Supuesto cráter de Montouto. Cortesía de Evaristo M. Alfaya Reguera

Supuesto cráter de Montouto. Cortesía de Evaristo M. Alfaya Reguera

Historias de la Historia

¿El único cráter de un meteorito en España está en Galicia? El cráter de Montouto

La historia de un cráter al sur de la provincia de Pontevedra que proviene del impacto de un meteorito hace varios miles de años, cuando la zona ya estaba poblada por humanos

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La superficie de nuestro planeta se encuentra cubierta por las profundas cicatrices de incontables colisiones cósmicas que han moldeado la evolución de la vida a lo largo de millones de años, aunque la incesante actividad geológica, la erosión climática y la densa vegetación terminan borrando la inmensa mayoría de estos cráteres de impacto. En la península ibérica, a diferencia de lo que ocurre en otras regiones del continente europeo o en los inmensos desiertos americanos, la comunidad científica no ha logrado certificar de forma unánime y oficial la existencia de ninguna huella provocada por la caída de un cuerpo celeste. Sin embargo, en lo alto de una escarpada sierra gallega, camuflada entre la maleza y los pastos, se oculta una gigantesca depresión topográfica perfectamente circular que desafía todas las leyes de la geología tradicional y que durante siglos alimentó las leyendas de los lugareños. Las investigaciones científicas más recientes apuntan a que esta extraña formación no es obra de la naturaleza terrestre ni de la mano del hombre, sino el resultado directo del impacto de un asteroide que colisionó contra el territorio pontevedrés hace miles de años liberando una energía de destrucción masiva. Esta es la historia del enigmático cráter del Alto de Montouto, el epicentro de una ambiciosa investigación científica internacional que está a un solo paso de confirmar la existencia del único impacto meteorítico de España.

Vredefort, el cráter más grande del mundo. https://es.wikipedia.org

Vredefort, el cráter más grande del mundo. https://es.wikipedia.org

La Serra do Suído es un macizo montañoso de enorme valor ecológico y paisajístico que actúa como frontera natural entre los municipios pontevedreses de A Cañiza y Covelo. A lo largo de esta cadena montañosa, caracterizada por sus fuertes pendientes, su clima extremo y la dureza implacable de su roca granítica, se extienden grandes llanuras donde la actividad humana se ha limitado históricamente al pastoreo.

Serra do Suído. https://es.wikipedia.org

Serra do Suído. https://es.wikipedia.org

En este inhóspito entorno, a unos 900 metros de altitud, y en las inmediaciones del parque eólico que hoy corona la sierra, el terreno sufre una alteración geométrica tan perfecta que parece imposible atribuirla a los procesos habituales de la erosión terrestre. Se trata de una inmensa depresión en forma de cuenco con una circularidad asombrosa de 110 metros de diámetro. Su relieve visible es relativamente superficial, de apenas unos metros, aunque los perfiles de resistividad apuntan a una estructura más profunda, cercana a los 15 metros.

Perfil geofísico de resistividad del cráter. Cortesía de Evaristo M. Alfaya Reguera

Perfil geofísico de resistividad del cráter. Cortesía de Evaristo M. Alfaya Reguera

Durante generaciones, los vecinos de las aldeas más próximas habían asumido que esta llamativa concavidad del terreno era el resultado de una antigua explotación humana, bautizando el lugar en la cultura popular de la zona como la Lagoa dos Mouros.

Las arraigadas leyendas de la comarca aseguraban que este gigantesco foso había sido excavado a mano por los antiguos pobladores que habitaban la sierra para lavar los valiosos minerales de oro que supuestamente escondían las entrañas de la montaña gallega.

El cráter inundado por la lluvia. https://www.google.es/maps

El cráter inundado por la lluvia. https://www.google.es/maps

Esta mezcla de anomalía topográfica y mitología rural atrajo la atención del profesor de Biología y Geología e investigador predoctoral de ingeniería química en la Universidade de Vigo, Evaristo Alfaya, quien durante sus habituales recorridos por la zona comprendió que aquella inmensa estructura circular no podía ser en absoluto obra del ser humano.

Desde el punto de vista geológico, la presencia de una depresión tan regular en un sustrato granítico resulta llamativa y no es fácil de explicar por los procesos más habituales de modelado del terreno, lo que reforzó el interés científico de la estructura y la necesidad de estudiar su origen.

El profesor de Biología y Geología, Evaristo M. Alfaya Reguera

El profesor de Biología y Geología, Evaristo M. Alfaya Reguera

El científico descartó rápidamente la hipótesis de un antiguo glaciar y rechazó la posibilidad de que fuera una caldera volcánica, al no existir ninguna evidencia de actividad volcánica histórica en toda la comarca.

¿Entonces, qué era? Al eliminar de forma sistemática todas las explicaciones basadas en fenómenos geológicos de origen terrestre, Alfaya planteó una hipótesis revolucionaria que cambiaría por completo la perspectiva sobre la sierra pontevedresa al sugerir que el gran hoyo era la cicatriz dejada por un violento impacto interestelar.

