Los agentes Emilio Besteiro y Christian Núñez con Ara y Maya en la plaza de María Pita, en A Coruña
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Así trabajan los perros policías en A Coruña: "Tienen que tener instinto de caza y buen olfato"
Quincemil acompaña a dos efectivos de la Unidad Especial de Guías Caninos de la Policía Nacional en Galicia durante una intervención en la plaza de María Pita, mientras descubrimos la labor de estos agentes con cuatro patas
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Maya y Ara no son dos pastoras belgas cualquiera. Desde hace años forman parte de la Unidad Especial de Guías Caninos de la Policía Nacional en Galicia (UEGC), un equipo de 17 perros que, desde su base en A Coruña, prestan servicio a toda la comunidad. El pasado martes, su trabajo las llevó hasta la plaza de María Pita.
Bajo las instrucciones de sus guías caninos, Emilio Besteiro y Christian Núñez, recorren la plaza coruñesa con la nariz pegada al suelo. Revisan papeleras, macetas y alcantarillas para garantizar la seguridad durante un acto de presentación de los agentes en prácticas que se incorporan a las comisarías gallegas.
Esta no es la única actuación que han asumido en estos días. En el fin de semana participaron en los dispositivos de seguridad de las Fiestas del Apóstol, en Santiago, y en el Festival Morriña Fest 2026, en A Coruña.
Maya, una de las pastoras belgas de la Policía Nacional en Galicia
Cada guía canino trabaja con dos canes: en Galicia, uno especializado en detectar explosivos y otro en drogas, dinero y armas; en Madrid, hay especialidades como acelerantes de fuego y búsqueda de restos humanos.
"Yo ahora mismo tengo tres porque estoy en proceso de jubilar a la de más edad", explica Besteiro. Los animales están asociados a un agente al que acompañan en las actuaciones. "Yo no trabajo con los suyos, ni él con los míos", apunta el agente Núñez.
"Es un trabajo exigente. Tienen que contar con una alta capacidad de concentración"
Christian Núñez, agente de la Unidad Especial de Guías Caninos de la Policía Nacional en Galicia (UEGC)
Aunque, aclaran que podría darse el escenario de que por algún motivo algunos de ellos no pudiese estar y el otro necesitase comprobar algo con uno de sus canes: "Trabajamos siempre juntos y hay confianza como para hacerlo, pero sería un caso puntual. No es lo mismo llevarnos a pasear, que tener ese vínculo para entrenar con ellos".
Es más, el lazo que se forja con su guía canino es inquebrantable. "Si nos cambiamos de destino, ellos se vienen con nosotros. Por ejemplo, yo antes estaba en Sevilla y cuando me vine a A Coruña, se vinieron conmigo. Hasta que se jubilan, o se van de la Unidad están contigo", cuenta Núñez.
Además de participar en dispositivos de seguridad de grandes eventos, también intervienen cuando aparece un objeto sospechoso en la vía pública, como una mochila abandonada: "En cuanto a drogas estamos a demanda de otros grupos de investigación, podemos ir, por ejemplo, a Vilagarcía a hacer un registro".
Selección de perros guías
No cualquier perro puede pasar a formar parte de la unidad. La Policía Nacional puede incorporarlos a su plantilla a través de tres vías. La primera consiste en solicitarlos a la unidad central, con sede en Madrid, que cada año licita la compra de nuevos ejemplares.
La segunda, mediante la colaboración con el Ejército, que cede cachorros procedentes de unas instalaciones en Ávila en las que también crían caballos. Por último, también reciben donaciones de particulares que consideran que sus perros pueden reunir las aptitudes necesarias para el trabajo policial. En estos casos, los animales son cedidos temporalmente al cuerpo para que se evalúe su potencial.
Las razas más utilizadas son los pastores belgas y pastores alemanes, aunque también pueden verse labradores, pastores holandeses o caninos más pequeños, como los springer. Núñez explica que buscan que sean seguros de sí mismos, que no tengan miedo y que no presenten agresividad.
