto en el mundo friki. A los 13 años tuvo su primer contacto con un cómic gracias a los periódicos, "los dominicales ponían cómics en fascículos", recuerda, "estaba acostumbrado a los Mortadelos y todo eso, de repente veía fragmentos de cómics de ciencia ficción y que se vendían, no solo en el periódico, y ahí empecé".

Años después, mientras estudiaba en Pontevedra, encontró su segunda casa en la Librería Paz, "me hice muy amigo del chico que la llevaba y fue mi mentor para mi primera aventura de tiendas. De hecho, fue el que me metió mucho el gusanillo en cómic". Ahora, es el propio Andrés quien recomienda a los clientes en su tienda y el que le abre un mundo nuevo a muchas personas, "me gusta pensar que hago un poquito como él".

El término friki para él no es algo despectivo, "puedo decir que soy uno de los acuñadores del término", comenta entre risas. Así que, lejos de huir de ello, quiere convertir su local en "la librería friki del barrio".

Para él, recomendar un cómic tiene mucho que ver con ser un poco "un psicólogo", para entender lo que le puede gustar a las personas, y también supone luchar contra el estigma de que "los cómics son para niños". Así, explica que "hay mangas serios y muy buenos" como Monster o cómics como Persépolis.

Interior de la librería

Interior de la librería Quincemil

"El lenguaje del cómic es muy distinto al de los libros", explica el dueño, "entre las recomendaciones que les hago a padres y madres muchas veces digo: si tu hijo no lee, comprarle un cómic no va a implicar que lea libros, ni siquiera que lea cómics. Hay chavales que leen libros y que leen cómics, es un estigma con el que hay que luchar".

Un espacio de lectura y socialización

Antes de entrar por la puerta, la tipografía, los dibujos hechos a mano en su exterior y el propio nombre de la tienda (referido a una fortaleza de El Señor de los Anillos) ya resumen muy bien lo que podemos encontrar en este espacio. "Es una tienda multivalente, tienes un poco de todo", resume Andrés.

Aparte de cómics, mangas y literatura fantástica, de ciencia ficción o romántica; en Isengard también se puede encontrar y comprar juegos de mesa o modelismo que cuenta Andrés que vende casi a diario, "hacía muchos años que en Santiago no había modelismo, cerraron las últimas y está yendo bastante bien".

Otras de las cosas más interesantes de la librería es su espacio de juegos, donde cualquier persona se puede sentar a jugar gratis en una de las mesas, "incluso tengo zona Wii, por si la gente quiere echar una partida un rato", añade Andrés.

Mesa de juegos de la tienda

Mesa de juegos de la tienda Quincemil

Además de la gente del barrio y de alrededores (como Concheiros o Fontiñas), también está yendo "mucha gente nueva que está empezando a venir a jugar y, tímidamente, a usar las mesas". De hecho, en la tienda ya han comenzado con sus "jornadas nocturnas" de juegos de mesa después del horario de cierre.

"La gente que quiera venir a jugar, sobre todo orientado a estudiantes o trabajadores, que terminan de trabajar y dicen: “quiero echar una partida; en casa no puedo, no tengo espacio”, pues pueden venir aquí. Estamos hasta las doce de la noche con juegos de rol, de mesa, de cartas, lo que sea" una actividad por la que "tampoco se cobra". En Isengard también están preparando sus primeros torneos y "muy pronto espero poder anunciar los primeros cursos de ilustración, de pintar miniaturas".

Andrés comenta que a este tipo de locales les ha ayudado mucho la "desdemonización del juego de mesa" y conocer "más allá del Monopoly de toda la vida"."En los universitarios, por los años que estuve en otras tiendas, se compraba muchísimo el juego de mesa pequeñito", un tipo de juego que destaca que "está triunfando mucho", "no tienes que explicar millones de reglas: sacas la baraja te pones a jugar y ya".

Isengard es una tienda que no entiende de edades, "está viniendo mucho señor mayor a preguntar si iba a traer maquetas de barcos", y abierta a todo el mundo, "hay espacio para los perritos, el cubil de huargos (criatura ficticia creada por J.R.R Tolkien), que quieran venir y que puedan beber, también tengo golosinas para ellos".

Isengard es un local 'petfriendly'

Isengard es un local 'petfriendly' Quincemil

Una librería que ha venido a dinamizar a uno de los barrios más especiales de Compostela y dinamizar la vida de sus vecinos de la mano de uno de ellos, "por ahora lo del online no me lo estoy planteando seriamente, a mí me gusta que pasen los chavales y digan: "¿te ha llegado la novedad de esto? Encárgame tal" o que echen unas partidas".