Imagen satelital del cráter. https://www.ign.es

Imagen satelital del cráter. https://www.ign.es

El primer paso que dio no fue el laboratorio, sino en el paisaje. A partir de un estudio geomorfológico detallado de la depresión y de su entorno, Alfaya empezó a detectar varios indicios que hacían de Montouto un caso poco común. Aquella lectura inicial del relieve fue la que empujó después la recogida de muestras y los análisis posteriores.

Para poner a prueba esta hipótesis, el investigador se dedicó a recopilar numerosas muestras de rocas y sedimentos tanto en el interior de la depresión como en sus bordes, buscando evidencias de materiales que hubieran sido compatibles con procesos de alta energía y temperatura, propios de un impacto.

El cráter inundado por la lluvia. Cortesía de Evaristo M. Alfaya Reguera

El cráter inundado por la lluvia. Cortesía de Evaristo M. Alfaya Reguera

Las muestras del minucioso trabajo de campo fueron enviadas a los laboratorios del Centro de Apoyo Científico y Tecnológico a la Investigación de la Universidad de Vigo, donde fueron sometidas a complejos procesos de análisis fisicoquímico, donde comenzaron a aparecer resultados que reforzaban el interés científico del enclave.

Los resultados de estas pruebas resultaron reveladores, al confirmar, entre ellos, la sorprendente presencia tanto de basalto, como sobre todo de riolita, una roca volcánica propia de paisajes como Canarias o Islandia, cuya interpretación resultaba difícil de encajar de forma simple en el contexto geológico local y que apuntaban a procesos de alta energía y temperatura.

Riolita hallada en el supuesto cráter de impacto. Cortesía de Evaristo M. Alfaya Reguera

Riolita hallada en el supuesto cráter de impacto. Cortesía de Evaristo M. Alfaya Reguera

Pero la prueba de fuego que reforzó definitivamente la hipótesis de la colisión extraterrestre fue el hallazgo de concentraciones inusuales de iridio, un metal extremadamente pesado y escaso en la corteza terrestre pero que resulta muy abundante en la composición de los asteroides.

Ante la presencia de estas anomalías que actuaban como la firma inconfundible de un meteorito, Alfaya decidió compartir sus exhaustivos informes con la élite internacional especialista en geología planetaria, contactando con eminencias mundiales en el estudio de colisiones cósmicas.

Riolita hallada en el supuesto cráter de impacto. Cortesía de Evaristo M. Alfaya Reguera

Riolita hallada en el supuesto cráter de impacto. Cortesía de Evaristo M. Alfaya Reguera

Figuras de la talla del profesor Peter Schultz, reputado investigador de la NASA vinculado a la misión Deep Impact, y el ya fallecido H. Jay Melosh, miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, mostraron interés por la investigación y ofrecieron su ayuda para seguir profundizando en el estudio. En el caso de Schultz, incluso puso a disposición su laboratorio en el JPL de la NASA para analizar muestras del subsuelo.

Profesor Peter H. Schultz. https://es.wikipedia.org

Profesor Peter H. Schultz. https://es.wikipedia.org

A esa línea de interés internacional se ha sumado más recientemente el profesor emérito Adam Garde, del Servicio Geológico de Dinamarca y Groenlandia (GEUS) y codescubridor, en colaboración con la NASA, del cráter Hiawatha. Garde ofrece de forma gratuita su apoyo analítico y ya ha llevado a cabo unas primeras pruebas sobre rocas superficiales, en la Universidad de Copenhague, con resultados que mantienen abierto el interés por investigar muestras obtenidas en profundidad.

Profesor Adam Garde. https://www.linkedin.com

Profesor Adam Garde. https://www.linkedin.com

Basándose en las dimensiones actuales y en la dispersión de los materiales expulsados durante la colisión, los expertos han podido modelar con bastante precisión la magnitud del apocalíptico evento cósmico que sacudió la geografía del sur de la provincia de Pontevedra. Los cálculos sugieren que el cuerpo celeste era un fragmento rocoso y/o metálico de al menos 4 metros de diámetro que penetró en la atmósfera terrestre a una velocidad de decenas de miles de kilómetros por hora, convirtiéndose en una bola de fuego incandescente que debió iluminar los cielos de casi toda la península.

Al impactar directamente contra la dura base granítica del Alto de Montouto, el objeto espacial se vaporizó instantáneamente liberando una energía cinética aterradora, estimada en unos 15 kilotones, una potencia destructiva equivalente a la de la bomba atómica lanzada sobre la ciudad de Hiroshima en la Segunda Guerra Mundial.

Imagen satelital del cráter. https://www.ign.es

Imagen satelital del cráter. https://www.ign.es

La explosión supersónica excavó el enorme agujero en fracciones de segundo, lanzando miles de toneladas de escombros ardientes a kilómetros de distancia mientras generaba una inmensa onda de choque atmosférica que aniquiló de forma fulminante cualquier forma de vida en la zona cero.