"Cuando se jubilan, no todos los guías pueden quedarse con ellos. Existen asociaciones para adoptar un agente canino retirado"
Emilio Besteiro, agente de la Unidad Especial de Guías Caninos de la Policía Nacional en Galicia (UEGC)
"Es importante en los dos ámbitos que trabajamos -explosivos, drogas y dinero-, pero en la detección de explosivos necesitamos un perro que sea sociable con las personas, porque al final vamos a estar entre aglomeraciones. No podemos tener un perro que agobie o reaccione con agresividad", dice.
Además, deben tener instinto de caza, buen olfato y estar en condición física. "Es un trabajo exigente. Tienen que contar con una alta capacidad de concentración", apunta el guía canino.
En este sentido, Besteiro recuerda que cuando los animales están trabajando por la calle, es recomendable no distraerlos. "Lo mejor que puede hacer la gente es preguntarnos antes de acariciarlo, porque lo pueden desconcentrar de su tarea, sobre todo si es un perro con poca experiencia".
Maya examinando una papelera en la plaza de María Pita, de A Coruña
Adiestramiento exigente
Detrás de cada intervención hay años de entrenamiento y un proceso de selección muy exigente.
El entrenamiento se basa en juegos y recompensas. Les muestran objetos, para canalizar su instinto de búsqueda y posteriormente se les da una recompensa, que suele ser su juguete preferido, la pelota o el mordedor.
"Siempre tienen que tener la expectativa de que van a encontrar algo, porque si no, decae su motivación", comenta Besteiro. "Hoy venimos aquí y vamos a hacer una requisa, pero, cuando terminemos con ella, vamos a aprovechar para ponerles algo para que practiquen", añade.
"A veces el entrenamiento es mucho más exigente que una búsqueda real. Cuando resuelven un ejercicio difícil te sientes un 'padre orgulloso'"
Christian Núñez, agente de la Unidad Especial de Guías Caninos de la Policía Nacional en Galicia (UEGC)
En la jefatura de la Policía tienen caniles donde dejar a los perros cuando no están trabajando, pero muchos de sus guías optan por llevárselos a sus casas a pasar la noche y los fines de semana. "Depende un poco de la situación personal de cada uno, pero nosotros nos los llevamos", apunta Besteiro.
Jubilación
Los canes policía se jubilan alrededor de los 8 años. Se trata de una edad idónea para retirarse, pues a partir de ese momento resulta más complicado encontrar familias que quieran adoptarlos: "Cuanto más mayores son, más complicado es". En el caso de Maya y Ara, ya superan los 10 años, pero se debe a que Núñez y Besteiro se las llevarán a sus casas: "Queremos quedarnos con ellas"
Maya trabajando en la plaza de María Pita
Aunque, eso no es lo habitual. "No todos los guías pueden quedarse con ellos, porque al final te acabas juntando con muchos. Aun así, la primera opción siempre es la de quedárnoslos nosotros, si no se puede se donan. Hay asociaciones como Héroes de 4 Patas y Adopta un K9 a través de las que personas interesadas en adoptar un agente canino retirado pueden hacerlo, siempre que cumplan los requisitos", explica Besteiro.
"Siempre tienen que tener la expectativa de que van a encontrar algo, porque si no, decae su motivación"
Emilio Besteiro, agente de la Unidad Especial de Guías Caninos de la Policía Nacional en Galicia (UEGC)
Ambos guías coinciden en que el vínculo que se crea entre cada pareja es tan grande que cuando en los entrenamientos consiguen resolver casos complicados se sienten padres orgullosos. "A veces el entrenamiento es mucho más exigente que una búsqueda real. Nos sorprenden más en el día a día con ejercicios difíciles que les planteamos, como esconder un palillo que ha estado en contacto con una sustancia, y salimos súper contentos diciendo: 'Qué bien lo hizo el perro'", relata Núñez.
"Al final el éxito de nuestros perros es también el nuestro, incluso si es el del compañero", concluyen mientras terminan de inspeccionar la plaza de María Pita junto a Maya y Ara.