El Español
Cultura

El origen gallego de Fidel Castro: La "cuna de la revolución" está en Láncara

Los reyes acaban de concluir la primera visita oficial de la monarquía española a Cuba. Recordamos cuando el líder de la revolución visitó la tierra de su padre y jugó al dominó con Manuel Fraga
06:01 · 17/11/2019

Estos días los reyes han hecho historia al realizar la primera visita oficial de la monarquía española a Cuba. Felipe y Letizia fueron recibidos por Raúl Castro, presidente de Cuba. Se trata de una expedición que ya hicieron presidente de la Xunta como Feijoo, Touriño o Fraga. De hecho, este último fue el anfitrión de otra histórica visita. La de Fidel Castro a Galicia, la tierra de su padre, originario de Láncara (Lugo).

El líder revolucionario desembarcó en Lavacolla el 27 de julio de 1992. En el aeropuerto le esperaba un impaciente Manuel Fraga junto a todos sus conselleiros. Fidel se montó en un Mercedes que lo llevó hasta la plaza del Obradoiro, donde se congregaron medio millar de simpatizantes. Tras cumplir protocolo en el Pazo de Raxoi, visitó la Catedral de Santiago junto a Fraga.

Ese mismo día, se reunió con Ángel García Seoane, Gelo, alcalde de Oleiros y férreo defensor de Castro. Junto a él estuvieron otros intelectuales y políticos con los que mantuvo un encuentro distendido. No faltaron Isaac Díaz Pardo, Xosé Manuel Beiras, Neira Vilas o Uxío Novoneyra. Contaron los presentes que cerró su intervención con el famoso: "Patria o muerte".

Tras una jornada en Boiro conociendo el sector pesquero, Fidel estaba preparado para el gran día. Junto a Fraga, visitó Láncara, el pueblo donde nació y vivió su padre, Ángel Castro Argiz, hasta que emigró a Cuba. Allí le esperaban familiares como sus primas Victoria y Estelita.

Exalto el "amor" que los gallegos tienen "por su tierra", comparándolo con lo que él sentía por Cuba. Recibió con "gran honor" el título de hijo adoptivo del municipio, aunque insinuó que era escaso ese reconocimiento para su persona. También se enorgulleció de que su padre hubiese vivido en una "choza humilde" y exaltó los "genes de rebeldía" del pueblo gallego. Su discurso estuvo acompañado por otro de un visiblemente emocionado Manuel Fraga.

Los vecinos arroparon en todo momento al presidente cubano mientras este entraba por primera y única vez en la casa donde había nacido y crecido su padre. Muchos lo acompañaron en la posterior romería, celebrada en una finca que pertenece a su familia. Se sentó, como no, junto a Fraga. Ambos compartieron pulpo y sardinas asadas. También bebieron abundante Ribeiro.

Tras la "enchenta" llegó la queimada, oficiada por Fraga, y la partida de dominó aderezada con el olor de los habanos. Ganó Fraga, por cierto. Una jornada que dejó imágenes para la historia. La de un líder cubano en Galicia. Al día siguiente abandonó el país temprano y ya nunca volvería.

Cultura