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Cómo transformar redes de pesca en bolsas a la última

Las bolsas hechas a mano de Cholita Corme reutilizan redes de pescadores gallegos e insuflan vida al oficio artesanal de las rederas. Una contribución a la economía circular para que lleves un "trocito" de mar allá donde vayas.
10:30 · 17/4/2019
Bolsas de red en distintos colores
Cholita Corme
Bolsas de red en distintos colores
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Emprendedora nata y carismática, así es Gema Neira, la coruñesa creadora de Cholita Corme. Además de una empresa de cosmética natural, Neira dirige desde hace años una empresa de distribución online de conservas gourmet. En el origen de estas bolsas que vuelven a estar de moda, está su búsqueda de “algo muy nuestro en donde envolver los pedidos que me hacían”.

Se le ocurrió hacer unas bolsas “como las de antes, las que llevaban nuestras abuelas”. Así fue como se le ocurrió contactar con las rederas de Corme para que, a partir de redes reutilizadas, preparasen unos envoltorios marineros para los productos del mar.


Gema va recopilando fotografías antiguas que retratan el uso de este tipo de bolsas hace décadas

A partir de ahí, al ver la implicación de las rederas, inicia un plan para crear bolsas bajo la filosofía de la economía circular y de dar prestigio al oficio de quienes reparan las redes de los pescadores. Un oficio artesanal y necesitado de un relevo generacional, que parece haber sido impulsado a través de este proyecto. “Lo que se hace con cariño al final tiene su premio”, asegura Neira.

Le puso corazón hasta en el nombre de la marca: Cholita por el apodo de su madre, y Corme en honor a las rederas con las que inició el proyecto. “Aunque ahora habría que ponerles muchos más apellidos, de Cariño, de Malpica, Portonovo...”, dice aludiendo a la expansión de los centros de confección de las bolsas y las nuevas asociaciones de rederas que se han ido sumando.

"Llevamos solo un año, pero no paran de llegar cada vez más solicitudes", cuenta sorprendida por el éxito de su propuesta. Algo que Neira tiene claro son las líneas rojas de la expansión de Cholita: "No vamos a morir de éxito, esto no es cosa de un verano". Quieren hacer mucho ruido, pero ir poco a poco. "No queremos vender en lugares cualquiera, queremos establecer un compromiso ético para compartir principios con las tiendas donde se vendan las bolsas", asegura.

Gema Neira con una de las bolsas de Cholita Corme

Made in Costa atlántica

Una bolsa de Cholita Corme es “como llevar un trocito de Galicia” colgado al hombro, que desata los recuerdos y la nostalgia de quien se cruza con ellos por la calle. Además de ser muy práctica, tiene una carga sentimental. "Trae recuerdos familiares, evoca el mar de Galicia cuando estás lejos de él. Si ves los mensajes de la gente, lloras. Es algo que tiene que ver con el corazón”, confiesa en relación a los reconocimientos que recibe diariamente procedente de los más variopintos puntos del globo.

El boca a boca es su principal estrategia de comunicación. Así es como Cholita de Corme llega a tanta gente. "Las redes sociales me ayudan mucho, aunque lo que de verdad funciona son todos los gallegos que están repartidos por el mundo”. Asegura que le llegan comentarios y peticiones
desde lugares como Estados Unidos, Países Bajos, Francia o Reino Unido: "Como las bolsas son tan reconocibles, los gallegos viven fuera las identifican por las calles de ciudades europeas”.

Rosa y María Jesús, rederas de Corme que elaboran las bolsas

Diseño sostenible

¿Esto responde a una moda? El año pasado este tipo de bolsas aparecieron como el último grito para completar el look desenfadado del verano. Antes de que la industria de la moda sacase el boom de los bolsos de red, Cholita ya tenía sus creaciones a la venta. “Este año la tendencia será todavía más fuerte, ya verás”, revela Neira en función de los comentarios que le llegan de sus clientes.

Bolsas de Cholita Corme para sustituir al plástico

“Hay mucho de casualidad, parece que debido a varias coincidencias estaba hecho para que esto funcionara”, señala, aludiendo a que su salida a la venta coincidió también con el momento de "plásticos fuera".

Hay dos modelos de bolsas. Por un lado, "las Teresitas", hechas a mano anudando redes reutilizadas, de las que los pescadores desechan y quedan fuera de uso. Por otro lado, "las Cholitas", hechas con hilos de red, de los que se utiliza para reparar las redes. "No todo puede venir del mar porque a veces está muy deteriorado, y el desgaste obliga a hacer muchos nudos. No siempre es viable", indica su creadora. En cualquier caso, el hilo que sirve para su confección proviene de la economía local. "Me di cuenta de que muchas de estas rederas estaban comprando sus hilos fuera de Galicia, por ejemplo a Valencia, y tiene que llegar vía Madrid".

Puesto de venta de bolsas de Cholita Corme

Ahora el centro de suministro se ubica a tan solo unos kilómetros, en Boiro. Allí están sus otros aliados, los proveedores de hilo (reciclado o no) JJ Chicolino. Es como “un basurero del mar”, describe, "allí acaban redes, anclas, neoprenos; me encanta ir allí porque a mí todo eso me sirve".

Ambos modelos están rematados con asas de macramé y disponibles también en un formato mini, pensado para los más pequeños. Hay 6 colores, que van modificando según la temporada. Este invierno lanzaron el verde botella y granate.

Uno de los diseños de Cholita, completado con un forro. "Cada cliente deja volar su imaginación y termina las bolsas con diferentes forros", asegura Gema Neira

La novedad de Cholita que nos adelanta para esta primavera: "un mantón hecho de red reutilizada". También nos avanza que próximamente sacará una línea de joyería de inspiración marinera. Gema no deja de darle vueltas a nuevas formas de contribuir a la economía circular y sobre todo de no perder el oficio en un sector que tendía a desaparecer. Seguro que pronto nos vuelve a sorprender.



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