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Chocolate por bandera y pasteles a medida: El pionero obrador de una catalana en A Coruña

Arteixo es el centro de operaciones de esta repostera catalana que empezó en el mundo de los pasteles como una afición a la que ahora se dedica profesionalmente haciéndose un nombre con banquetes de pasteles para centenares de personas o huevos de Pascua fuera de lo común
La pastelera Adriana Cabot.
Raúl Vázquez Moreira
La pastelera Adriana Cabot.
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La revolución del mundo de la pastelería llegó a A Coruña hace casi una década, cuando la catalana Adriana Cabot recaló en la ciudad debido a que su marido tiene aquí un restaurante. La repostería empezó siendo un hobby para Cabot, que elaboraba postres para reuniones familiares o con amigos cuando le apetecía, pero a medida que pasaron los años este mundo le atrajo cada vez más y se especializó en él en Barcelona (también tiene formación en dirección hotelera o sumillería), donde se siente afortunada por haber podido tratar con profesionales de renombre de este sector.

Desde hace unos años tiene su centro de operaciones en Arteixo, donde está ubicado su obrador, y se ha dado a conocer poco a poco a través de detalles poco comunes que la diferencian como la elaboración de tartas decoradas con números o letras en miniatura, además de infinitas variedades de decoraciones elaboradas con chocolate. "Lo que me define es que hago una pastelería hecha a medida, creo lo que la gente necesita relacionado con el tipo de evento para el que se destine el encargo", explica.

Fuente: Raúl Vázquez Moreira

En este sentido, uno de los últimos trabajos que destaca Cabot es que se ha tenido que encargar de un buffet de postres para 300 personas, todo un reto para el que asegura que optó por un "menú divertido con buen producto y sano", a parte de que realiza trabajos también para eventos como bodas, para los que prefiere usar dulces "más románticos" y juega con los sabores y los colores de los productos para que se adapten a la perfección a este tipo de celebraciones. En Pascua, cada año crea una colección con una temática diferente para alejarse de los tradicionales huevos (este año ha sido el turno de las abejas de chocolate).

Un ingrediente básico sin el que Cabot no puede trabajar es el chocolate, pero como se define como una profesional "en constante evolución y formación", tiene en mente realizar postres con quesos gallegos o castañas, pero aún "está intentando encontrar la manera de encajarlos para que al cliente le guste".

Inicios lentos y servicio de coffee break para empresas

Cabot recuerda que el momento en el que abrió su obrador en Arteixo los inicios fueron lentos y el darse a conocer fue progresivo. "Cuando llegué a Galicia el estilo de las tartas era diferente a lo que estaba acostumbrada en Barcelona, aquí se trabaja una línea más clásica", comenta, a lo que añade que se fue diferenciando realizando tartas "más pequeñas con más producto" y a día de hoy sigue renovándose ya que reconoce que "la repostería ha evolucionado mucho y cada vez hay más competencia, a parte de que la forma de alimentarse ha cambiado".

Fuente: Raúl Vázquez Moreira

La cuarentena no ha supuesto un obstáculo para ella, ya que como tuvo activo el servicio de envíos a domicilio, mucha gente que hasta que comenzó la pandemia no había probado sus postres, se animó a realizar encargos para degustar en casa y endulzar su confinamiento. Actualmente acumula casi 2.000 seguidores en instagram y a esta popularidad creciente ayudan trabajos como los que realiza Cabot y su equipo (tres personas en total más diseñadoras y personal externo) para empresas a las que llevan temas de alimentación o realizan coffee breaks.

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