Ana Orozco expone en A Coruña
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Ana Orozco, artista coruñesa afincada en Londres: "Las herramientas digitales no deben sustituir el proceso de creación"
Su primera muestra pictórica, que versa sobre el momento de la sobremesa y la relación con los alimentos, se podrá visitar en A Coruña hasta el 13 de septiembre
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Nacida en Lugo pero criada en A Coruña. Ana Orozco (@anaorozco_art) encontró su vocación tras graduarse en Bellas Artes. Su trayectoria profesional se ha labrado entre la dirección creativa, el diseño gráfico y la fotografía freelance, disciplina que la llevó (además de su marido) a afincarse en Londres hace seis años.
Fue precisamente en el Reino Unido, durante los paréntesis de su trabajo autónomo, donde la pintura resurgió en su vida de forma terapéutica y orgánica. Tras dos años explorando el lienzo desde la intuición y la curiosidad, tuvo la oportunidad de regresar a su terriña y dar a conocer sus obras en su primera exposición pictórica.
Una exposición, que al igual que ella, está muy ligada a Galicia. Y es que la temática es la sobremesa, algo muy propio de los gallegos. De hecho, tal y como ella misma nos cuenta, la idea le surgió al ver que esa tradición tan gallega no existía en Reino Unido.
Para aquellos que todavía no la hayan ido a ver, la exposición se puede visitar hasta el 13 de septiembre en D-Raíz
¿Qué supone para ti exponer por primera vez en A Coruña?
Me hacía mucha ilusión que fuera en Galicia y en A Coruña en específico. Primero, porque para mí es la terriña y me apetecía mucho mostrar mi obra aquí. En segundo lugar, por la temática. En estos dos últimos años he desarrollado varias obras alrededor de un concepto muy nuestro: la sobremesa. Una de las primeras obras de la serie se titula Cata de vinos y es un cuadro de gran formato.
Es una temática muy ligada a la cultura gallega. La palabra sobremesa es preciosa porque no tiene una traducción directa en inglés; se puede explicar, pero no existe el término como tal. Son palabras únicas que responden a algo profundamente cultural.
Siento mucha emoción y agradecimiento por haber podido llevar a cabo el proyecto. Todos los procesos de materialización tienen sus retos y aprendizajes, pero estoy muy contenta. El espacio ha quedado muy bonito y visual. Además, me hace especial ilusión que personas cercanas, que me han visto trabajar un poco a escondidas durante estos dos años, hayan podido ver el resultado. He recibido muchísimo cariño, incluso de gente que no sabía que pintaba.
Obras de Ana Orozco
¿Qué parte de la identidad gallega se refleja en esta colección?
Para mí la sobremesa representa esos momentos que van más allá de comer, ya sea con la familia, con amigos o con gente que estás conociendo. Se aplica al café, a la comida o incluso a los momentos previos, como la conversación que surge mientras se cocina.
En la cultura gallega, la mesa es una forma de expresar el cariño que quizás no formulamos de otra manera.
¿Cómo te surgió la idea?
Esta serie me surgió curiosamente al vivir en el Reino Unido. Cuando te vas fuera te das cuenta de que alargar estos momentos no es algo común en todas las culturas. En Galicia quedas para comer el fin de semana y es muy raro irte justo después del café; el valor está en compartir y alargar el tiempo juntos.
Al venir del mundo de la fotografía y la dirección de arte, ¿cómo construyes tu obra antes de empezar a pintar?
Las disciplinas creativas se nutren unas de otras. En mis cuadros me tomo muchas libertades con los encuadres al estilo fotográfico: se corta un plato o una copa, alejándome de la estructura tradicional del bodegón clásico. La fotografía y la dirección creativa también influyen de forma directa en la selección y combinación de colores.
Ana Orozco
En las obras utilizas una combinación de acrílicos y ceras, ¿por qué elegiste estas técnicas?
Por un lado, hay una razón técnica: el acrílico seca muy rápido y me permite trabajar mediante capas y veladuras. Al combinarlo con carboncillo y ceras al óleo consigo una textura particular que no obtendría con el óleo tradicional.
Por otro lado, hubo una razón práctica al principio: empecé a pintar en un piso, y el óleo mancha, huele mucho y requiere ciertos cuidados. Empecé con el acrílico por practicidad y con el tiempo fui desarrollando y perfeccionando la técnica hasta convertirla en mi sello actual.
Tras esta primera exposición, ¿qué proyectos tienes en mente?
Ahora mismo no hay nada cerrado que pueda compartir; hay posibles encargos y proyectos germinando, pero me apetece fluir. No tenía expectativas previas y la acogida ha sido un éxito. La sala está en una zona muy peatonal y ha entrado mucha gente curiosa a ver la obra. Me quedo con lo nutritivo de la experiencia y con ir gestando los siguientes pasos poco a poco.
Vivir del arte no siempre es fácil. ¿Qué ha sido lo más duro en tu trayectoria y qué consejo le darías a alguien que esté empezando la carrera de Bellas Artes?
Lo más duro suele ser el propio autosabotaje y las dudas a la hora de confiar en uno mismo. Es fundamental confiar en tu intuición y en tu criterio. En el camino va a haber altibajos, pero es importante encajar lo que no sale bien como una experiencia de aprendizaje y no como un error. Llevo más de 12 o 15 años en el sector creativo y tres como freelance en el Reino Unido, y he aprendido que de lo que no funciona es de lo que más se aprende para el siguiente proyecto.
Como consejo para quienes empiezan, les diría que vuelvan a lo terrenal. Que no dependan del uso de inteligencias artificiales para el proceso creativo, porque corremos el riesgo de perder la capacidad propia de crear. Les recomendaría acudir a bibliotecas, mirar libros, visitar exposiciones físicas y crear con las manos. Las herramientas digitales son muy útiles como apoyo —yo misma las uso como fotógrafa—, pero no deben sustituir el proceso de creación ni el criterio humano.