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Discotecas míticas que desaparecieron de la noche coruñesa

En los años ochenta y noventa los planes nocturnos de los jóvenes giraban en torno a ellas.
Edificio que albergaba la discoteca Pacha en A Coruña
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Edificio que albergaba la discoteca Pacha en A Coruña
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De dar una vuelta hasta el burguer a irse de botellón. Los adolescentes ya no van a las sesiones de tarde de la discotecas, y es que estas desaparecieron de golpe y plumazo. Este cambio en el estilo de ocio obligó a echar el cierre a muchos de los locales nocturnos más emblemáticos de la ciudad de A Coruña.

La apertura de la discoteca El Pelícano ha hecho revivir un modelo de ocio en la ciudad coruñesa que parecía estar olvidado. Y es que las discotecas vivieron sus días de gloria en los ochenta y noventa. De aquella, los planes de los jóvenes, y no tan jóvenes, siempre pasaban por una discoteca. Había quienes repetían e iban cada viernes o sábado a la misma discoteca, pero también los había que preferían cambiar de ambiente y e ir alternando cada fin de semana.

Pirámide, Ola Green o Punto 3 son solo algunas de las discotecas que durante años protagonizaron las noches coruñesas. Ahora parece que está más de moda “ir de bares” o de pubs, pero hubo un tiempo en el que ellas fueron las número 1. Hoy en día, de aquellos locales míticos solo quedan dos: el Playa Club y el resurgido como "Pirámide Club".

Pachá

Con su imagen ganada en Ibiza y su tirón en Madrid, el 4 de diciembre de 1987 abría en A Coruña la más que reconocida discoteca Pachá. En cada sesión se reunían 2.000 personas y llegó a despachar más de 5.000 entradas en venta anticipada para la fiesta de fin de año de 1993. A mediados de los noventa se transformó en La Roca y poco después cerró. En la actualidad está completamente abandonada.

Ola Green

Exterior de la Discoteca Ola Green

Antes de Pachá, el ajetreo se encontraba en Ola Green, junto a las Esclavas, en pleno paseo marítimo. A mediados de los ochenta, en su interior sonada sobre todo pop-rock nacional y música británica. Después, con el paso de los años, fue evolucionado hacia el estilo latino, e incluso en su interior llegó a sonar hip-hop. Hoy en día el cartel que cuelga es de Moon 57, un local de hostelería que, además de funcionar como cafetería, abre sus puertas por las noches cada fin de semana.

Interior de la sala Ola Green, hoy la Moon

La Real

Otra de las discotecas emblema de la ciudad tiene un nombre muy monárquico: la Real. Además de ser la principal competencia de Pachá, este local se hizo popular por los guateques de colegios.

Pirámide

Exterior del actual local de Piramide

Situado en plena calle Juan Flórez, en este local nació el concepto de discoteca de tarde. En los años noventa eran muchos los jóvenes -sobre todo aquellos que estudiaban en colegios privados como los Maristas, Compañía de María o Santa María del Mar- que sobre las 20.30 horas se agolpaban en las puertas de la discoteca para hacerse con una entrada con derecho a una consumición sin alcohol.Sufrió varios vaivenes y en 2014 cerró sus puertas.

Sin embargo, cuatro años después, en diciembre de 2018 las noches de fiesta volvieron a Pirámide, en este caso bajo el nombre de "Pirámide Club" El local muestra una imagen completamente rejuvenecida pero seguramente mantenga el mismo espíritu que su predecesor.

Dino Fox

A tan solo unos pasos de distancia de Pirámide se encontraba la discoteca Dino Fox, que llegó a rivalizar con su vecina en la búsqueda del público adolescente en la sesión de tarde. Funcionó desde finales de los setenta hasta el 2008. Tras estar cerrado durante una década, el local sufrió una reforma integral y actualmente acoge una óptica.

Punto 3

Establecimiento donde se ubicaba, hace años, la discoteca Punto 3.

Como alternativa a la oferta nocturna coruñesa, así se presentaba esta discoteca. A diferencia de otras salas, en Punto 3 sonaba AC/DC y Sugar, un ritmo bien distinto al que predominaba en el resto de discotecas de la ciudad coruñesa. En los años 2000 se recondujo hacia la música comercial y vivió una nueva época de gloria. Finalmente, en enero del año 2015 cerró sus puertas definitivamente.

La oferta de ocio nocturno no se limitaba al centro de la ciudad, en los alrededores de A Coruña proliferaron una serie de discotecas que motivaron los desplazamientos de muchos jóvenes coruñeses.

Santa Cristina, Sada o Betanzos eran algunos de los puntos más frecuentados, pues allí se encontraban discotecas que reunían a aquellos jóvenes que buscaban diversión nocturna. Incluso Ordes y su famosa LP45 han desaparecido del mapa.

Los domingos de Chevalier

Interior de la discoteca Chevalier en Santa Cristina

A un paso del centro de la ciudad, en la vecina Santa Cristina se encontraban las discotecas Chevalier y Bambina. Hace 20 años esta localidad era la más chic en ocio nocturno, sobre todo los domingos por la tarde. Sin embargo, el ambiente festivo se fue convirtiendo en algo bien diferente. Los problemas de convivencia, las redadas y peleas multitudinarias cambiaron el panorama en Santa Cristina, lo que motivó el cierre de los locales que un día fueron el epicentro del ocio nocturno.

Sada y Baroque

Entrada de la discoteca Oh La La

En Culleredo destacaban Oh! Coruña y Oh, La, La; y en Betanzos, Beta. En Sada, por su parte, a principios de los noventa se generaba un bullicio muy particular en Baroque, que abría por las tardes. La estación de autobuses de la ciudad herculina se llenaba de jóvenes que hacían cola para comprar el tíquet del autobús que les llevaba hasta Sada. Allí las colas se volvían a repetir, pero ya a la entrada de la discoteca.

Entrada de la discoteca Baroque

A orillas del embalse de Cecebre, en Cambre, estaba la discoteca El Bosque. Pertenecía a un complejo hostelero que, además de dedicarse a la celebración de banquetes, en su día situó a Cecebre como un lugar de peregrinación las noches de fin de semana. Después de cerrar su puertas, el complejo, que ahora pertenece a un banco, ha sido víctima de incendios y actos vandálicos.

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