Lo verdaderamente fascinante de este cataclismo local es su datación cronológica, ya que la estimación propuesta sitúa el impacto en un período que va desde hace apenas 6.000 años, hasta hace unos 30.000 años, un periodo histórico extremadamente reciente en términos geológicos.

Esta fecha coincide con la época en la que las florecientes comunidades humanas del Paleolítico - Neolítico ya habitaban y exploraban de forma constante estas montañas, dejando su huella en la sierra a través de la construcción de numerosos dólmenes y túmulos funerarios conocidos en Galicia como mámoas.

Chozo de Barcia, Covelo. https://es.wikipedia.org

Chozo de Barcia, Covelo. https://es.wikipedia.org

Estos antiguos creadores megalíticos habrían sido testigos directos de este apocalíptico fogonazo celestial que sacudió la tierra bajo sus pies y que muy probablemente interpretaron como una manifestación incuestionable de la ira de los dioses.

Pero, a pesar de los indicios obtenidos en los laboratorios gallegos y del interés mostrado por especialistas de la NASA, el cráter pontevedrés todavía no figura en los registros oficiales de la Earth Impact Database, la base de datos de referencia para estos fenómenos de geología planetaria a nivel mundial.

El cráter seco. https://www.google.es/maps

El cráter seco. https://www.google.es/maps

Las normativas establecidas por esta institución exigen la extracción física de una muestra del subsuelo, una señal diagnóstica que continua oculta en el fondo del cráter tras la inmensa fricción del impacto.

¿Por qué no se ha realizado todavía esa comprobación definitiva? Porque para acceder a los materiales clave del subsuelo sería necesario ejecutar una perforación en el centro de la depresión hasta alcanzar varias decenas de metros de profundidad, una operación técnicamente compleja que exige financiación, permisos, coordinación institucional y apoyo logístico especializado.

Imagen satelital del cráter. https://www.ign.es

Imagen satelital del cráter. https://www.ign.es

Durante años, esta fase no pudo acometerse por la dificultad de articular todos esos elementos a la vez, pero la situación ha cambiado de forma significativa, ya que existe un interés real por parte de la Comunidade de Montes de San Sebastián de Achas en impulsar el estudio, se han recabado presupuestos y propuestas técnicas, y se han abierto contactos científicos de alto nivel para prestar apoyo analítico y a valorar futuras muestras del subsuelo si el sondeo llega a ejecutarse.

El cráter inundado por la lluvia. https://www.google.es/maps

El cráter inundado por la lluvia. https://www.google.es/maps

Esa fase preparatoria no surgió de la nada, sino de años de trabajo de campo, recopilación de indicios, análisis preliminares y búsqueda de apoyos científicos impulsados por el descubridor de la estructura, Evaristo M. Alfaya Reguera.

Pese a las gestiones realizadas y al interés existente para avanzar en el estudio, hasta la fecha no ha sido posible concretar una colaboración universitaria efectiva en la Universidade de Vigo que permita acometer la fase de perforación con el equipo impulsor original.

El cráter seco. https://www.google.es/maps

El cráter seco. https://www.google.es/maps

Debido a este desinterés, se mantiene bloqueado un descubrimiento histórico que no solo tiene implicaciones científicas, sino que posee un inmenso potencial divulgativo, cultural y turístico para la comarca, tal y como han demostrado otros países europeos que han sabido explotar yacimientos de dimensiones y antigüedad muy similares.

Cráter de Kaali, Estonia. https://es.wikipedia.org

Cráter de Kaali, Estonia. https://es.wikipedia.org

El ejemplo internacional más evidente es el célebre cráter de Kaali en la isla de Saaremaa en Estonia, una formación provocada por un meteorito hace unos 4.000 años que presenta un diámetro idéntico al de Montouto y que se ha convertido en uno de los espacios naturales más visitados, protegidos y rentables de todo el país báltico.

Cráter de Kaali, Estonia. https://es.wikipedia.org

Cráter de Kaali, Estonia. https://es.wikipedia.org

Mientras Evaristo Alfaya mantiene viva la investigación y trata de reunir el apoyo técnico e institucional necesario para acometer el sondeo, la gran depresión de A Cañiza sigue esperando la intervención que permita contrastar de forma concluyente la hipótesis del que quizá sea el primer impacto de un meteorito reconocido oficialmente en España.

El cráter inundado por la lluvia. Cortesía de Evaristo M. Alfaya Reguera

El cráter inundado por la lluvia. Cortesía de Evaristo M. Alfaya Reguera

Este artículo no habría sido posible sin la extraordinaria e inestimable ayuda de Evaristo M. Alfaya Reguera. Esperemos que este texto sirva para ayudarle a seguir adelante con su fabulosa investigación.

Vista aérea del cráter. Cortesía de Evaristo M. Alfaya Reguera

Vista aérea del cráter. Cortesía de Evaristo M. Alfaya Reguera

Iván Fernández Amil escribe cada semana Historias de la Historia en Quincemil. Consigue sus libros en https://www.ivanfernandezamil.com/libros

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Referencias:

es.wikipedia.org

elespanol.com/quincemil

sites.google.com/view/crateralfaya

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