Andrés Sanjurjo, cineasta gallego.
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Andrés Sanjurjo, de montar su productora a ser uno de los elegidos para el programa de talentos de la Berlinale
El cineasta coruñés, que en el 2019 creó su propia productora, Acariño Films, participará en el programa de talento del festival de cine alemán
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Cuenta Andrés Sanjurjo (A Coruña, 1993) que su interés por trabajar en el cine comenzó a raíz de una charla del director Oliver Laxe en su instituto del barrio de Monelos, donde el director también había estudiado. Una de sus primeras oportunidades laborales fue precisamente con Laxe, dentro del equipo de O que arde.
Desde entonces, el gallego creó en el 2019 su propia productora, Acariño Films, y ha trabajado haciendo películas y videojuegos.
Sanjurjo es uno de los 200 seleccionados de distintos países del mundo entre más de 3.000 solicitantes para participar este mes de febrero en el programa de talento de la Berlinale, uno de los festivales de cine de mayor prestigio internacional. Además, este año estrenará su primera película como director.
P.-¿Qué supone para ti participar en Berlinale Talents 2026?
R.-Es una oportunidad muy buena que llega un momento de mi carrera en el que estoy empezando a buscar proyectos más internacionales y a hacer coproducciones con otras productoras. Estoy muy contento porque sé lo difícil que es participar en estos programas y porque también de alguna manera hay un reconocimiento a una trayectoria, a una visión del cine, a unos valores y a una forma de estar en el mundo.
P.-¿Cómo defines tu visión del cine?
R.-El cine para mí no es solo entretenimiento. Es una forma de arte y posiblemente una de las artes que mejor conecta con la filosofía y con la vida, por la capacidad que tiene de registrar el tiempo y el movimiento. Cuando vas entrando más en ese mundo, te vas dando cuenta de qué es lo que nos llega y qué es lo que consumimos. Cómo puedes hacer películas en Galicia para conectarlas internacionalmente o qué es lo interesante y qué es lo propio de tu tierra y lo de otras. El cine me ha permitido conocer otras culturas, otros territorios en los que nunca he estado físicamente, pero en los que a través de su filmografía puedo hacerme una idea de cómo son. Y creo que eso también es lo que permite exportar el cine gallego. En ese sentido, mi visión como productor tiene que ver con encontrar otras maneras de hacer películas.
Ves a Laxe, alguien con 28 años que hace una película de 40.000 euros, que llega a Cannes, que es tu vecino... Ahí comenzó la idea de poder dedicarme a esto.
P.-Precisamente, ahora mismo el cine gallego se está internacionalizando. ¿En qué momento ves a la industria gallega?
R.-Estamos viviendo una edad de oro. Por un lado tienes las grandes productoras de series de cine más comercial, y por otro lado también hay un cine de autor que lleva 15 años súper consolidado a nivel de crítica internacional. Ahora se ha llegado a un punto de encuentro en el cine de autor más comercial o con más recursos. Se ha visto el año pasado con la selección de dos películas gallegas (Sirât y Romería) en la sección más importante del festival más importante del mundo, el de Cannes.
P.-Hablando de la película de Oliver Laxe, formaste parte del equipo de 'O que arde'. ¿Cómo fue trabajar con el director?
R.-A Oliver lo conocí cuando tenía 18 años porque habíamos estudiado en el mismo instituto, en Monelos, y él venía a dar una charla porque acababa de estrenar su primera película en Cannes, Todos vós sodes capitáns. Fue ahí cuando me di cuenta de que hacer cine no era una cosa de las altas élites, que no tenía solo por qué ser burgués, aunque luego vas viendo que la gente que se queda principalmente lo es, pero que había una alternativa. Ves a alguien con 28 años que hace una película de 40.000 euros, que llega a Cannes, que es tu vecino... Ahí comenzó la idea de poder dedicarme a esto. En O que arde su productora tenía un acuerdo con la Pompeu Fabra. Empecé con unas prácticas y después me quedé en el equipo como segundo ayudante de dirección. Pude conocer cómo era un rodaje, los tiempos y los procesos y de ahí vino la idea de hacer mi propia productora.
P.-¿Es necesaria esa perspectiva de rodaje para ser un buen productor?
R.-Totalmente. Producir en campo tiene mucho que ver con anticiparse a los problemas que pueda haber y con tener capacidad de resolución y al final eso es algo que te da la experiencia. Creo que es importante conocer desde dentro el sector y pasar por diferentes departamentos. La producción ejecutiva tiene que ver más con la financiación pero también ayuda.
