El parque de Eirís en A Coruña

El parque de Eirís en A Coruña Miriam García

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A Coruña

El barrio de A Coruña que guarda su esencia rural y que pierde comercio: "Sólo quedan 4 cafeterías"

Eirís se asienta como zona residencial, mientras que en el 2023 acumulaba el mayor ratio de desocupación de locales comerciales de la ciudad, con un 59,6%

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El barrio de Eirís, en A Coruña, es una de las pocas zonas de la ciudad en la que lo rural y lo urbano van prácticamente de la mano. Un paraíso para quienes buscan vivir "en el campo" en plena ciudad, por lo que la vivienda se ha vuelto muy codiciada.

Un estudio realizado por la Federación de Comercio de A Coruña en 2023 mostraba a Eirís como el barrio con mayor ratio de desocupación de locales comerciales de toda la ciudad, con un 59,6%, mientras que el Distrito Picasso tenía un 3,38%.

El informe también señalaba que el número de bajos vacíos se situaba en 59, con respecto a los 99 existentes en toda la zona. Asimismo, recoge que en ese momento había un total de 16 comercios abiertos, 6 locales de hostelería y 18 destinados a otros usos.

Antiguos locales comerciales en el barrio de Eirís,en A Coruña

Antiguos locales comerciales en el barrio de Eirís,en A Coruña Miriam García

Una tendencia que ha ido en aumento en los últimos tres años y aleja al barrio de sus días de gloria comercial en el pasado. Y es que, mientras no dejan de construirse nuevos edificios que atraen a nuevos vecinos, los servicios se mantienen como una materia pendiente.

Falta de relevo y locales antiguos

Prueba de ello es que en la Canteira de Eirís apenas sobreviven una panadería, dos ultramarinos, tres peluquerías, una tienda de electrodomésticos, una academia de inglés, una empresa de fontanería, un estanco, una farmacia y cuatro cafeterías. De hecho, para hacer la compra a día de hoy los vecinos tienen que desplazarse hasta los barrios próximos como Xuxán, Monelos y O Castrillón, que cuentan con supermercados y más cantidad de tiendas.

La presidenta de la Asociación de Vecinos de Eirís, Mónica Díaz, achaca el cierre a la falta de relevo generacional en el barrio: "Moitos dos baixos comerciais eran de xente que se foi xubilando e os fillos non quixeron continuar cos negocios nin emprender algo novo".

Una impresión similar es la que comparte Suso Prado, el antiguo presidente de la asociación durante 13 años y, posiblemente, una de las personas que mejor conoce la evolución del barrio: "Son baixos pequenos e con pouca altura. Moitos non cumpren coas normativas actuais e terminan por quedar como almacéns". Algunos de ellos están siendo reconvertidos en trasteros, puestos de vending y lavanderías de autoservicio.

Una mirada atrás a Eirís

"Hoxe soamente quedan catro cafeterías e pechan os domingos pola tarde. Se queres ir a tomar un café ou a ver un partido de fútbol tes que irte a Monelos ou ao Castrillón", comenta Suso. De hecho, este vecino recuerda que antes de los 2000 llegó a haber 14 locales hosteleros.

Prado señala que las aperturas de las grandes superficies en zonas próximas como el Alcampo de Palavea y el Continente, actual Carrefour, en Alfonso Molina, hicieron mucho daño al comercio local: "A xente empezou a ir a mercar alí e iso fíxolle moito dano ás tendas que había no barrio".

Con la entrada del nuevo siglo el problema se agravó y desencadenó un punto de inflexión a nivel comercial en Eirís. "Foi cando comezaron os peches totais", apunta. Entre las "víctimas" se encuentran carnicerías, pescaderías, tiendas de ropa, mercerías, zapaterías y ferreterías: "Na rúa Canteira había un taller de la confección que chegou a ter máis de 20 empleados".

En el 2006 echaba el cierre por jubilación uno de los locales más emblemáticos y claves en la historia del barrio, el bar-tienda El Desfile, en la actual calle Eirís de Arriba, un local que ayudaba a la gente humilde y que actuaba como punto de encuentro para los vecinos de toda la vida. "Abría os 365 días do ano, ininterrumpidamente", recuerda Suso.

Hoy Eirís crece en edificios y en número de población, pero pierde silenciosamente su tejido comercial, dibujando un barrio cada vez más residencial, pero poco autosuficiente.