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Glovo despide a trabajadores sin contrato de A Coruña que denunciaron su situación

Detrás de las plataformas de servicio de comida a domicilio existe una pantanosa realidad de cuentas subalquiladas por las que personas en situación irregular llegan a pagar mil euros
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Les bloquearon el acceso a la cuenta de Glovo con la que trabajaban y les entregaron 85 euros "por la última quincena" y una moto que en cuanto trataron de poner en marcha no funcionaba. La llevaron al mecánico y les dijeron que no les darían "más de 50 euros por ella", según cuentan a Quincemil esta pareja de venezolanos.

El motivo de cerrarles el acceso a la cuenta con la que estos dos venezolanos, residentes en A Coruña, se ganaban el sustento desde hace unos meses, es que "hablaron con la prensa", relatando la precaria situación en la que se encontraban trabajando "alquilados" por una cuenta de la que desconocen quién está detrás.

"Nos sentimos estafados, no sabemos qué hacer", dicen. Desde el pasado mes de abril prestaban servicio como repartidores para esta empresa de entrega de comida a domicilio, nacida en Barcelona, como una de las pocas opciones para ganarse la vida que tienen a su alcance. Debido a su situación irregular, a la espera de que se tramite su solicitud de asilo, no pueden firmar un contrato de trabajo con ninguna empresa.

Una realidad que se repite con muchos de sus compatriotas, que llegan a España y a A Coruña buscando un futuro, y permanecen en una especie de limbo mientras no se resuelven las solicitudes que regularicen su situación. Aproximadamente la mitad de los repartidores de Glovo en A Coruña podrían estar en unas circunstancias semejantes.

Un repartidor de Glovo (El Español)

Sin recibir los últimos pagos de los servicios

Desde la empresa les han advertido que "como trabajaron en negro, no podían hacer nada", por lo que se sienten completamente indefensos. "Pedimos asesoramiento, ya que no sabemos cómo hacer frente a esta situación".

Apenas cuentan con documentos que acrediten lo sucedido ya que nunca hubo un contrato laboral ni tampoco una carta de despido. Solo disponen, según relatan "de capturas del chat de la aplicación, la moto que nos dieron, además de correos enviados a Glovo, y conversaciones por WhatsApp, y una tarjeta de crédito que ellos dan para los pagos en algunos comercios que no están afiliados a Glovo".

Nos cuentan además que desde la plataforma "fueron muy astutos", ya que cuando fueron a abrir la aplicación para ver las horas que habían trabajado los últimos días "nos encontramos con que habían bloqueado el acceso a la cuenta del usuario, y cuando preguntamos nos dijeron que no éramos el titular de la cuenta y que ese autónomo de la cuenta era falso", relatan hoy.

Algo que pone de manifiesto una preocupante realidad en Glovo: ya no solo es que se esté cuestionando la existencia de falsos autónomos que prestan servicios en la empresa, sino que existen cuentas con falsos titulares que las subalquilan a personas en situación irregular.

Desde A Coruña los venezolanos que han visto clausurado su acceso a la plataforma explican que para empezar a trabajar en una cuenta de la que no son titulares tuvieron que desembolsar 1.000 euros en concepto de subalquiler que supuestamente recibió el titular que ahora Glovo dice que es "falso".

Una repartidora de Glovo en una imagen de archivo (El Español)

La dura realidad de subalquilar cuentas

El servicio de Glovo funciona a base de una aplicación que los repartidores se instalan en sus móviles y que centraliza todo el trabajo que deben llevar a cabo. En ocasiones ni siquiera tienen relación personal con un superior jerárquico más que "por vía telefónica".

"Nosotros nunca conocimos a la persona de la cuenta, al parecer está en Barcelona, o incluso hay gente que nos ha dicho que está en Venezuela. La única interacción con ellos era cuando nos enviaban el dinero por el trabajo que hacíamos, que nos entregaban en mano por medio de un intermediario en A Coruña". Unas retribuciones, que según nos explican estaban en torno a un 60% del valor real del trabajo.

Las cuentas subalquiladas son una desagradable realidad que ya salió a la luz con el accidente mortal que sufrió un repartidor, también de Glovo, ocurrido en Barcelona el pasado mes de mayo. El fallecido era originario de Nepal y no era titular de ninguna cuenta en la plataforma.

El repartidor nepalí fallecido en Barcelona tampoco era titular de la cuenta (El Español)

Repartidores residentes en A Coruña con los que hemos hablado explican que la dinámica con la que opera la compañía obliga a mantener un ritmo constante de trabajo. "Si te coges vacaciones o un día no puedes trabajar, la aplicación te penaliza, y luego te envía menos servicios, o te ofrece peores horas", contaban.

Es por ello que subalquilar las cuentas es algo que no es atípico. Es una forma de mantener las buenas puntuaciones como repartidor por lo que algunos titulares oficiales de cuentas llegan a alquilarlas cuando, por ejemplo, se quieren ir de vacaciones.

Desde Quincemil hemos escrito a Glovo pidiéndoles que nos contasen qué tipo de medidas toman en en la empresa para evitar que se produzcan situaciones en las que el trabajador no es el titular, por ahora sin respuesta. Desde la Dirección Territorial de A Coruña de la Inspección de Trabajo tampoco han querido hacer declaraciones por el momento, tras haber sido consultados.

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