P.-Dentro de tus experiencias también has dirigido una película, 'Diario de Alén mar'.
R.-Sí, empecé a producir precisamente por tener libertad para mi película. Es un proyecto súper personal de muy bajo presupuesto y está en postproducción. La idea es que se estrene este año en algún festival.
Después de rodar, me doy cuenta de que la necesidad de irme fuera y conocer a otra gente tenía que ver con que estaba afrontando un duelo por la pérdida de mi hermana
P.-¿De qué trata?
R.-Yo terminé mis estudios universitarios en Santiago de Chile y en un viaje conocí el archipiélago de Chiloé, que me fascinó por su similitud a Galicia. Cuando hice mi trabajo final de máster de documental lo imaginé allí. Estuve viviendo allí dos temporadas y me di cuenta de que lo más honesto no era hablar de ellos, sino de mi experiencia ahí. Fue un diario de vida y un retrato de nuestros vecinos y amistades, algo menos pretencioso entendiendo que mi mirada era extranjera. Después de rodar, al volver, me doy cuenta de que esa necesidad de irme fuera y conocer a otra gente tenía que ver con que estaba afrontando un duelo desde otro lugar, que tenía que ver con la pérdida de mi hermana, que sucedió cuando tenía 18 años. Ese viaje me permite hablar de eso.
P.-¿Cambió la película?
R.-Sí. Cambió en montaje y se convirtió en una película sobre cómo aprender a vivir en el mundo sin un ser querido.
P.-¿El hecho de irte fuera te ha dado perspectiva para conocer mejor de dónde vienes?
R.-Sí, lo creo totalmente. Vengo de una familia castellano hablante y cuando me fui empecé a darme cuenta de la importancia de utilizar y mantener el gallego. Antes de trabajar en O que arde hice prácticas en Zeitun Films, que es la productora de Felipe Lage, el hermano de Oliver, porque admiraba el cine que hacía. Tanto Felipe como Oliver han sido mis padrinos en el sector. Hablando con Felipe del Novo Cinema Galego, que es de una cinematografía muy heterogénea, él me decía que lo que tienen en común todos ellos es que se han ido fuera y han vuelto. Hay algo en marcharse que hace que mires el mundo de otra manera.
Fotograma de la película 'Diario de Alén mar' de Andrés Sanjurjo.
P.-Ahora te marchas de nuevo, esta vez unos días a Berlín.
R.-Sí. Llega en otro momento vital. Creo que va a ser una experiencia súper positiva para conocer a gente de otros lugares del mundo que estén en un momento de su carrera como yo, que ya has hecho alguna cosa pero tienes la ambición de hacer algo más grande, y creo que a nivel profesional va a ser una red de apoyo muy buena.
P.-Tienes mucha formación en documental. ¿Influye en tu forma de hacer ficción?
R.-Seguro. Entré en documental porque me parecía que era el espacio más libre por presupuestos y por expectativa comercial. A la vez que tiene libertad creativa, en el documental hay una ética súper presente. En el documental esa manera de estar en el mundo es mucho más cruda. En los últimos años también he trabajado en animación y en videojuegos y noto que esa formación documental está presente. Tiene que ver con un punto de vista, con una manera de estar, de compartir y de hacer.
P.-Hablabas antes de que llegas al programa de la Berlinale con mucha ambición. ¿Dónde te gustaría verte?
R.-Me gustaría hacer proyectos más grandes y que me permitan vivir un poco más tranquilo a nivel económico. Me parece importante entender que hacemos esto porque tenemos ciertas necesidades artísticas, pero también para compartir y para generar un diálogo. Las películas se tienen que poder ver y es frustrante cuando trabajas cinco, seis o siete años en algo y luego no llegan. Supongo que seguiré haciendo videojuegos, animación, ficción y documental, pero espero estar en Galicia y hacer proyectos mejor financiados, que lleguen al público y encontrar colaboradores internacionales.
P.-Más a corto plazo, además de tu película, ¿qué trabajos tuyos podremos ver?
R.-En la productora estamos trabajando en un corto de animación que se llama El Laúro de la ilustradora italiana Giovanna Lopalco, que lleva 15 años viviendo en A Coruña, y está en fase de preproducción. Y en julio rodamos la primera película del artista contemporáneo Álvaro Chior, nacido en A Coruña y residente en Madrid, que es un largometraje ensayístico y un poco experimental para el que estamos buscando financiación para acabar la postproducción. Espero que se estrene el próximo año en festivales.